Denuncia UNESCO
estancamiento de ayuda
a educación básica

El Informe por capítulos - Anexos

Según las conclusiones y procesamiento de datos para el Informe 2008 de seguimiento mundial de la Educación para todos, se necesitan 11 mil millones de dólares cada año para que se haga realidad.

El documento conocido en los últimos días establece un "estancamiento" de la ayuda a la educación básica, que se mantiene a niveles muy inferiores a lo necesario para alcanzar la educación primaria universal. Los datos revelados muestran atrasos considerables en muchos países y una tendencia descendente en la calidad de la educación implementada.

 

En 2006, la ayuda total a la educación básica ascendió a cinco mil millones de dólares, según un análisis del equipo responsable del informe mundial de seguimiento de la Educación para Todos (EPT), (UNESCO).

 

Aunque se trata de un aumento sobre 2005, cuando el monto totalizó tres mil 700 millones, está por debajo de los cinco mil 300 millones de 2004.

 

En 2006, según la misma fuente, la ayuda bilateral a la educación básica fue de tres mil 900 millones de dólares (frente a dos mil 700 millones el año anterior), mientras que la de las agencias multilaterales se estancó en mil 100 millones.

 

El aumento de 2006 se debe esencialmente al esfuerzo de dos países donantes, Holanda y el Reino Unido, que entre ellos han puesto sobre la mesa mil 300 millones de dólares adicionales.

 

Para los encargados de este estudio es "preocupante" el descenso en 8.4% de la ayuda oficial al desarrollo en 2007, según las cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). A las que se debe agregar la tendencia descenderte de los donantes, que en su gran mayoría, "no le dieron una mayor prioridad" en sus compromisos globales. El director general de la UNESCO, Koichiro Matsuura, expresó su preocupación por "la ralentización general" de los compromisos de los donantes hacia la educación, lo que podría tener "graves consecuencias para los progresos de la educación en los países de bajos ingresos".

 

Una de las conclusiones más contundentes del informe de seguimiento de la EPT, es que, se necesitan 11 mil millones de dólares cada año para que se haga realidad la educación para todos mundialmente. Además, es importante la continuidad del presupuesto, pues de lo contrario es imposible hacer planes en el corto y mediano plazos.

 

La sexta edición del Informe de Seguimiento de la Educación para Todos en el Mundo que la UNESCO acaba de hacer público habla de calidad insuficiente de la educación, el elevado costo de la escolaridad y el alto nivel persistente del analfabetismo de los adultos, tres factores que están mermando las posibilidades de lograr la educación para todos en 2015.*

 

“Vamos por el buen camino, […] pero a medida que los sistemas de educación se van desarrollando, tienen que enfrentarse con problemas más complejos y específicos”, dice el Director General de la UNESCO, Koichiro Matsuura, que añade: “el último informe sobre la educación para todos define con toda claridad cuáles son esos problemas: llevar la instrucción a los más vulnerables y desfavorecidos, mejorar las condiciones del aprendizaje e incrementar la ayuda a la educación”.

 

“La evaluación realizada a mitad del periodo establecido para alcanzar los objetivos de la educación para todos muestra la existencia de progresos que van en buena dirección, pero todavía queda mucho por hacer si se quieren lograr esos objetivos de aquí a 2015, el año fijado como límite. Los países y regiones que más distan de alcanzar la educación para todos se han acercado a ella con mayor celeridad que en el decenio de 1990”, dice Nicholas Burnett, director del informe de 2008, que acaba de ser nombrado Subdirector General de Educación de la UNESCO. “Es evidente que la adopción de políticas idóneas y el mayor gasto nacional en educación, respaldado por la ayuda externa, están cambiando de forma decisiva la vida de millones de niños en muchos países, por ejemplo en Burkina Faso, Etiopía, la India, Mozambique, la República Unida de Tanzania, el Yemen y Zambia.”

 

El informe muestra que, entre 1999 y 2005, la escolarización en la enseñanza primaria aumentó en 36% en el África Subsahariana y en 22% en Asia Meridional y Occidental. La supresión de los derechos de matrícula en primaria, decretada por los gobiernos de 14 países, fue una medida que propició el acceso a la educación de los niños más desfavorecidos. En todo el mundo, el número de niños sin escolarizar disminuyó en grandes proporciones, pasando de 96 millones en 1999 a 72 millones en 2005.

 

Los países en los que el número de niños escolarizados en primaria aumentó en proporción considerable son los que tienden, por regla general, a incrementar el porcentaje de su Producto Nacional Bruto dedicado al gasto en educación. El gasto público en educación aumentó en más de un 5% anual en el África Subsahariana y el Asia Meridional y Occidental, esto es, en las dos regiones que más lejos se hallan de alcanzar los objetivos de la educación para todos.

