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La Paloma es un
gran banco de arena cautiva
222 años ignorando la importancia
de un puerto en
aguas profundas
por el profesor
Bernardo Quagliotti de Bellis
Exposición realizada por Bernardo Quagliotti de
Bellis en el foro sobre el proyecto Puerto Aguas
Profundas, que se realizó en Rocha, con
participación de autoridades nacionales,
departamentales y empresarios navieros.
Este
foro resucitó una antigua utopía, la que
felizmente demostró sigue vigente desde hace 222
años, (1876). cuando el Piloto de la Real Armada
española, don Andrés Oyarbide- en un pormenorizado
informe que elevara al Almirantazgo del imperio
español señalaba la importancia de un puerto en las
costas de éste, hoy departamento de Rocha.
Oyarbide
lo manifestaba con un sólido argumento, que a mi
criterio, aun tiene plena vigencia. Decía:un
puerto en las inmediaciones del fuerte de San
Miguel, unido al Atlántico, permitiría que el
español (dígase hoy el oriental o uruguayo ) logre
la segura prosperidad, usufructo y dominio de esta
rica provincia que en fértil, cómoda y saludable, no
cede a las otras de ambas Américas
Siglo y
medio después, en 1931, el escritor y diplomático
don Manuel Bernárdez, analizando el destino de
nuestra patria, en su libro Uruguay ante dos
siglos, reflexionaba: Teniendo de nuestra parte a
la naturaleza y habiendo intentado un gallardo y
decisivo paso en el año 1832, nos hemos dejado
arrebatar íntegramente, la hegemonía del Plata y
el Atlántico Sur, hecho que nuestros vecinos
(Argentina y Brasil) la tuvieron muy en cuenta.
En este
reunión en Rocha, los disertantes se abocaron a
realizar un nuevo análisis de aquella utopía del
Piloto español Oyarbide debiendo aceptar que la
utopía se diferencia del mito por su estructura
dialéctica y por lo tanto dual. Las utopías - nos
dice el mexicano Octavio Paz- implican la
persistencia de ciertas aspiraciones que siempre han
estado vivas entre los pueblos, pues si una sociedad
no tiene utopías, si dicha sociedad no tiene
capacidad de imaginar un futuro mejor acorde a las
realidades de la hora, se está exponiendo a la
pérdida de su futuro, quedando expuesta a aceptar un
futuro impuesto, lo que ha sido -y en cierto modo
sigue siendo- una constante en Iberoamérica.
La
utopía tomó nuevo ímpetu cuando en 1873 el Ing.
Doncel presentara ante el gobierno del presidente
José Ellauri, una concesión para construir un puerto
en Santa Teresa (La Coronilla). Periódicamente, sin
desfallecer, continuaron presentándose diversos
proyectos de interés -nacional y regional- los
que llevaron a los legisladores de aquel
entonces a aprobar en 7 de julio de 1897 la ley
2509, promulgada de inmediato por el presidente
Juan Iriarte Borda, la que autorizó a don Eduardo
Cooper a construir un puerto en La Coronilla, quien
había elevado la solicitud indicando que para
realizar la obra no sugería garantía alguna del
Estado.
Destaco
de la discusión parlamentaria, conceptos del
entonces Senador Pedro E. Bauzá, que aun y quizás
con más fuerza, tienen vigencia: Establecernos en
el océano es para nosotros una necesidad política
(léase hoy geopolítica) y una necesidad económica.
Necesidad política porque los pueblos no pueden
vegetar encerrados, como está el nuestro, dentro de
un perímetro artificial y, necesidad económica
porque realmente nuestras industrias, en general,
triplicarán por el transporte una vez que tengan
navegación propicia y en condiciones adecuadas que
es lo que nos falta.
Acotando
desde la otra Cámara el diputado Lucas Herrera y
Obes:
Tengo
la convicción de que no carecemos de buenas leyes;
de lo que carecemos es de ciudadanos capaces de
aprovecharlas. Gran verdad que en muchos aspectos
mantiene vigencia.
