Cultura y políticas culturales
en el Uruguay de hoy

La ONDA digital estuvo en la mesa redonda que se realizó el pasado 13 de marzo de 2008, en el Teatro Blanca Podestá,

de AGADU Montevideo, en una reunión preparatoria

del Congreso del Pueblo.

 

Las opiniones de Washington Sassi, Carmelo Figueroa,

Raquel Diana, Mónica Michelena

y Carlos Liscano.

Washington Sassi

FUTI - Federación Uruguaya de Teatros Independientes

Estas son algunas de las reflexiones o conclusiones a las que hemos llegado en algunas charlas con los compañeros de la Federación Uruguaya de Teatros Independientes.

 

Estoy seguro que con Gabriel Ibarra que esta  por allí y con Oscar Serra vamos a coincidir en unas cuantas y es probable que ellos después me digan que faltaron otras, pero bueno...

 

Vamos a comenzar y les diremos que abrir el fuego a veces se hace bastante difícil, pero en esta oportunidad al analizar las luces y sombras del gobierno progresista respecto de la cultura y el arte, en especial el teatro, diremos que las sombras tienden a transformarse en luces que poco a poco se van encendiendo.

 

Tenemos dos referentes directos, que son el gobierno departamental (la IMM) y el ministerio de Educación y Cultura. Con respecto a este último, ha sucedido algo muy importante, porque han mejorado las relaciones y consideramos que eso debe ser porque hay nuevas incorporaciones, y las incorporaciones son artistas del medio, en asuntos del ministerio.

 

El MEC cuenta ahora con presupuesto para desarrollar proyectos que tienden al reconocimiento del artista, a unificar mediante una fluida relación las actividades artísticas de la capital y también del interior. ¿Cuáles son esos proyectos?

 

Uno; Proyecto Escena. Este da cabida en las salas del medio a grupos independientes establecidos o no, pagando a dichas salas por los servicios. Esto tiene un doble beneficio; superar la problemática muy acentuada en los últimos tiempos de los grupos sin sala, y aportar además un beneficio económico fijo a las salas donde esos grupos se presentan. Otra cosa que tiene que ver con el proyecto escena, son los proyectos de investigación y lo que concierne al teatro del interior, porque se le apoya mediante talleres y otro tipo de aportes, que tienden a su crecimiento y enriquecimiento.

 

Otro de los proyectos del MEC: Desembarco. Este proyecto también tiene que ver con la relación Capital-Interior, dado que por este proyecto, los grupos de otros departamentos, en especial los integrados a la ATI (Asociación de Teatros del Interior) llegan a la capital para conocimiento y reconocimientos interno entre los artistas, y del público en general.

 

Luego están los Fondos Concursables: abarca el desarrollo de todas las disciplinas; teatro, danza, investigación, etc. Estos fondos concursables, poseen precisamente fondos que se plantea que han de ir creciendo desde el apoyo del Ministerio de Economía.

 

Otra luz ha sido la reglamentación de la ley de mecenazgo; se nos ha dicho que la reglamentación está pronta. Esta ley que fue aprobada hace ya mucho tiempo y ha de marcar un nuevo camino a través del reracionamiento con los privados. Y uno de los muy importante será la reparación del Teatro el Galpón, que hará posible que esa sale resurja con fuerza tal como todos esperábamos.

 

Con respecto a la Intendencia de Montevideo, esta desde siempre mostró una mayor sensibilidad ante el hecho artístico y su relación con la sociedad, estableciendo convenios mediante los cuales los barrios reciben obras de teatro, talleres de distintas disciplinas para desarrollar las inquietudes que en el camino de las artes manifieste nuestra gente.

 

Todo esto se lleva adelante con la participación de los centros comunales zonales, sus comisiones de cultura, las Juntas Locales y los vecinos. Y desde el año pasado hay un nuevo proyecto; el programa Esquinas de la Cultura.

 

También ha surgido un nuevo fondo regido por la comisión para Montevideo Ciudad Teatral, que se encargará de administrarlos, contribuyendo a llevar adelante puestas en escena, espectáculos y mejorar infraestructuras de salas, entre otras cosas.

 

Debemos rescatar aquí también la inclusión de artistas del medio, muy sensibles a las necesidades de los teatreros.

 

Esto también apuesta a que dichos fondos, con el correr del tiempo, se incrementen aumentando así las posibilidades. Pero, a pesar de las luces que se encienden, las sombras son muchas todavía y algunas grandes, porque los artistas, y aquí no sólo los teatreros, sino también los músicos, las danza, los artistas plásticos, entre otros, no contamos con una ley nacional de la cultura artística.

 

Tampoco con una ley de seguridad social del artista, que fue una ley que tuvimos y que desapareció en los años sin luz de la dictadura. Ley que todavía esperamos. Una ley que haga que los artistas existamos, que haga que los artistas seamos reconocidos como trabajadores con derechos y obligaciones. Trabajadores que puedan cumplir con alguna ley que anda por ahí y que puede llegar a producir estragos en lo que a los artistas concierne. Por ejemplo, se nos pide que aportemos por nuestro trabajo, y nosotros nos preguntamos; ¿Cómo qué? ¿Para qué? , y ¿Porqué?...