 

Entre 1999 y 2005, diecisiete países –entre los que figuraban Ghana, Senegal, Malawi, Mauritania y Uganda– vinieron a sumarse a los que ya habían alcanzado anteriormente la paridad entre los sexos en primaria, o sea un número sensiblemente igual de niñas y varones matriculados en ese nivel de enseñanza. En ese mismo periodo lograron la paridad en la enseñanza secundaria diecinueve países, entre los que se contaban Bolivia, Perú y Viet Nam. A nivel mundial, en 2005, 63% de los países habían logrado la paridad en la enseñanza primaria y 37% en la secundaria.

 

La ayuda prestada a la educación básica de los países de ingresos bajos se multiplicó por algo más de dos entre 2000 y 2004, pero en 2005 disminuyó considerablemente. En 2005 los países de ingresos bajos obtuvieron 2.300 millones de dólares para la educación básica, mientras que en 1999 recibieron 1.600 millones.

 

No obstante, la meta se halla aún distante, a pesar de todos esos progresos alentadores. El Índice de Desarrollo de la Educación para Todos (IDE), que se ha calculado para un total 129 países, muestra que 25 de ellos distan mucho de alcanzar los objetivos de la educación para todos. Dos tercios de esos países rezagados pertenecen a la región del África Subsahariana, pero también figuran entre ellos Bangladesh, la India, Nepal, Marruecos, Mauritania y Pakistán. En el informe se señala que el número de países de esta categoría es probablemente mayor, porque en el cálculo del IDE no se ha podido disponer de estadísticas relativas a la totalidad de los países del mundo, comprendidos algunos que se hallan en situaciones de conflicto o posconflicto y poseen un nivel de desarrollo de la educación muy escaso.

 

Otros 53 países se hallan en una posición intermedia. Las tasas de escolarización en la enseñanza primaria suelen ser altas en los países de esta categoría, pero el valor del IDE disminuye por la escasa calidad de la educación o los bajos niveles de las tasas de alfabetización de los adultos. Si persisten las actuales tendencias, 58 de los 86 países que todavía no han logrado la universalización de la enseñanza primaria, no podrán conseguir este objetivo de aquí a 2015.

 

En los Estados Árabes, 60% de los niños sin escolarizar son, de hecho, niñas. En la región del Asia Meridional y Occidental ese porcentaje asciende al 66%. Las proyecciones calculadas para 172 países muestran que, en caso de que persistan las tendencias actuales, el objetivo de suprimir la disparidad entre los sexos en la enseñanza primaria y secundaria no se habrá alcanzado en 2015 en más de 90 de ellos. En algunos de estos países –pertenecientes principalmente a las regiones de América Latina y el Caribe y de América del Norte y Europa Occidental– la paridad entre los sexos no se alcanzará porque las muchachas serán más numerosas que los varones en la enseñanza secundaria.

 

A pesar de las disposiciones constitucionales que garantizan la gratuidad de la enseñanza primaria, la mayoría de las familias con niños escolarizados en este nivel de enseñanza deben sufragar determinados tipos de gastos, que a veces pueden llegar a consumir hasta un tercio de los ingresos del hogar.

 

La insuficiente calidad de la enseñanza es un problema global que está siendo objeto de una mayor atención en las políticas de educación. En los países en desarrollo, concretamente, la mejora de la calidad supone abordar problemas como el alto coeficiente de las tasas de deserción escolar, el escaso aprovechamiento escolar de los alumnos, la penuria de docentes y la duración insuficiente del tiempo lectivo. Aunque las tasas de supervivencia escolar en el último grado de primaria han mejorado un poco desde 1999, menos de 63% de los alumnos de 17 países del África Subsahariana sobre los que se dispone de datos logran llegar a ese grado. En Asia Meridional y Occidental, ese porcentaje se sitúa un poco por debajo de 80% en la mitad de los países estudiados. En varios países africanos menos de la mitad de los alumnos ingresados en primaria consiguen llegar al último grado de este nivel de enseñanza. Además, las evaluaciones nacionales de los resultados del aprendizaje efectuadas en varios países en desarrollo han puesto de manifiesto que puede llegar a cifrarse en 40% el porcentaje de alumnos que no alcanzan el nivel mínimo de dominio exigido en lengua y matemáticas

 

El aumento del número de niños escolarizados hace que la mayoría de las regiones en desarrollo se vean ante la necesidad de contratar nuevos docentes. De aquí a 2015 se necesitarán 18 millones de maestros de primaria suplementarios en todo el mundo. En el África Subsahariana se van a necesitar unos cuatro millones y en las regiones de Asia Oriental y el Pacífico y de Asia Meridional y Occidental una cifra equivalente.

