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El presidente Lula Da Silva rechazó que los
biocombustibles influyen
en el alza de los precios de los alimentos
El presidente brasileño Luiz Inacio
Lula Da Silva al inaugurar un encuentro
latinoamericano de la Organización de las Naciones
Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO),
hizo una enérgica defensa de los biocombustibles,
que su país produce a gran escala.
Da Silva rechazó las críticas de
algunos organismos de que éstos sean los causantes
de la crisis por los altos precios de los alimentos
del mundo, y que dañan el medio ambiente
"No
me digan, por el amor de Dios, que la comida es cara
por culpa del biodiésel. Los alimentos son caros
porque el mundo no estaba preparado para que
comieran millones de chinos, indios, africanos,
brasileños y latinoamericanos", declaró el
mandatario brasileño a lo periodistas antes de su
intervención en la conferencia de la FAO en
Brasilia.
Lula criticó duramente a los países
industrializados por subsidiar su producción
agrícola, lo que en su criterio ha minado la
competitividad de las naciones más pobres y golpeado
la producción mundial.
"Los biocombustibles no son el
villano que amenaza la seguridad alimentaria",
subrayó el líder brasileño, al contrario,
desarrollados de acuerdo con la realidad de cada
país, pueden sacar a los países de la dependencia
energética sin afectar su alimentación".
Los comentarios del presidente
brasileño se producen después de una semana de
críticas y protestas en Europa y Brasil en contra de
los combustibles derivados de cultivos alimenticios
y de la puesta en duda de los beneficios ambientales
y sociales.
Contra el discurso de la ONU
El discurso de Lula aludió
directamente al informe del relator de la ONU sobre
el derecho a la alimentación, Jean Ziegler, quien
calificó a los biocombustibles como un "crimen
contra la humanidad", por desviar alimentos para la
generación de combustibles en momentos de crisis
mundial por la escasez y altos precios de alimentos.
Ziegler pidió en su informe,
divulgado el lunes, una moratoria internacional
sobre los incentivos para la producción y comercio
de agrocombustibles.
"El verdadero crimen contra la
humanidad es descartar los biocombustibles y
condenar a los países a la dependencia energética y
la inseguridad alimentaria", sostuvo el presidente
de Brasil, uno de los grandes productores mundiales
de etanol a base de caña de azúcar.
Lula dijo que se siente "espantado"
porque quienes critican a los biocombustibles como
causantes de los altos precios de los alimentos no
dicen nada sobre los subsidios agrícolas de los
países ricos.
"Si no hay una disminución de los
subsidios agrícolas de Europa, difícilmente los
países pobres serán competitivos en su producción",
afirmó da Silva.
Otros países latinoamericanos se
colocan en la vereda opuesta a Brasil. Venezuela y
Bolivia, por ejemplo, advirtieron en la conferencia
de la FAO esta semana que los biocombustibles
podrían aumentar la malnutrición en América Latina.
Biocombustibles, exportaciones y
medio ambiente
La creciente crítica a la producción
de combustible a base de alimentos es un desafío
para la diplomacia de Brasil y el auge de sus
exportaciones agrícolas, que han convertido al país
en el mayor exportador mundial de etanol derivado de
la caña de azúcar y lo puso en el centro del debate
mundial sobre los biocombustibles.
Los competidores y los críticos han
tratado de vincular varios de los principales
productos de exportación brasileños, desde el sector
de la carne hasta el de la soja, con la destrucción
del medio ambiente y las pobres condiciones
laborales.
Brasil está preparado para este
debate. Yo y mi Gobierno estamos listos para viajar
por todo el mundo, dijo Lula.
Los críticos dicen que el aumento de
la producción de cultivos para el etanol y el
biodiésel, que se obtiene a partir de semillas
oleaginosas, está utilizando la tierra que, de otro
modo, se usaría para cultivos destinados para la
alimentación.
Brasil ha argumentado en repetidas
ocasiones que tiene muchas tierras ociosas para
plantar cultivos para biocarburantes y que la
producción actual era todavía demasiado pequeña para
afectar los precios de los alimentos.
El jefe de medio ambiente de la UE
dijo que los biocombustibles, que Brasil espera
exportar a la UE, ahora deben cumplir con criterios
sociales y medioambientales.
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