 

Otra de las sombras, es el eterno retraso en la culminación de las obras del Sodre.

 

Una de las conclusiones a las que hemos llegado, es que creemos que lamentablemente en alguno de nuestros dirigentes, todavía prima la concepción de que lo primero y primordial, es darle de comer a la gente, olvidándose que la cultura es la primera y la más importante herramienta para el crecimiento y el desarrollo de una sociedad. Nada más.

 

Carmelo Figueroa

Artistas Callejeros Asociados (ACA)

Yo estaba escuchando atentamente lo que el compañero estaba diciendo, y hay algunos pasos que fueron avances. Nosotros como artistas callejeros, tenemos pasos que estamos todavía por cumplir.

 

Por ejemplo, estamos trabajando mucho con la Comisión del Transporte de la Junta Departamental y esperamos una respuesta de esta comisión Necesitamos una entrevista y empezar a trabajar en relación a la problemática que viene ahora cuando se logre la reestructura del transporte.

 

Pero nosotros somos artistas y en el transporte trabajamos en ciertos momentos, porque también somos artistas en donde halla una tabla y tengamos que actuar. Podemos actuar en un teatro y podemos actuar en cualquier lado, no solo el trabajo nuestro es en el ómnibus.

 

Digo esto, porque yo he escuchado muchas veces decir, y hay un concepto que no se ha perdido y es; “si son callejeros es porque actúen en la calle”, y no es tan así. Yo lo he escuchado muchas veces, hace pocos días estuvimos exponiendo en el teatro Florencio Sánchez, una obra totalmente temática - “El Secreto de Andrea”-, que es una obra que trata el tema de la violencia doméstica, y corremos con una cantidad de carencias. Desde vestuarios, maquillajes y otras carencias, que podrían bien solucionarse con los fondos conscursables que da el MEC. O, también pensemos que otra de las carencias grandes que tenemos son los medios.

 

En  los medios de difusión realmente no se difunde mucho lo que hacemos, porque como somos callejeros no tiene tanta difusión.  Ahora, gracias a la buena voluntad de algunas personas, vamos a estar saliendo en algunos programas de televisión, y nos van a estar viendo. Inclusive nos llamaron del proyecto Esquinas, y estamos inscribiendo artistas allí para que podamos trabajar.

 

Hay cosas que están bien y hay cosas que falta hacer. Lo importante es cambiar el concepto de cultura que se tiene. Yo no quiero la cultura de la pasta base ni quiero la cultura que se ve en la calle con los viejos durmiendo en las calles. Quiero cambiar eso y no lo puedo hacer solo, lo tenemos que hacer todos, y es parte del artista, porque el artista va directamente a la cabeza de las personas, al pensamiento de las personas y de eso se trata.

Me quedo por acá, no tenía nada preparado. Discúlpenme si improvise un rato, pero a veces somos medio payadores. 

 

Raquel Diana

Actriz y dramaturga. Integrante del Departamento de Cultura de la Intendencia Municipal de Montevideo

Bueno, no voy a caer en la tentación de tratar de elegir una definición de cultura, tema complejo con el que siempre empiezan esta clase de encuentros. En algún momento habrá que hacerlo y tomar algunas decisiones, sobre todo, porque pienso que en realidad, la mayor parte de los acontecimientos culturales y el devenir de la cultura, no están siendo atendidos ni por el gobierno, ni por nosotros los artistas, ni por nadie.

 

Estamos aquí pensando en un Congreso del Pueblo, sintiendo que de algún modo, estamos continuando con el “viejo  Congreso del Pueblo”, y lo que esa gente soñó. Me animo a decir que hemos, desde aquel momento, sufrido una derrota fundamental en manos de la filosofía del mercado. Es una derrota interior, que nos obliga a soñar con lo que el shopping, nos obliga a soñar. Ustedes vieron lo que dice la publicidad ¿no? “que lindo que es soñar, soñar no cuesta nada” ¿y qué soñamos?, soñamos los objetos que hay allí en los escaparates, y eso es todo… La mayor parte de nuestro consumo cultural transcurre por la televisión y las nuevas tecnologías de información y comunicación: allí se generan nuestros gustos y valores, y también el disfrute. Estamos lejos de incorporar esto a las políticas culturales estatales.

 

Pero, quería referirme primero un poquito a los que hacemos en la Intendencia. Ustedes saben que desde hace muchos años hay un Departamento de Cultura, que se inició como tal a la salida de la dictadura con personas del partido colorado que hicieron una labor bien interesante, que continuó, se transformó y profundizó con la gestión del frente amplio.

