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El Cono Sur y los
proyectos brasilguay
por el profesor Bernardo
Quagliotti de Bellis
En
el Cono Sur, las tierras se ofrecen
-insistentemente- a capitales del exterior. Por
Internet, desde Paraguay, Uruguay, Argentina, las
ofertas son variadas: estancias, establecimientos
ganaderos , tierras de pastoreo, para plantación de
caña de azúcar, para explotación de agua mineral,
granjas, se ofrecen indicando superficie, sus
precios en dólares o en euros. Sólo hay que
sentarse y navegar en la computadora. Para
encontrar -entre otros- a Eduardo Elsztain
presidente de IRSA, (con su empresa agropecuaria
Cresud ), tesorero del Consejo Judío Mundial y
-según el diario La Nación de Buenos Aires el
dueño de la tierra (3,julio,2005) Cresud busca
lograr 320 millones de dólares en los mercados
bursátiles de Estados Unidos, Europa con el fin de
adquirir más campos para su posterior reventa.
O bien,
dirigirse al fuerte empresario brasileño Elie Horn
de Brasil Agro , quien a través de sus controladas
Cape Town y la administradora de fondos Tarpon
maneja activos por unos 2.000 millones de dólares.
No sería de extrañar que parte de lo recaudado con
la citada emisión de Cresud, ésta lo destine a
incrementar su pata brasileña a través de Brasil
Agro con quien ha formalizado un joint venture.
.
Todo un
gran negocio especulativo en el espacio de contacto
entre cuatro países del Cono Sur: Argentina,
Uruguay, Paraguay y Brasil. Este accionar ha llevado
a la clasificación en Brasil, de las fronteras
brasilguay , por la presencia del eje limítrofe
ubicado en el río Uruguay.
Una
estrategia de diversificación geográfica
La
última Memoria de Cresud, indica la lógica de la
colocación accionaria. Dice textualmente: La
Compañía ha encarado una estrategia de
diversificación geográfica y de productos que
permite minimizar los riesgos inherentes a la
actividad agropecuaria. La Argentina presenta
valores de la tierra por debajo de los observados en
otros lugares del mundo para iguales niveles de
productividad, con la ventaja de requerir un menor
nivel de insumos para la explotación de las mismas.
Además existen oportunidades en la incorporación de
tierras marginales a la producción y en el
desarrollo de tierras rurales cercanas a las grandes
urbes con alto potencial de incremento en su valor
inmobiliario.
Cuando
Brasil se integró al Tratado de la Cuenca del Plata
(1967) ya tenía estudiado y trazado su esquema
geopolítico nacional, en particular en lo atinente a
áreas de frontera. El punto B del II Plan de
Desarrollo (1975-1979), estableció: Desarrollo
de áreas de frontera hasta ahora marginadas, donde
se aplicarán importantes inversiones en
infraestructura de integración física, colonizándose
más allá de las agrovillas.. En el punto C, se
afirmaba: La zona centro-sur, seguirá siendo el
eje de la actividad tradicional.
Al
referirse a las áreas de frontera, se ejecutaba lo
previsto por el Ing. André Rebouças en 1874: la
marcha hacia el Oeste y hacia e sur. El
1/febrero/1982, bajo el título El patrimonio
nacional : entre límites y frontera,
CRÖNICAS publicó un fundado artículo
del Prof. J. Ariel Madeiro López, quien planteó y
analizó las graves consecuencias del atractivo
oportunismo que se venía agudizando, en cuanto a la
inversión en tierras uruguayas por parte del
capital extranjero, sin residencia estable en el
Uruguay. En aquel entonces, ya notaban las graves
derivaciones geopolíticas que surgirían ante la
falta de medidas o controles en la zona fronteriza,
que podrían afectar a la soberanía del país. Más
aún cuando no existía, al igual que hoy (28 años
después, sumado a tantos anteriores) un
Proyecto Nacional
con coherencia programática,
que alentara la participación colectiva en el
escenario del proceso de integración regional que se
aspiraba concretar con el Tratado de la Cuenca del
Plata.
Brasil,
desde aquel entonces otorgó énfasis a la integración
de su faja fronteriza de 16.453 kilómetros con 10
países sudamericanos. El lema era concretar una
fronteras viva, pujante y expansiva que tuviera
proyección hacia adentro del territorio brasileño y
hacia fuera en territorio vecino.
Insisto,
una vez más, que Uruguay al carecer de frontera
(presencia viva de ciudadano), tan sólo tiene
límites terrestres con Brasil, dos puntos
cuestionados como el caso del Rincón de la
Invernada , perdido por la pésima actuación de la
misión Lamas y la sagacidad del Vizconde de San
Leopoldo . Argentina y Paraguay tienen una faja de
frontera de 50 kilómetros. Brasil de 200
kilómetros.
