¿Solo con canasta
viven Juan y María...?

por Félix Duarte

Cosa sabida es decir que en este país todo esta indicado por los números y que las variantes en cada elemento se hallan expresadas en el porcentaje en que cambió ese punto, en un sentido o en otro. Todo lo que pasa o deja de pasar en el Uruguay está comprendido en las estadísticas y sus guarismos. Unas y otros “cantan la justa...” como repetía un expresidente  en alguna de sus varias campañas electorales.  Es con esas cifras que el Gobierno dice a la gente como está el Uruguay. Y las agencias noticiosas transmiten al exterior como está el Uruguay.

 

El FMI, el BID, el Banco Mundial,  Naciones Unidas, el criollo Banco Central y la mar en coche, ponen al día sus registros, que muestran a quien quiera consultar, que ha pasado en tal lapso en Uruguay y cual es la realidad de “los indicadores” de ese país, como gusta expresar la tecnocracia, tanto se trate de la autóctona o bien sea la foránea, que anda  por ese mundo “tan ancho y tan ajeno”. Esto viene a cuento a que en estos primeros días de mayo se supo que pasó con el IPC (Índice de Precios del Consumo) en el pasado abril. Y fue...”una grata sorpresa...” se dijo...

 

El tema es que el  IPC sufrió una suba de 0,33 por ciento. O sea que usted lector si en el último día de marzo precisaba cien pesos para determinada compra, 30 días después, el último día de abril usted compra igual, con los mismos cien pesos y con una monedita de 0,50 que agregue. Con esa bagatela arregla la cosa y de los 0,50 le sobran casi la mitad.  Brutal. Entonces, el costo de vida no aumentó. Albricias! Si vemos en detalle la noticia, se toman como base arroz, harina, fideos, pan flauta, azúcar, verduras, legumbres, tubérculos, naranjas, peras, manzanas.

 

Algo se cita también en rubros como entretenimientos, ropa, vivienda, pero bueno todo esta incluido en ese irrisorio 0,33 por cada cien pesos... como cuando nos vocean la oportunidad en el ómnibus...”para que no falte en la cartera de la dama ni en el bolsiyo del cabayero...”. Al otro día del IPC nos enteramos de otras buenas noticias, ya que la prensa se ocupa del “Ingreso medio de hogares” del cual, estudio estadístico de por medio se informa que en un año creció 9,7 por ciento, lo que vendría a liquidar aquella suba de 0,33 del IPC y aumenta el capital de la gente.

 

Lo real de toda esta información sobre números que suben y bajan es que a esta altura del partido Juan y María y José y muchos más de ese Uruguay de los humildes, que deben repechar el mes con cuatro, cinco o seis mil pesos si oyen estas noticias ya no les prestan atención. Saben que todo eso es como ciencia ficción, porque cuando entran al Súper o al almacencito de Dona Gertrudis, en la otra cuadra, la realidad les hace cosquillas en el bolsillo, al encontrarse con los pesitos flacos. Y cada día deben dejar algo... para después...que saben es nunca.

 

Esos guarismos del IPC son de algunos artículos de una “canasta”, base técnica para el cálculo. Pero hay cientos de productos, que no son artículos suntuarios, sino de uso de las personas, donde el precio lo marca el interés de los grupos económicos que operan en cada renglón. Hay una larga lista de cosas que ayer se usaba y hoy no es posible. Cuando un jornal es de $100 para enorme cantidad de gente ¿Se pueden gastar $34 para un vasito de 200 gramos de miel, necesaria para el niño y el viejo? ¿Se pueden gastar $50 para adquirir 200 gramos de queso?

 

¿Es por snobismo que en los barrios lo que más se vende es carne picada de oferta? Y la gente se enferma, a veces tiene problemas en los dientes o necesita anteojos, gastos con los hijos, etc... ¿Como hace? Meses atrás, el Instituto Cuesta Duarte (del PIT CNT) realizó un seguimiento a un grupo de familias, sobre hábitos de sobre vivencia. Y encontraron algo en común. La “calesita” con los préstamos. Hay en Montevideo 230 empresas (dato de AEBU) que ofrecen préstamos por fuera de los bancos. La gente hace un préstamo para pagar otros. Y así aguanta.

 

Habría mucho más. El caso es que ante tanto tema grande por decir algo, como el calentamiento global, la crisis energética que se viene,  La otra crisis financiera global que amenaza. El dólar. El petróleo. El ninguneo que nos hacen en el Mercosur. Los líos internos en el FA. Los candidatos y ainda mais, se nos puede decir.... ¿Y con todo eso vienen a embromar con la carne picada de oferta, los 200 gramos de queso o el frasquito de miel? ¿Por qué no se dejan de joder, nos diría el amigo Pulga...?... y alguno podría contestar...”esto es lo chiquito pero es lo mío...”

 

Esto ultimo vale para las cosas o las necesidades... para aquel que precisa una moneda más, para comprar leche... ¿Que le va a importar la crisis del dólar? Esta es una sociedad fracturada, lo repetimos. Un millón en tres tienen alguna carencia que los ubica en los mas necesitados, pobres o marginados, también lo repetimos. Los salarios siguen deprimidos –aunque mucho se mejoró– porque hay una estratégica necesidad que tiene que ver con los supuestos “inversores” y que son las “ventajas comparativas” ya sea salario, impuestos, leyes amigables, ubicación geográfica, etc.

 

Terminando, alguien podría decir... ¿Pretenden que este gobierno hubiera arreglado todo eso? No, nadie dijo eso y decirlo sería un bruto disparate. Si se recibió un peludo de regalo retozando en un campo minado. Apenas y humildemente pensamos que no deberíamos abrigarnos tanto en números y porcentajes, que para lograrlos la tecnocracia y la tecnología informática hacen milagros. Se debe enfocar más detenidamente a la realidad en que lucha y aguanta la gente de a pié. Con tantos numeritos no se ganan elecciones. ¡Que triste seria que otros festejaran!

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