 

La “política cultural” es un concepto bastante nuevo dentro de la historia de la cultura, que además tuvo en la década del 90 un desarrollo muy grande, que influyó en nosotros particularmente a través de estudios desarrollados en Barcelona. De allí hemos incorporado algunos instrumentos y modelos, como el gestor cultual, por ejemplo. Estamos repensando algunos aspectos de ciertos instrumentos y formulaciones teóricas que fueron pensados quizás para una hipótesis de un mundo completamente neoliberal. Por ejemplo, el tema de las industrias culturales estaba planteado en el supuesto de que el Estado iba a dejar de ocuparse de la cultura y que no iba a haber más remedio que sostenerse a través de emprendimientos económico-culturales auto sustentables. Eso no sucedió y en ninguna parte del mundo hay ninguna industria cultural que no tenga un apoyo del Estado, salvo aquellas que están dentro del mercado, cuya producción tiene facilidad para ser vendida o comprada. Supongo que no es esa la cultura que a nosotros nos interesa fundamentalmente.

 

La Intendencia de Montevideo tiene una enorme cantidad de infraestructuras culturales: museos, teatros, bibliotecas, casas de cultura, parques, zoológicos, infraestructuras deportivas y de realización de grandes espectáculos; cuerpos artísticos y de enseñanza: orquesta filarmónica, banda sinfónica, comedia nacional, teatro en el aula, escuela de música, escuela de arte dramático; desarrolla además una enorme cantidad de eventos anuales, realiza cursos en los barrios y lleva adelante iniciativas que implican una gran participación de los vecinos y de artistas y animadores culturales; apoya la actividad cultural de Montevideo de diferentes formas: a organizaciones de la sociedad, eventos culturales, sectores artísticos (Montevideo Socio Audiovisual, Montevideo Ciudad Teatral, Sala Zitarrosa, Mesa Departamental de Artesanía)

 

Es decir, hay muchas responsabilidades con estructuras, aparatos, funcionarios, que existen desde hace mucho tiempo, y a la vez hay necesidad de generar nuevas políticas que acompañen los tiempos, renueven, profundicen los objetivos planteados y acometan nuevos.

 

Abordamos la tarea desde dos líneas de trabajo, o puntos de vista o “puertas de entrada”. Una tiene como centro al ciudadano y en ese sentido nos estamos planteando que debemos empezar a pensar desde la perspectiva de los derechos culturales, es decir; que el centro de las políticas culturales debe ser la persona, el ciudadano, y que tenemos que empezar a hablar de la cultura como un derecho. Un derecho a disfrutar, un derecho a crear, un derecho tan importante como cualquiera de los otros derechos humanos. En ese sentido, vamos a tratar de hacer un esfuerzo teórico, a ver si podemos hacer que esto sea aprehendido, tomado, tanto por la gente como por el conjunto de los esfuerzos estatales.

 

Tenemos dos ”Montevideos”, por lo menos. El que está cerca de la costa, que tiene un estándar de vida alto, como en países muy avanzados, y el otro, hacia el del norte con un nivel de vida muy pero muy bajo. Con zonas intermedias, también, pero esos dos Montevideos extremos no dialogan entre si, no manejan ni siquiera un lenguaje común, y ni que hablar de los valores, de los sentimientos…

 

Una de las decisiones que tomamos, fue no imponer los gustos estéticos de la clase media, ni sus valores culturales o mejor dicho de la clase cultural que determina desde su perspectiva que es lo verdaderamente cultural.

 

Estamos tratando de trabajar con la gente, de ir hacia las creaciones artísticas que los barrios generan, procurar que esas creaciones artísticas mejoren en su calidad o se desarrollen en algún sentido. De eso se ocupa “Esquinas de la cultura”. No se trata de “llevar” cultura, sino de apoyar la existente, darle visibilidad, mejorar su calidad y propender a los valores que contribuyan a la cohesión social y al desarrollo de las personas. Es un trabajo muy complejo en una sociedad fracturada, con tantas personas viviendo en la pobreza, padeciendo entre otras cosas la falta de autoestima, asunto sobre el que trabajamos especialmente.

 

Hemos acertado en programas y acciones, y también nos hemos equivocado, así que permanentemente estamos evaluando y ajustando.

 

Simultáneamente y en forma sinérgica, además del trabajo “desde” el ciudadano, el municipio desde su Departamento de Cultura, es responsable por el desarrollo de las artes. En ese sentido, están los cuerpos estables que pertenecen a la Intendencia, pero también hay políticas de promoción de las actividades independientes en las diferentes disciplinas. La sala Zitarrosa por ejemplo, es una sala que está creada y que opera subvencionando a los músicos, ya que cubre aquel aspecto que es tan complicado para ellos que es el alquiler de la sala, las luces y el sonido, en el mayor nivel de calidad. Hacia el sector teatral, Washington nombraba lo que hoy ya tenemos. En los próximos días estaremos anunciando las convocatorias de Montevideo Ciudad Teatral, un fondo para otorgar ayudas y subvenciones al teatro independiente de Montevideo. Hacia la literatura, además del programa de La Ciudad y los Libros, de los Premios Anuales de Literatura, desarrollamos talleres literarios y editaremos en estos días libros con creaciones de los vecinos.