Un
ferrocarril hacia el hinterland sudamericano
Complementando este cambio a favor de un
actualizado protagonismo nacional, y en base a
un esfuerzo de acondicionamiento territorial, se
procuraba integrar al Uruguay a la región del Cono
Sur en base al ofrecimiento de servicios a las
tierras mediterráneas del noreste y centro
argentino, a Paraguay y al oriente boliviano, como
el Gral. Artigas lo había indicado en las
Instrucciones del año XIII.
El 15 de
diciembre de 1929, el Parlamento aprobaba por ley ,
el estudio del trazado de una línea férrea que
uniera Bella Unión con el puerto de La Coronilla,
atravesando todo el centro del país.
Retornábamos a recorrer nuestro verdadero destino
geopolítico. Se rompía nuestro absurdo centralismo,
iniciando Uruguay, la parábola de su destino. Se
comenzaba a participar con imaginación y entusiasmo
en el proceso de autenticidad nacional, regional y
continental, que proclamaban seriamente políticos e
intelectuales, como José E. Rodó con su famoso
ensayo Ariel.
¿Por
qué un puerto en aguas profundas en costa de Rocha?
¿Acaso
con el puerto de Montevideo no es suficiente? Pronto
dejará de serlo. Entre otras, varias son las
razones, cito algunas:
- El
aumento de los calados de buques de transporte de
carga de nuevas generaciones, trasladando otros
diseños de contenedores con más capacidad y peso,
que no tienen facilidades de navegar en aguas del
Plata.
- Un
hecho real: esta región del MERCOSUR atlántico,
necesita de un puerto HUB, (en la terminología
actual de distribución) que con las exigencias que
tal modelo exige; puesto que desde Santos hasta
Bahía Blanca o Puerto White- este tipo de puerto
solo puede construirse en estas costas de Rocha,
donde la isóbata el océano se encuentra a 20 metros
de profundidad tan solo a dos kilómetros de la
costa.
- El
progresivo aumento del comercio
exportador-importador en el vasto hinterland del
Cono Sur .
- El
permanente deterioro de los canales del Río de la
Plata y su costoso mantenimiento, unido a la
incomprensible o irresponsable firma de las Notas
Reversales de 1997.
- Pero,
quizás lo más importante, es la imperiosa
necesidad que Uruguay tiene de ser un verdadero
actor en el proceso de complementación (más que
integración) del MERCOSUR, pues hoy, está quedando
fuera de los circuitos de transporte , tanto vial
en los denominados corredores bioceánicos, como
en el tema ferrovíario y en portuario..
No
volver a caer en el mismo error
Contrario sensu, Uruguay volvería a cometer una
grave omisión geopolítica -un nuevo e imperdonable
error histórico- similar al sucedido en estos 135
años que han transcurrido (proyecto Ing. Doncel),
manteniendo en el archivo las leyes que motivaban
la construcción de un puerto en el Atlántico;
ignorando el alcance de las dinámicas realidades
que desde hace décadas nuestros países vecinos en
la región vienen concretando, con esfuerzo,
demostrando que saben traspasar los límites de la
utopía y alcanzar el escenario de los hechos
consumados.
Es
válido aceptar -seriamente, sin mezquindades, que un
puerto en aguas profundas en Rocha - (no en La
Paloma, pues la escollera que un inconsciente mandó
construir uniendo el territorio departamental con
la isla convirtió a la bahía en un depósito de
arena)- para nada interfiere con el pujante papel
que viene desempeñando el puerto de Montevideo con
sus variadas limitaciones, Distintos son sus
cometidos. Un puerto en aguas profundas en Rocha
sería un verdadero puerto HUB, como Rotterdam,
Hamburgo, Shanghai , con buenos accesos terrestres,
ubicado y en un punto de conexión de rutas
marítimas.
Reitero:
Uruguay debe ofrecer a la región lo que la región
necesita, pues vivimos la hora de pensar
globalmente y actuar localmente, Arnold Toynbee,
con su pragmatismo inglés definía en forma clara y
contundente: son triunfantes las sociedades
humanas de aquellas naciones que son capaces de
responder al medio físico y a sus propias
condiciones sociales. Fracasan las que son incapaces
de responder el desafío.
Fuente de Portada: acuarela de Galería de Arte de
Jorge Carcavallo
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