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Se buscan
médicos
por Raúl Granado
Médicos
y personal sanitarios son fundamentales para
conseguir mejorar la calidad de vida de las
poblaciones más empobrecidas.
Muchos
de estos sanitarios prefieren emigrar a países del
Norte, con mejores retribuciones y condiciones de
trabajo mejores.
África
pierde al 75% de sus médicos
en la
primera década como titulados.
Más de quinientos médicos y
trescientas enfermeras abandonan Sudáfrica cada año.
El 4% de los médicos africanos emigran después de su
graduación y el 75% en la primera década como
médicos titulados. Estos son los últimos datos
ofrecidos dentro del Informe sobre el Estado Mundial
de la Infancia 2008 de Unicef.
La mayoría de estos médicos
eligen Europa y Norteamérica como destinos
principales para ejercer su profesión. Los que
emigran a Europa lo hacen a Reino Unido donde ya más
de un tercio del personal sanitario es extranjero.
Mientras, en sus países de origen el número de
personal médico cualificado se encuentra muy por
debajo de lo necesario. Tener de tres a nueve
médicos por cada mil habitantes como ocurre en
países como Etiopía, Somalia, Camerún o Zambia,
determina que valores como la mortalidad materna o
la mortalidad de niños menores de cinco años crezcan
hasta niveles alarmantes. Estos países intentan
suplir la baja tasa de médicos con voluntarios pero
el papel de éstos es complementar la labor del
médico, no convertirse en médico.
Hay tres factores que
determinan la falta de personal sanitario en estas
zonas. El primer factor es la migración masiva de
los médicos y enfermeras. El principal problema es
la migración exterior a otros países más
desarrollados, pero existen otros tipos. Son los
casos de migración interna, de zonas rurales a zonas
urbanas, del sector público al sector privado e
incluso del sector sanitario a otros sectores. Las
causas por las que emigran son parecidas en todos
los países. Una remuneración insuficiente, horarios
muy rígidos, unas condiciones de trabajo difíciles o
la falta de suministros para realizar su trabajo con
garantías. Otra repercusión negativa de la migración
es que a menudo los profesionales que emigran son
los más cualificados, en los que los gobiernos
invierten más dinero en su formación y desarrollo
profesional.
El segundo factor es el sida.
En África Subsahariana, esta enfermedad, debido a su
amplía extensión ha causado miles de muertos también
entre el personal sanitario.
Y el tercer factor, de igual
importancia, es la continúa presencia de conflictos
armados. En países donde se producen conflictos
armados de larga duración, el personal sanitario es
necesario para prestar servicios a la población
afectada por las guerras. Pero no sólo es que sean
necesarios, es que además muchos de ellos fallecen
en estos conflictos.
Para intentar mejorar la
situación Unicef, plantea una serie de medidas. A
corto y medio plazo es necesario reconvertir el
sistema sanitario en estos países para que todo
ciudadano pueda acceder a él y además garantizar al
personal sanitario todas las prestaciones necesarias
para desarrollar su trabajo con normalidad. Lo
principal es que aumente el número de trabajadores
sanitarios y que los que existan no se vayan del
país. A largo plazo, la organización, propone un
aumento masivo de la educación y la formación de los
profesionales de la salud. Esto implica aumentar la
financiación, pero en muchos de estos países es casi
imposible sin la ayuda y la cooperación de otros
países u organismos internacionales.
En algunos países afectados por
la fuga de personal sanitario, ya se están tomando
medidas. Países como India, Kenia, Sudáfrica y
Uganda están desarrollando programas dirigidos al
personal sanitario de las comunidades. En Etiopía,
por ejemplo, se imparten cursos de formación a más
de 30.000 mujeres con el fin de que presten
servicios en las zonas rurales. Se les enseñan temas
relacionados con la salud materna, los niños recién
nacidos, el paludismo o el sida. En otros países
como Afganistán, Indonesia, Mozambique, Nepal o
Pakistán se implantan programas dirigidos a los
trabajadores sanitarios voluntarios.
Perder el 75% de los médicos
significa que cada minuto en África, cientos de
madres paren sin ningún tipo de atención. Si se
consiguiese tener 2,5 médicos por cada mil
habitantes el sarampión se erradicaría en un 80%.
Médicos, enfermeros y matronas
son imprescindibles para mantener la supervivencia
infantil de cualquier país. Cada minuto nacen en el
mundo 250 niños, ¿cuántos de ellos llegarán al
primer año de vida?
Raúl Granado:
ccs@solidarios.org.es
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