 

Excelencia artística y acceso democrático de los ciudadanos, son algunos de los objetivos básicos que trabajamos a través de los cuerpos estables. Y creo que ustedes lo ven y saben como concurre la gente a los espectáculos que brindan los cuerpos estables, ya sea en las salas o los que se hacen en los barrios.

 

Bueno, los trabajos son muchos, algunos están muy bien, otros no tanto y convivimos con muchas contradicciones. Les señalo una para darles un ejemplo; es un orgullo para la IMM que desde hace muchísimos años viene promoviendo el candombe, que todo Montevideo lo toque.

 

Es fantástico, estamos todos contentos, pero es la propia IMM la que presenta a la UNESCO, el pedido de que se declare el “Candombe Patrimonio de la Humanidad”, porque el candombe está en vías de extinción. ¿Por qué? Porque en la medida de que todos tocan, los que son sus primitivos dueños, los que verdaderamente tocan candombe, los negros de los barrios pobres que saben además de los toques simples, improvisar como la gente del jazz, ya no salen porque: “¿para que voy a salir si hay un montón de rubios que están haciendo un sonido imposible?”

 

Entonces ahora generamos un plan de rescate del candombe con musicólogos especializados y la Universidad de la República. Así que como ven; cada paso que damos tiene su contradicción. Cada acción positiva genera una contradicción que nos genera un nuevo desafío de trabajo.

 

Como sea, el alcance que tienen estas actividades es limitado si lo miramos en la realidad de nuestro país. Estamos trabajando muchísimo con las comisiones de cultura de los barrios, pero uno siempre piensa: deberían ser más las comisiones de cultura o debería haber gente más joven, ese es un problema también bien importante…

 

Es decir que el tema de la descentralización y en particular la descentralización cultural  está todavía en proceso, nadie puede decir que esté resuelto, aunque realizamos esfuerzos bien importantes.

 

En términos generales, creo que el Congreso del Pueblo sería una interesante oportunidad para reflexionar respecto a lo que es la cultura, y a lo que es la cultura en relación a nuestro pueblo. La otra vez, repasando un libro de “utopías”, un libro que recoge las utopías de la humanidad desde el principio de los tiempos hasta ahora, encontré que absolutamente todas plantean (al final, cuando se llega al hombre feliz) un hombre que hace arte. Siempre, y si es una utopía negativa, como esas que describen un mundo catastrófico, precisamente una de las catástrofes es que la persona no puede ni disfrutar ni ejercer el arte. Es decir que el arte y la cultura están presentes como factores esenciales para la alcanzar la plenitud del ser humano.

 

También tenemos que tomar en cuenta esta derrota cultural a la que hacía referencia antes, que hemos sufrido la gente del pueblo, en manos del mercado. Y también tomar conciencia que seguramente estamos viviendo ahora las consecuencias de la dictadura en muchos planos que tiene que ver con la cultura. Lo puedo decir con propiedad ya que pertenezco a la generación que se ha educado en ese período, y que quizás no pudimos incorporar verdaderamente el espíritu de la libertad y de la democracia, entre otras muchas cosas que nos faltan.

 

También hay funciones que cumple la cultura, que hacemos efectiva desde la intendencia, y también desde organismos del gobierno central, que tiene que ver con su potencialidad como agente de cohesión social, asunto de primerísima importancia para nuestro país.

 

Entonces, ¿cómo trabajar para poner más cerca del centro de las preocupaciones del estado y el gobierno a la cultura? Estamos muy lejos. Si ustedes piensan, vemos que el 90 % de nuestros días despiertos, transcurre entre la televisión, la radio, la publicidad, y sin embargo prácticamente no hay políticas al respecto. La cultura en cada época va variando su soporte. En otras épocas Carmelo (ACA) hubiera sido el artista principal, porque el arte estaba en manos de los artistas callejeros. Pero ahora no, ahora el soporte es un soporte digital, de ondas electromagnéticas, y no hemos pensado mucho en esto. A lo sumo expresamos sin mayores consecuencias lo que no se debería hacer, pero estamos lejos de proponer.

 

Como otra sombra (entre las sombras que planteaba Washington), hay una que he llamado “síndrome del príncipe de Florencia”: a veces nuestros políticos, nuestros gobernantes con muy buena intención, sienten que ya que están ocupando un lugar importante donde hay dinero y donde hay poder, deben apoyar el arte.

 

Entonces ayudan a su artista o arte preferido. Y esta muy bien, estupendo, pero eso impide cualquier política cultural.

 

Creo que si nosotros no luchamos por tener un Ministerio de Cultura, solo de Cultura, no de Educación y Cultura, no de Educación y Ciencias, sino solo de Cultura, un ministerio fuerte, que esté atendiendo estos temas de modo central y que pueda realmente llevar a cabo las políticas que son necesarias, vamos a estar en otra situación.

