Cuba: educación
vs banalización
por Dixie Edith

Más que instruir, educar desde todos los espacios de la sociedad cubana es tarea de primer orden para enfrentar los intentos de homogenización y banalización de la cultura 

 

“Se hace visible en cualquiera de las esferas de la vida cubana contemporánea, de modo alarmante, la banalización y la superficialidad presentes en las aspiraciones y proyectos de vida adoptados por sectores cada vez más amplios de nuestra población, en especial entre los jóvenes”.

 

Con esta reflexión, el informe de la comisión Cultura y Sociedad, al VII Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), puso el dedo en una de las preocupaciones más peliagudas que conmueven a la sociedad cubana hoy.

 

La polémica entre si somos una sociedad educada o instruida, no ha perdido vigencia. En la primera sesión del actual congreso los intelectuales y artistas, reunidos en el Palacio de las Convenciones de La Habana, volvieron a ella una y otra vez.

 

Primero, defendiendo la necesidad de salvar una tradición pedagógica que forma parte de nuestra cultura y está en peligro. Para la doctora Graziella Pogolloti, esa cruzada hay que librarla dando el lugar que merece al maestro, puntal de todo sistema educacional, pues, insistió, “no se puede olvidar que enseñar a pensar es lo más difícil.

 

Al llamado de la doctora Pogolloti se unieron otras voces como las de la directora de la Editorial Oriente, Aida Bahr, preocupada por la calidad de los programas de estudios de la enseñanza general; la del escritor Reynaldo González, proponiendo una acción concertada de rescate de la educación formal, o la del músico Roberto Valera, apuntando acerca del reflejo de esa contradicción entre educación e instrucción, en los espacios de la cotidianidad.

 

Pero fueron los medios de comunicación –en especial la televisión- quienes atrajeron la mayor cantidad de reflexiones, y críticas, acerca de cuál papel están jugando en la transmisión de esa banalidad visible a la que alude el informe.

 

Para la escritora Marilyn Bobes, hay en la televisión “exceso de frivolidad y mucho de aburrimiento”, mientras otros delegados abogaron por estudiar cómo revitalizar la producción nacional de dramatizados en lugar de apelar a la retransmisión como opción reiterada y facilista o, lo que es peor, exhibir indiscriminadamente los llamados enlatados, una “lección de capitalismo por capítulos”, como los definió uno de los participantes.

 

Más de un criterio apuntó a ser cuidadosos con la forma y no solo con el contenido de los programas y mensajes que pasan por las pantallas de los televisores y las emisoras de radio pues, no es un secreto, entre símbolos transcurre el enfrentamiento ideológico de hoy.

 

A juzgar por el joven actor Roly Peña, otra crisis, además de la largamente conocida de los recursos materiales, atraviesa la televisión cubana.

 

“¿Estamos realmente preparados científicamente para, aún con todos los recursos, hacer las obras de TV que queremos y necesitamos?” se preguntó Peña, para responder inmediatamente que no y dejar abierto un reto un llamado, que entronca con esa certeza de Alfredo Guevara, que anduvo rondando el plenario:”el peor enemigo de las revoluciones es la ignorancia”.

 

Tomado de http://cubaprofunda.org

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