 

Los sistemas educativos de muchos países del África Subsahariana descansan, en gran parte, en los maestros interinos contratados para paliar la penuria de docentes. Estos maestros, que representan a veces más de la mitad del cuerpo docente, reciben por regla general menos formación que sus colegas titulares y suelen ser retribuidos con sueldos inferiores a los percibidos por éstos. En el informe se pide la adopción de medidas para formar y perfeccionar profesionalmente a los maestros interinos sin formación, y también para integrarlos, a largo plazo, en la carrera profesional de los titulares.

 

En el informe se deplora el hecho de que los gobiernos nacionales y los donantes hayan privilegiado la escolarización formal en primaria, en detrimento de los programas dedicados a la atención y educación de la primera infancia y la alfabetización de los adultos, a pesar de la influencia directa que tienen esos programas en el logro de la universalización de la enseñanza primaria y de la paridad entre los sexos, así como en la reducción de la pobreza en general. Los niños más pobres y desfavorecidos son los que más provecho pueden sacar de los programas de atención y educación de la primera infancia. A pesar de las medidas adoptadas para ampliar el acceso a la enseñanza preescolar, el porcentaje de niños del grupo de edad correspondiente escolarizados en este nivel de enseñanza sigue situándose por debajo de 20% en el África Subsahariana y los Estados Árabes, y no llega a 40% en el Asia Meridional y Occidental, por término medio

 

En el informe se llega a la conclusión de que los gobiernos están desatendiendo también la alfabetización de los adultos. En el mundo hay 774 millones de adultos que carecen de competencias elementales en lectura, escritura y cálculo. Eso quiere decir que prácticamente uno de cada cinco de los habitantes adultos de nuestro planeta es analfabeto. El 75% de la población mundial analfabeta se concentra en 15 países solamente. Las mujeres siguen representando 64% de los analfabetos del mundo entero, pese a que está ampliamente demostrada la influencia sumamente positiva que ejercen las madres instruidas en la educación y la salud de sus hijos. Las proyecciones calculadas para un total de 101 países muestran que, en caso de que persistan las tendencias actuales, 72 de ellos no conseguirán, de aquí a 2015, reducir a la mitad las tasas de analfabetismo de los adultos.

 

El volumen de la ayuda externa destinada a la educación se sigue situando muy por debajo de la suma de 11.000 millones de dólares anuales que sería necesaria para que los países de ingresos bajos alcancen los objetivos de la educación para todos. Además, la ayuda no se centra con suficiente prioridad en los países del África Subsahariana y los llamados Estados frágiles. Alemania, Francia, Japón, los Estados Unidos de América y el Reino Unido son los países que más ayuda prestan a la educación, pero los tres primeros asignan a la educación básica menos de un tercio del total de la ayuda que dispensan al sector de la educación en su conjunto. En el informe se señala que son demasiados los países donantes de ayuda que otorgan una prioridad excesiva a la enseñanza postsecundaria.

 

La mayoría de los países que han logrado, o están a punto de lograr, la educación para todos se hallan en América del Norte y Europa, pero también figuran en esta categoría países de otras regiones, por ejemplo Argentina, Brunei Darussalam, Bahrein, México y la República de Corea. El país que encabeza la clasificación establecida en función del valor del Índice de Desarrollo de la Educación para Todos (IDE) es Noruega. Detrás vienen el Reino Unido, Eslovenia, Suecia, la República de Corea e Italia.

 

*El Informe de Seguimiento de la EPT en el Mundo es una publicación anual elaborada por un equipo independiente instalado en la sede de la UNESCO. Su finalidad es supervisar los progresos realizados hacia la consecución de los seis objetivos de la Educación para Todos que se establecieron en el Foro Mundial sobre la Educación para Todos celebrado el año 2000 en Dakar (Senegal). Esos objetivos son:

 

1) Extender y mejorar la atención y educación de la primera infancia.

2) Velar por que, de aquí a 2015, todos los niños tengan acceso a   una enseñanza primaria gratuita y obligatoria de calidad.

3 )Velar por el acceso equitativo de los jóvenes y adultos a programas de aprendizaje y adquisición de competencias para la vida diaria.

4) Aumentar los niveles de alfabetización de los adultos en 50%.

5) Suprimir las disparidades entre los sexos en la enseñanza primaria y secundaria en 2005, y en todos los niveles de la educación en 2015.

6) Mejorar la calidad de la educación en todos sus aspectos.