 

Este síndrome del príncipe de Florencia, siempre me tienta a hacer un cálculo de cuánto dinero efectivamente se invierte en la cultura año a año: a lo mejor es más de lo que imaginamos, solo que se invierte con un criterio discrecional o por lo menos no ajustado a una política cultural de estado.

 

Tenemos que pensar también, que si se va a reformar la Constitución de la República, podríamos aprovechar esta instancia para introducir algunas modificaciones; por ejemplo el tema de los derechos culturales. Deberíamos participar de la reforma del estado y repensar las instituciones culturales estatales. Y lo más importante: pensar en un plan estratégico para la cultura, a largo plazo.

 

Claro, venimos de tan atrás y estamos tan mal que entonces hacemos la reivindicación corta, atendemos las urgencias, pero tenemos la obligación de pensar en el país que vamos a construir.

 

Por ultimo: en este momento en el mundo- mercado, el comercio es fundamentalmente de objetos culturales. Se venden deseos, sensaciones de libertad, de ser seductor, o bello, o feliz porque usando tal detergente soy más linda y plena. Los objetos reales es mejor que se desvanezcan rápidamente y sean un nuevo deseo de comprar algo.

 

Creo que este mundo transcurre por la cultura y que el poder está radicado en valores simbólicos. Entonces es muy curioso como nosotros no asumimos este tema, y no lo incorporamos a nuestras políticas generales. 

 

Mónica Michelena

Pueblos originarios – Basquadé Inchalá

Agradezco a los organizadores del Congreso del Pueblo, porque hace mucha falta mesas como estas, donde estaría bueno que el público también participara en forma activa, porque así vamos construyendo nuevas culturas.

 

A mi me han presentado como una representante de los pueblos originarios y, en realidad yo no me siento una representante de los pueblos originarios, soy nada más que una integrante de una comunidad cultural que está enclavada en el barrio La Teja y si llama Basquadé Inchalá, que significa en lengua charrúa; levántate hermano.

 

Así que, como ustedes verán, estamos reivindicando la cultura de nuestros ancestros. Cultura de la que se sabe muy poco, que con el aporte de los historiadores, de los académicos hemos podido rescatar a partir de las crónicas de los investigadores también, lenguas que están olvidadas en los museos y que son parte de nuestra cultura. Lenguas, cosmovisiones, creencias, saberes, costumbres, bueno, un todo complejo que pertenecía a la cultura de nuestros pueblos originarios.

 

La historia de las culturas de los pueblos originarios, tiene aproximadamente en nuestro territorio, doce mil años, quizás más, cada investigación nueva recoge nuevos datos. Doce mil años aproximadamente que representan 600 generaciones, frente a una colonización europea de más o menos 10 a 12 generaciones. Si comparamos un poco, 600 frente a 12, es una buena diferencia, así que, si habrá cultura milenaria que tenemos que reivindicar y revalorizar para atrás.

 

Entonces, sabemos que nuestra historia oficial uruguaya ha reivindicado siempre las raíces europeas que tenemos todos, y que nosotros reivindicamos también, porque estamos orgullosos de todas las sangres que corren por nuestras venas, pero que falta verdad, falta una parte de la historia que fue silenciada, desde las políticas culturales del Estado de Uruguay de 1830, desde la primera Constitución. Han sido silenciadas, han sido “inteligentemente” olvidadas, han sido “inteligentemente” cortadas, puesto mordaza.

 

Entonces nuestra memoria esta fracturada, está la memoria oficial que tutela las raíces europeas y la otra memoria, la memoria de los otros, y ahí estamos los indígenas, los negros, los criollos, los gauchos libertarios.

 

Siempre los Estados han utilizados  la educación,  los medios de comunicación y las religiones, para controlar nuestros pensamientos y controlar la cultura. Siempre desde una cultura hegemónica.

 

La historia del Uruguay, esta basada en esa homogenización desde Varela (y por supuesto que muchas cosas positivas de Varela tenemos que rescatar) pero en el contexto histórico en el cual

 

Varela se movió, era también una educación homogeneizante, para que “todos seamos iguales”, donde el otro tenía que acoplarse a nosotros para que esa cultura sea la dominante y la predominante. Y en eso estamos trabajando para romper con ese esquema.

 

Nosotros trabajamos desde esta comunidad cultural, el termino cultura como la concepción del mundo. Lo tomamos con la cosmovisión de los pueblos, de los barrios, de las comunidades locales, que tienen concepciones diferentes del mundo. Entonces, pesamos que Montevideo, y por supuesto, Uruguay, tiene muchas culturas viviendo dentro de lo que es el departamento. Cada barrio es una cultura diferente, cada barrio tiene su historia, su memoria, su idiosincrasia.