En 1968
surgieron los Proyecto Noroeste PR (recostado al
río limítrofe con la república de Paraguay) ,
Proyecto Sudoeste I, y Proyecto Cuenca de la
laguna Merin (lindando con tierras limítrofes de
Uruguay). (ver nuestro artículo con los diagramas de
los citados proyectos en CRONICAS 1/febrero/1982)
Han
pasado 28 años. Capitales brasileños están radicados
en las tierras arroceras que un día fueron de
Saman, (y orgullo nacional) ; en las más
importantes fábricas de cerveza ( y pensar que en
aquel entonces, el Estado de Río Grande compraba al
Uruguay la cerveza Norteña, más que por el contenido
por el envase de vidrio ) Siguieron las inversiones
en frigoríficos, y en tierras de alto valor
productivo, que en varias oportunidades fueron
denunciadas por el que fuera senador Carlos J.
Pereyra.
Las
fronteras brasilguay
Desde
finales de la década de 1960, SUDESUL
(Superintendencia para el desarrollo del sur
brasileño) viene promoviendo actividades diversas
en su zona fronteriza con el objetivo de dinamizar
un proceso de desarrollo integrado, en los Estados
de Paraná, Santa Catarina y Río Grande del Sur.
En 1971
SUDESUL, con el asesoramiento técnico de la OEA,
procedió a un análisis territorial, con el objetivo
de detectar los espacios que revelasen mayor
carencia en cuanto a infraestructura física,
económica y social para poder alcanzar -hecho
actual- formas operacionales que permitan alcanzar
posibles formas operacionales con el objetivo de
eliminar los problemas indicados.
En el
NEA (Noreste argentino) se desarrolló una acción
similar, aunque no tan pujantes. Allí el
estadounidense Tomkins se mantiene como propietario
de casi 200.000 hectáreas en los Esteros de Iberá,
una de las fuentes principales del acuífero Guaraní,
además de 320.000 hectáreas que posee en la
Patagonia chilena. .
Protocolo 23 y la ruta del Mercosur
Brasil y
Argentina, a partir del acuerdo Protocolo 23
firmado por los ex presidentes Alfonsín y Sarney
(29/XI71989), ratificado por sus sucesores Menem y
Cardoso (15/III/1996) y más recientemente por
Kirchner y Lula (16/IV/2005), sin consulta ni aviso
al gobierno uruguayo (que también poco se interesó)
, resolvieron no solo mejorar sino aumentar los
canales de comunicación tanto vial como ferroviaria
en la zona de fronteras, levantando puentes
complementarios para aligar el tránsito de camiones
en Paso de los Libre-Uruguaiana, como ser los
enlaces Sâo Borja-Santa Tomé, Alvear-Itaquí, y
uno futuro en la coronación de la proyectada
represa Garabí-Roncador.
Con
Paraguay, el gobierno brasileño le construyó la
carretera BR-266 que une Ciudad del Este con el
puerto de Paranagua, donde le construyó, además,
silos para depositar su producción de soja.
Recientemente, firmó en La Paz un acuerdo con
Bolivia y Chile para establecer un corredor de
exportación hacia los puertos en el Pacífico.
Recuerdo
la exposición del diputado paraguayo Dr. Carlos
Alberto González, quien el 4/VIII/1977, al votarse
la Ley que establece zonas de seguridad en las
fronteras territoriales de la república de Paraguay,
reserva para los paraguayos los inmuebles situados
en dichas zonas. En su sólido argumento,
expresó el Dr. González: No es posible olvidar
la lección de la historia en cuanto al peligro que
significa la colonización territorial de fronteras
con ciudadanos extranjeros que eventualmente pueden
constituir un medio de presentación que atente
contra la soberanía nacional. Negar este hecho o
restarle importancia significa cerrar los ojos ante
una amenaza que acecha a nuestro país y puede
originar un incalculable menoscabe a su soberanía y
a su integridad territorial.
Y
como si fuera hoy
El 19 de
marzo de 1862 (han transcurrido 146 años) se
presentó en el parlamento uruguayo, un proyecto de
Ley de Frontera, que en la lectura de la discusión
parlamentaria, el análisis permite apreciar en su
contexto las visión geopolítica, el alto espíritu
nacionalista y una auténtica y clara concepción del
factor seguridad nacional.
De las
diversas intervenciones, recuerdo hoy la del
diputado Antonio de las Carreras: Es necesario
penetrarse de la situación de los departamentos de
frontera y de la urgente necesidad de llevar allí
población nacional o de inmigrantes que llegan a
radicarse en nuestro país, para neutralizar así el
elemento brasileño que invade -por decirlo así- el
territorio de la Republica y que constituye una masa
de población homogénea, fuerte en sus tradiciones y
hasta el habla y que puede más tarde venir a
constituir un elemento peligroso y alarmante para la
tranquilidad de la República. . . Dos puntos de
vista tiene la cuestión de colonización de las
fronteras: el uno político, el otro económico y
puede decirse también que el punto económico está
refundido en el punto político.
Los
marcos geográficos tienen actualmente, poca
significación en la vida internacional, dado que es
la frontera organizada la que apunta al poder
y soberanía de la identidad
de una Nación.
LA
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