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Espionaje al PCU: ¿qué
sabe el doctor Lacalle?
por Raúl Legnani
El jueves nos enteramos,
gracias a la sensibilidad de Búsqueda siempre atenta
a los humores de los violadores de los derechos
humanos, que Alvaro Alfonso acaba de presentar su
nuevo libro: "Secretos del PCU".
Según la versión periodística,
funcionarios de inteligencia militar herederos o
continuadores de la dictadura operaron en 1991 para
impedir que la renovación del PCU triunfara.
Para ello montaron, siempre
según el semanario de la derecha neoliberal, todo un
operativo que tuvo como interlocutores a actuales
dirigentes del PCU.
La idea era parar el avance de
Esteban Valenti, quien encabezaba las propuestas
renovadoras junto a otros, porque se partía de la
base de que si esta corriente asumía la conducción
del PCU, el Frente Amplio ganaba las elecciones de
1994 (un verdadero dislate).
La versión de Alfonso es
maravillosa e incluso diría que si la mezquindad
fuera una de mis mayores virtudes, la debería
aceptar complaciente, para cobrarle al actual PCU de
hoy broncas y debates inconclusos.
Estamos ante un operativo de la
ultraderecha, que por cierto sería una ingenuidad
creer que esto termina aquí. Quieren crear un clima
de desestabilización, de enfrentamientos dentro de
la izquierda, como forma de debilitar a toda una
generación por encima de su encuadre político
actual que se jugó para que hoy el Frente Amplio
esté en el gobierno, realizando transformaciones
progresistas.
Este operativo fue desarmado en
su momento por el PCU de la época, donde estaban los
comunistas de hoy y los comunistas de ayer.
Fue el diputado León Lev (hoy
director de la Ursec), previo al Congreso
Extraordinario del PCU, quien denunció ante los
uruguayos este operativo e incluso lo hizo ante el
ministro de Defensa Mariano Brito, siendo el
presidente de la República el doctor Luis Alberto
Lacalle.
El debate ideológico que dimos
todos en los comienzos de la década de los 90, fue
maravilloso y duro. Maravilloso porque fuimos, los
comunistas, el colectivo de izquierda que confrontó
ideas y utopías, sin esconder las diferencias debajo
de la alfombra. Otros, en la izquierda, prefirieron
decir que la crisis del socialismo real y del
marxismo no era su duelo. Allá ellos, el duelo aún
lo están viviendo y creyendo que no es el de ellos,
que es peor. Fue duro porque en toda batalla
ideológica terminan expresándose los buenos y los
malos perfiles de los seres humanos.
En aquellos días todas estas
manifestaciones se expresaron de forma multicolor.
Esteban Valenti fue el que más agravios sufrió y no
por cierto de parte de los servicios de
inteligencia.
El debate entre la renovación y
la ortodoxia (pido perdón si molesta el calificativo
de "ortodoxia"), fue bien ganado por quienes hoy
dirigen el PCU, dado que la mayoría de los afiliados
entendieron que no eran momentos de renovación.
Obviamente que no descarto que
en el PCU haya habido algún infiltrado, pero no se
puede hacerle el agravio a quienes hoy dirigen el
PCU si se acepta la versión de que hubo una alianza
de la ortodoxia con militares de los Servicios de
Inteligencia de la dictadura.
"En las afirmaciones del libro
hay demasiadas canalladas y el hecho de que en esta
oportunidad no me toquen a mi o no estén dirigidas
contra mi no hace que dejen de ser canalladas", dijo
Esteban Valenti a www.montevideo.com para que no
quedaran dudas. Hoy entre comunistas y ex comunistas
nos une, a pesar de muchas diferencias importantes,
la defensa del gobierno de Tabaré Vázquez, el avance
del Frente Amplio y su segundo gobierno y terminar
con la mentira de que Nibia Sabalsagaray se suicidó,
entre otras cosas, como es la defensa y la
profundización de la democracia.
Por ello hay que dar una señal
de que a pesar de las diferencias de ayer y de hoy,
no estamos dispuestos a caer presos de la
ultraderecha conspirativa que en este país ha sido
derrotada por la democracia, pero particularmente
por el gobierno del doctor Tabaré Vázquez.
Comunistas y ex comunistas nos
encontramos en los barrios, en los centros de
estudio, en los sindicatos, en el gobierno, en el
Parlamento, como también nos encontramos en los
velorios y en los cementerios porque tenemos afectos
comunes.
Ante esta situación hay que
construir una instancia que permita dar una señal,
para decirle a los fascistas y sus voceros que no se
van a aprovechar de nuestras diferencias.
Encontrarse también para
exigirle al ex presidente Luis Alberto Lacalle, que
dé algún tipo de explicación de por qué bajo su
gobierno hubo acciones de los Servicios de
Inteligencia contra un partido democrático, como lo
es el PCU. LA
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