 

Entonces apuntamos a trabajar con los niños y con los jóvenes del barrio con esta concepción. Es decir, buscando de qué forma nosotros podemos traer y buscar futuro en nuestro pasado. Ese es el lema: buscando futuro en nuestro pasado. En ese lema nos mantenemos firmes porque queremos construir nuevas culturas a partir de las culturas de los pueblos originarios. Una nueva cultura, una nueva cultura donde entremos todos, que realmente sea inclusora, donde la inclusión no sea para el incluirnos de abajo hacia arriba, sino una inclusión horizontal donde deberemos de romper todos los esquemas, porque estar reconocido, institucionalizado, o, que si somos artistas que nuestra obra este colgada en un museo, no significa estar incluidos realmente. O sea, no queremos una inclusión a la derecha, queremos una inclusión que sea crítica.

 

No se si me explico. Pero queremos y trabajamos por una inclusión y porque pensemos realmente ¿Qué significa estar incluidos?. Una inclusión donde todos discutamos, desde los barrios, desde las comunidades, desde las organizaciones sociales que están haciendo mucho por la cultura; ¿Qué cultura queremos para nuestros hijos y para nuestros futuros?

 

Entonces, el aporte que podemos dar desde la visión de los pueblos originarios, es ese montón de valores, de saberes, de organización social, o sea, de estructura de organización, en el sentido de cómo se organizaban nuestros ancestros charrúas. Se organizaban en asambleas, tenían un sistema horizontal, donde solamente existía cacique en época de guerra. Trescientos años tuvieron de luchas y resistencias contra varios imperios, no solamente el imperio español, sino el de Portugal, después el imperio de Brasil, y fueron los criollos quienes en 1831, desde las políticas estatales y en un acto vergonzoso por parte de nuestro primer gobierno del país, una acto vergonzoso hasta para la gente de la época, que terminó con la campaña de extermino contra una cultura que era incompatible con la cultura dominante; la cultura de los pueblos originarios. Ya por supuesto muy desgastada, ya por supuesto después de 300 años de lucha, muchos pueblos habían sido exterminados, ya con las últimas fuerzas…

 

La matanza de Salsipuedes es como un símbolo, hubo muchas matanzas, pero el 11 de abril de 1831, los indígenas fueron vilmente engañados, llevados a un lugar que ya se llamaba Salsipuedes y ahí aproximadamente 500 charrúas, por orden de Bernabé Rivera, que era el sobrino y mandado por Rivera, los charrúas son emboscados y en un engaño de ir a recuperar las misiones perdidas por el imperio de Brasil y con el engaño de que luego se les daría un territorio donde ellos podrían conservar su cultura y su forma de vida, es que fueron vilmente exterminados…

 

La palabra exterminados que utilicé, la tenemos realmente muy impregnada en nosotros, pero no nos gusta mucho, porque realmente hubo sobrevivientes, aproximadamente 150 a 200 sobrevivientes, y nosotros, que tenemos muchas sangres mezcladas, también tenemos una gotita de esa sangre de esos sobrevivientes de Salsipuedes.

 

Nuestros abuelos nos contaron, nos relataron muchas cosas, muchos saberes, muchos valores que llevamos dentro. Que ocultamos. Que muchos años de educación homogeneizante nos hicieron sentir que esos valores no servían, que éramos salvajes, o que eran saberes no científicos, y eso hasta el día de hoy.

 

Entonces, esos 500 años y ciento setenta y pico desde Salsipuedes hasta ahora, han llevado a que hoy nuestros padres o nuestros abuelos, sientan vergüenza de tener sangre indígena, y sientan vergüenza de trasmitirles a sus hijos los que ellos heredaron. Por supuesto que esa vergüenza es producto de esa educación que recibieron.

 

Hoy estamos reivindicando nuestra cultura, estamos reivindicando y poniéndonos de pies nuevamente y dignamente, y estamos recreando, volviendo a crear, trayendo del pasado los poquísimos elementos que tenemos, pero las poquísimas pautas culturales, memoria oral que se conserva, ese poquititito, que desde la academia a veces nos critican y nos dicen que no tenemos nada, ese poquitito lo recontra valoramos, y como nosotros creemos firmemente que las culturas se construyen y tenemos todo el derecho del mundo (derechos culturales) a construir culturas, es que estamos lentamente poquito a poquito construyendo una nueva cultura indígena, de acá desde el Uruguay.

 

Es muy difícil a veces compatibilizar todo este quehacer nuestro, nuestra tarea, con la visión dominante desde los sistemas políticos, desde los sistemas culturales, desde los gobiernos, desde los Ministerios de Cultura, desde las divisiones de cultura de la Intendencia, compaginar y poder conjugar todo esto.

 

A lo que nosotros principalmente apuntamos es a hacer base, de nada nos sirve tener dineros del Ministerio de Educación y Cultura, si no tenemos base donde aplicarlo. De nada nos sirve presentar grandes proyectos, si después eso se difuma, queda en el aire y no está adecuadamente aplicado.

