Sensación térmica,
la gente y el país...
por Félix Duarte

Por lo general, a la hora de oír noticias, se nos informa sobre el tiempo que tenemos en ese día. De ahí nos enteramos que tanto es la temperatura y tanto es la sensación térmica. En tren de informarnos que diferencia hay entre la temperatura y la “sensación”, nos dicen que la segunda es...”sensación aparente que las personas tienen en función de los parámetros que determinan el ambiente en que se mueven” y esto nos hizo pensar que mucho de semejanza existe, entre la sensación térmica y la temperatura, con lo que pasa entre la gente y lo que acontece en de la política.

 

Nadie duda que la inercia de los hechos instaló la campaña electoral ya hace meses, lo que daría para la confrontación política –mediática por ahora– algo menos de dos años, lapso en que se va a estar, estocada va estocada viene, en la zona de batalla. A medida que se consuma el almanaque, más dura será la cosa. Vaya si para ambas partes hay fuertes razones que defender, poderosos motivos que van a estar justificando la disputa, porque esta vez la cosa es a cara o cruz y el que pierde la queda, porque el segundo puesto es el desastre para el que lo obtenga.

 

La fuerza política que es la mayoría en el gobierno se ha largado con todo a dar destaque a los logros que acredita en el ejercicio del Poder. El actual gobierno ha podido hacer cosas buenas, algunas muy buenas y eso es así y hay realidades que lo prueban y hay muchas otras que precisan del tiempo, como la sed que necesita el agua. Pero también es cierto que esta administración insiste en algunas líneas que   ofrecen flancos para los ataques de quienes saben encontrar los puntos no muy sólidos para ajustar la mira, de lo que intentaremos aportar algun ejemplo después.

 

La otra parte juega a la oposición, con pocas ganas. Es lógico que dejar la sombra de más de un siglo de Poder, es cruel y en este caso aun no se acostumbró del todo. Hace tiempo que anda ensayando –caso Nin, caso IRPF, entre otros–  reacomoda grupos y candidatos, sabiendo que en la marcha van a unirse en el único objetivo, que será juntarse con el Poder. Hasta ahora busca trancar lo más posible a la mayoría que les quitó la gallina de los huevos de oro. Ahora comienza el juego rudo y lo primero fue el IRPF. No creían que el Gobierno los iba a ayudar tanto.

 

Esos son los dos equipos y hay un estadio. Y en él se ubica el otro protagonista, que tal vez sea el de mayor importancia. La gente, los que no son ni gobierno ni oposición. Los Juan y las María, que votaron. Que hoy viven y luchan parando la olla de cada día, pagando el alquiler, cuidando a los hijos, sufriendo cuando van al Súper Ellos sobreviven más allá de los despachos de gobierno y parlamento, desde donde muchas veces no se sabe que pasa en las calles. Donde la lucha es cruel y es mucha. Y esa gente mira lo que le dicen desde el Gobierno. Y no entiende a veces.

 

Ahora vamos a ubicar aquello de la temperatura y de la sensación térmica. Al gobierno y algunos jerarcas le gusta, los adoran, a los números y porcentajes. Por el espacio citaremos solo un ejemplo. El ministro Astori visitó el MIDES y sobre el Plan de Emergencia dijo gasto que...”no puede ser un subproducto sino una condición del diseño macroeconómico y financiero del país (...) siendo ejemplo que el gobierno pusiera al Plan de Emergencia como condición innegociable, en la negociación con los acreedores externos...” Contundentes frases sin ninguna duda.

 

También por estos días, desde el BPS, en la persona de su presidente Ernesto Murro, en una de sus habituales salidas a la prensa, informando buenas noticias, dijo que las pasividades más bajas iban a tener un incremento del orden del 25 por ciento. Y en la misma oportunidad, el subsecretario del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, Dr. Jorge Bruni aportó lo suyo indicando que se incrementaba el monto mínimo de las pasividades. Murro dijo que...”la notoria mejora en la economía del país permite ir resolviendo históricos y graves problemas...”

 

No decimos nada contra el Plan de Emergencia. En el estado ruinoso que estaba el País, para el nuevo gobierno eso era prioritario. Y no debe tener otra salida que mantenerlo, aunque el nombre ahora sea distinto. Pero eso es algo dentro de una política asistencial a los que se hallan en el último escalón, ya al costado de la vida. ¿Qué por ahora no se puede llegar a más? Lo podemos entender, como no. Pero no se hable de “resolver problemas históricos...”  Esta es una sociedad fracturada. Hay hambre. Hay miseria y eso lo ve quien salga a la calle a cualquier hora.

 

En el punto de las jubilaciones el aumento del 25 por ciento y de plantear eso como el gran logro, antes aclaremos como en el párrafo anterior. Ante la debacle en que estaba la seguridad social cuando llegó el gobierno, nadie dice que se pueda hacer más. Que quede claro. Pero ese 25 % se relaciona con pasividades del orden de los $1.775 y el gran logro de aumentar las jubilaciones mínimas, se concreto al llevar a esas jubilaciones mínimas a la suma de $1.636. No criticamos lo que se hizo, criticamos la manera y la forma en que eso se asume como gran logro.

 

El que cobra $1.775, con el 25 % va a recibir $2.219. Asumamos que no se puede hacer más. Pero no hagamos de eso una bandera. Que el gobierno tenga la modestia de manejar realidades tal cual son. ¿Qué las quiere cambiar? Claro que sí y por eso es necesario que este Gobierno siga donde está, manejando la pobreza de hoy para hacer algo mejor. Pero ojo con eso de las temperaturas y con la “sensación térmica” No se abuse en el manejo de las temperaturas, que se trasladan al informar a la gente. La gente que percibe la “sensación térmica” es la que vota.

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