 

La UNESCO, en su calidad de organización coordinadora del movimiento en pro de la Educación para Todos, está impulsando y armonizando a nivel internacional los esfuerzos que vienen realizando los gobiernos, los organismos de desarrollo, las organizaciones de la sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales y los medios de información para conseguir esos objetivos.

 

Correlación entre pobreza y analfabetismo

Además del sexo, la pobreza, el lugar de residencia y determinadas características específicas son factores que guardan una relación importante con el analfabetismo. Al igual que en las demás regiones del mundo, en América Latina y el Caribe las tasas de analfabetismo más elevadas se observan en los países donde la pobreza es mayor. La correlación entre pobreza y analfabetismo se observa también a nivel de las familias. En efecto, en los hogares más pobres los índices de alfabetización son sustancialmente inferiores a los registrados en los hogares más acomodados.

 

Los entornos alfabetizados propician la adquisición de competencias en lectura, escritura y cálculo, y también su consolidación. Los entornos alfabetizados eficaces suelen caracterizarse por la presencia de material escrito.

 

Las evaluaciones nacionales muestran que el aprovechamiento escolar de los alumnos de muchos países de la región en lengua y matemáticas se caracteriza por ser relativamente insuficiente y desigual. Por ejemplo, durante el año escolar. A la vez se ha observado que las muchachas obtienen mejores resultados en lengua que los varones en Brasil, El Salvador, Haití, México, Perú, Uruguay y Nicaragua, y en este último país también consiguen mejores puntuaciones en matemáticas.

 

En muchos países, la disponibilidad de libros de texto y otros materiales de lectura es muy limitada. Algunos estudios realizados en el decenio de 1990 han mostrado que en Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela sólo un tercio de los alumnos de primaria disponían de libros de texto.

 

La mayoría de los países de la región no consiguieron alcanzar el objetivo de suprimir las disparidades entre los sexos en la enseñanza primaria y secundaria, que se había fijado para

2005. Ese año, solamente 12 países –o sea, algo menos de

un tercio de los 39 sobre los que se dispone de datos– habían logrado la paridad entre los sexos en la enseñanza primaria y secundaria.

 

Los libros de texto, los planes de estudios y las actitudes de los docentes siguen contribuyendo a consolidar los estereotipos sobre la función de los hombres y las mujeres en la sociedad. En algunos países –por ejemplo, en Perú– los maestros prestan más atención a los varones que a las niñas, los animan más y les formulan críticas y observaciones constructivas con mayor frecuencia. En América Latina no se ha progresado mucho en la integración de la cuestión de la igualdad entre los sexos en los planes de estudios de los cursos de formación de docentes, ni tampoco en la introducción de una evaluación del grado de sensibilidad a dicha igualdad poseído por los participantes en esos cursos.

 

Financiación de la Educación para Todos

En 2005, la mitad de los países de la región dedicaron más del

5% del PNB a la educación. El promedio regional es el segundo en importancia del mundo, aunque las variaciones son muy considerables de un país a otro. Los países que más gastaron en educación fueron Bolivia y seis pequeños Estados insulares del Caribe (6% del PNB o más) y los que menos gastaron fueron El Salvador, Guatemala, Perú, la República Dominicana

y Uruguay (3% del PNB, o menos).

 

En 2005 el porcentaje medio del PNB dedicado al gasto público en educación fue relativo- mente elevado, pero desde 1999 ese porcentaje experimentó una disminución en más de la mitad de los países. Además, el crecimiento del gasto público real en educación entre 1999 y 2005 fue relativamente lento en la mayoría de los países (el promedio de 2,4% anual fue el más bajo de todo el mundo).

 

El porcentaje del gasto público total dedicado a la educación

–que es un exponente del grado de compromiso contraído por los gobiernos con la educación– varía considerablemente de un país a otro. En 2005, el porcentaje medio en América Latina se cifró en un 13% y en el Caribe en un 15%. Figuran en cabeza los gobiernos de México y Costa Rica, que asignaron a la educación un 26% y un 19%, respectivamente, del gasto público. En los últimos puestos figuran países como la República Dominicana, Jamaica, Guatemala, Panamá y Uruguay, que asignaron a la educación un 10% o menos del gasto público total.

 

La mayoría de los gobiernos que han elaborado programas destinados a la primera infancia se han centrado en la enseñanza preescolar. Algunos países —por ejemplo, Argentina, México y Uruguay— apuntan a la escolarización universal en este nivel de enseñanza. Otros, en cambio, centran sus esfuerzos en las zonas menos desarrolladas o los grupos más desfavorecidos. Así ocurre en Guatemala y Nicaragua, que han conseguido resultados positivos incrementando el acceso a la educación de esas zonas y grupos.

 

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