 

Quizá no estemos maduros todavía. Actualmente, desde La Teja y desde el Cerro estamos apostando a la gente del barrio, a los que sienten el tema. Estamos hace muchos años, (desde el ´96) yendo a las escuelas del departamento de Montevideo, donde nos llaman, -las maestras principalmente han tenido una apertura impresionante con el tema indígena- Estamos yendo a las escuelas del interior. Hoy en día tenemos un proyecto aprobado por el fondo indígena, que es de poquísimo dinero ( se corta la grabación).

 

Carlos Liscano - Escritor

Buenas noches, parece que da para todo esto.

Para no divagar me referiré concretamente a la actividad de este gobierno según mi opinión, en materia de cultura.

 

No soy militante político ni analista, soy un ciudadano que esta vinculado al sector de la cultura.

 

Antes de las últimas elecciones, yo no tenía muchas expectativas de lo que este gobierno iba a hacer en materia de cultura, por ese motivo no me ha defraudado, es decir, yo no esperaba más de lo que hizo.

 

Que por ejemplo, nombrara un ministro para el Ministerio de Educación y Cultura que ya tenía un trabajo de tiempo completo, que era ser presidente del partido de gobierno, ya demostraba que el gobierno le daba muy poco interés a la cultura.

 

El Ministerio de Economía necesitaba un ministro de tiempo completo, el de Salud, el de Trabajo, etc, lo mismo, pero el Ministerio de Cultura puede tener un hombre que trabaje en los ratos libres, porque el resto se lo iba a dedicar al partido…

 

Por eso digo, personalmente, como no tenía muchas expectativas no me he sentido defraudado, el problema actual mío es que estoy perdiendo las esperanzas de que algo se pueda llegar a cambiar.

 

Es mi impresión, mi opinión, mi sentimiento. No hay en el gobierno ningún gobernante de primera línea, ni de segunda, que se ocupe de los problemas de la cultura. No hay ningún interlocutor.

 

No hay ningún dirigente político del partido de gobierno de primera ni de de segunda línea que se ocupe de los problemas de la cultura. No hay a la vista nadie con quien dialogar.

 

No hay ideas generales, no hay objetivos, no hay diálogo, por lo tanto no hay debate. Entonces aparecen cosas, como los Fondos Concursables por ejemplo, que llenan de alegría a nuestro sector de la cultura en el gobierno, porque piensan que están repartiendo algo, y los fondos concursables no dejan nada, no van a dejar nada, es plata que se reparte a proyectos que se cumplen este año, pero que no van a dejar nada para el año que viene y menos para dentro de 5 años.

 

Quiero poner un ejemplo; se publico un libro que se llama Poesías Sandusera, financiado por los fondos concursables. ¿Dentro de que plan está el apoyo de la publicación de ese libro?  Ninguno.

 

No va a haber poseía rochense, ni sandusera, ni riverense. Uno presenta un proyecto, se aprueba, se le da una plata, adelante.

Soy pesimista con respecto al futuro.

 

Quizá un Congreso del Pueblo pueda encontrar argumentos y juntar energías y fuerzas como para influir sobre la concepción o la ausencia de concepción de los actuales gobernantes tienen con respecto a la cultura.

 

A raíz de una nota intrascendente y circunstancial que yo publiqué en diciembre del año pasado en Brecha, tuve respuestas de la gente de la cultura, de la Intendencia de Montevideo por ejemplo, que me permitió conocer que piensan algunos de nuestros gobernantes o dirigentes sobre los problemas de la cultura.

 

Descarto los que me mandaron mensajes entre irónicos, críticos e insultantes, porque esos no vienen a cuento, pero si recibí una idea de parte del vice Ministro de Cultura, que me citó para hablar, donde uno se encuentra ante un Estado paralizado, un gobierno paralizado por la situación a que ha llegado el Ministerio de Cultura, que tiene educación, tiene cultura, tiene los fiscales, tiene instituciones como el SODRE, como la Sinfónica, como el museo de artes visuales, el Canal 5. Todos organismos que son autónomos o quieren serlo. La educación se autogobierna, por lo tanto el ministerio no puede hacer nada.

 

Y bueno, me pareció de recibo la explicación que el gobernante me dio, pero lo que no me parece de recibo es la inoperancia, la paralización, la falta de ideas. Porque si ese es uno de los problemas, el gobernante tiene que salir a decirlo, tiene que pedir una entrevista en la televisión, en las radios, en los medios de prensa y decir; “éste es el estado de la educación y de la cultura en nuestro país”.

 

Entonces, mejor barrer con este Ministerio porque es absolutamente inoperante. Y, quizá por eso, le pusieron un señor que pasó inadvertido porque tenía otros problemas que resolver, no los de la cultura y los de la educación.

 

Como supongo que esta es parte de la preparación del congreso del pueblo, quizá sea una instancia donde estas cosas puedan discutirse, si mi visión fuera más o menos acertada y presionar.

 

Primero, porque tiene que haber una reforma de la Constitución para que esto no siga ocurriendo. Todos conocen aquí, no vale la pena mencionar las incoherencias, pero en la misma ciudad tenemos dos orquestas similares, la Filarmónica y la Sinfónica, los músicos se intercambian. Tenemos dos escuelas de música en la ciudad y podríamos seguir con las incoherencias, yo a veces he pensado al Uruguay como un principado del renacimiento; el príncipe repartía poderes parciales, a unos le daba un impuesto, tenía 17 formas de contribuciones inmobiliarias, 19 patentes de rodados, una vez se necesito formar a los docentes de secundaria, se creo el IPA, un instituto montevideano, totalmente siu generi, de enseñanza terciaria pero no universitario, con un titulo que no lo reconoce nadie fuera de frontera porque los docentes se preparan en las universidades, y si uno dice; “yo soy del IPA” le van a decir; ¿y eso que es?.

 

Pero los milicos crearon el INADO, barrieron el IPA y crearon otra cosa. Le bajaron la carga horaria, los maestros se forman como docentes de nivel terciario pero no son estudiantes universitarios, tenemos los SERP, que tienen un programa diferente al del IPA, los egresados de la facultad de humanidades o los licenciados de la facultad de ciencias no pueden dar clases en secundaria porque no han hecho las horas de pedagogía y de didáctica que necesitan. Es como si un licenciado en historia no le pudiera enseñar historia a los chiquilines en el liceo, a los chiquilines que tienen 12 años y no saben ni donde esta el Uruguay.

 

En fin, las incoherencias nuestras son muchas, y  eso es el principado, porque cuando hablamos de los problemas, parece que tuviéramos ciento cuarenta millones de habitantes, y somos tres millones. Una ciudad, ni siquiera demasiado grande tiene tres millones de habitantes. Y este principado, funciona como si tuviéramos un príncipe, que es el Estado, y que emparcha de vez en cuando las situaciones. Ejemplo: No hay plata. Solución: Fondos Concursables … Pero… pusimos cuatrocientos mil dólares, y podes poner cuatro millones, cuarenta millones, y eso no va a dar ni a dejar nunca nada, porque no obedece a ningún plan, a ningún proyecto, a ninguna idea.

 

Yo no se lo que son políticas culturales y no vine acá a hablar de políticas culturales, porque yo no se lo que son y porque yo estoy en un estadio mucho más primitivo, que me gustaría saber; qué opinan los gobernantes sobre esto, y, yo he llegado a la conclusión de que no opinan nada. Porque si tuvieran una opinión y explicaran porqué hacen lo que hacen, porqué dejan de hacer lo que dejan de hacer, yo me sentiría satisfecho, porque entonces si yo estoy en contra puedo contestarles.

 

Si me dicen; “esto no lo hago porque no quiero”, es un argumento. No es muy democrático. Y si me dicen; “esto no lo hago porque no tengo plata”, es un argumento, entonces podríamos discutir de donde puede salir la plata. Porque la cultura de los países pobres, es una cosa de creatividad, ahora, estamos todos paralizados porque no hay ningún interlocutor en el gobierno, no lo hay, no existe, a nadie le interesa…

 

Se había lanzado el proyecto “Un solo país”, lo lanzó el Presidente de la Republica, duró 6 meses y a los 6 meses desapareció. ¿Porqué? Y, porque el príncipe decidió que no, que iban a crear los centros MEC… Entonces, no va a haber nada de nada si no hay un debate, si no hay intercambio de ideas, si no hay ideas, si no se trabaja para, para no se que…

 

Y yo he escuchado a Raquel que tuvo la gentileza de invitarme a hablar sobre estos problemas, desde el punto de vista de la intendencia, y yo no tengo ninguna duda de que trabajan mucho y ponen voluntad, energías, capacidades, talentos y todo lo demás, pero, si no hay un proyecto cultural general, los esfuerzos, sobre todo de los cuadros medios, se pierden, porque hay gente que está a la deriva y le dan una responsabilidad y no le dan ideas, no le dan planes. Yo diría, si el Ministerio de Ganadería decide que hay que apoyar la taba y hace mil campeonatos de taba en el Uruguay porque ese es el objetivo, me parece que esa sería una idea a la que uno podría oponerse. Ahora ni siquiera uno se puede oponer porque no hay nada, es el yermo.

 

Y, además, yo votante de este gobierno, me inhibo para no criticar a aquellos a quien yo elegí, porque si yo los critico, como me ha ocurrido, lo levanta el diario El País y lo pone en la página editorial durante tres semanas, entonces yo no puedo criticarlo porque le estoy dando municiones al enemigo. Esa historia ya la escuche.

 

Pero como tampoco soy un militante, ni tengo talento como para elaborar ideas propias, me llamo a silencio. Y me ronda por la cabeza una cosa que alguien dijo no hace mucho: “La batalla por la cultura, es una batalla perdida, por lo tanto déjenme en paz, porque ya estoy lo suficientemente viejo como para no hacerme ilusiones”. Yo no quiero llegar a la misma conclusión.

Gracias por haberme invitado.

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