Pasado y presente
del etanol en el Uruguay
por María Laura Martínez Rodríguez

Del 27 al 30 de Mayo se realizará en Montevideo VI Encuentro de Filosofía e Historia de la Ciencia del Cono Sur,  en el que participarán destacados estudiosos e investigadores de la región. Entre los trabajos que se expondrán estará el de la Profesora María Laura Martínez Rodríguez sobre la producción del Etanol en Uruguay.

Por estos días este es un tema de discusión mundial, pero aquí este tema “tiene pasado y presente. La dependencia del sistema energético nacional respecto a los recursos externos no renovables ha conducido al gobierno actual del Uruguay a proponer medidas para atenuar su vulnerabilidad al respecto. Entre ellas se apuesta a producir alcohol carburante a partir de caña de azúcar, que será mezclado progresivamente con combustibles. El objetivo de la presente comunicación es, además de presentar el proyecto actual, rescatar la historia “olvidada” de dos iniciativas anteriores en el mismo sentido.

La primera, a principios del siglo XX en base a las experiencias del Instituto de Química Industrial, y la segunda, en 1930-1940, a partir de la creación de la Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Pórtland”, dice el estudio del que publicamos a continuación una síntesis.

 

El petróleo es la principal fuente de la energía consumida en el Uruguay. Dada la situación  mundial  de  tales  recursos  externos  no  renovables  y  sus  perspectivas  de evolución y la dependencia del sistema energético nacional al  respecto,  el  gobierno uruguayo  actual  ha  implementado  una  serie  de  medidas  que  tiendan  a  atenuar  la vulnerabilidad de cualquier proyecto de desarrollo. 

 

Entre las propuestas  asumidas  se apuesta  a  la producción de alcohol carburante a partir de caña de azúcar. Cuando se hace referencia a este proyecto sobre etanol parece que se habla de algo completamente nuevo para el país. Quienes así lo hacen, por olvido o por desconocimiento, ignoran una larga  historia  que  comenzó  hace ya casi un siglo con el primer intento por parte del gobierno uruguayo de producir alcohol como carburante para uso automotivo.

 

En la presente comunicación pretendemos rescatar los hitos más importantes de  esa historia. Para ello, haremos referencia a una primer iniciativa presentada en las décadas de 1910-1920, a una segunda, en las décadas de 1930-1940 y al proyecto actual.

La primera iniciativa se sitúa en las tempranas décadas del siglo XX, durante la segunda presidencia de José Batlle y Ordóñez (1911-1915), en el marco de un intento activo  del  gobierno  de  promover  el  desarrollo   agrícola   e   industrial   del   país   y especialmente de obtener medios propios de producir luz y fuerza motriz para alimento de la industria.

 

 En 1912 el Presidente Batlle y Ordóñez presentó dos proyectos de ley por los cuales se declaraba el monopolio de la fabricación y rectificación de alcoholes por parte del Estado. En ese momento, el país producía alcohol en una única destilería que  funcionaba  en  régimen  de  monopolio  privado  bajo  la  protección  estatal,  cuyo propietario era  el  francés  Jules  Meillet,  quien  logró  mediante  la  intervención diplomática francesa, la paralización temporaria en el Poder Legislativo de la sanción del proyecto referente al monopolio del alcohol. A pesar de esta  dificultad  el  Poder Ejecutivo no cejó en su intento de solucionar el problema de la dependencia energética del país. Es así que ese mismo año creó los Institutos de Geología y Perforaciones y de Química Industrial, abocados fundamentalmente –aunque no exclusivamente- a tratar de resolver  el  que  era  en  aquel  momento  el  gran  problema  nacional:  la  necesidad  de liberarse  energéticamente  del  exterior. 

 

En particular el Instituto de Química Industrial tenía como cometido fundamental la fabricación de alcohol como carburante nacional. Dicho  Instituto  comenzó  sus  investigaciones  sobre  la  aplicación  del  alcohol  como fuerza motriz en 1917 y realizó pruebas de utilización de una mezcla de alcohol y nafta en automóviles en 1923. El resultado de estos ensayos fue técnicamente satisfactorio, pero por razones que intentaremos analizar en el desarrollo de este trabajo no tuvieron aplicación posterior.

 

La  segunda  iniciativa  puede  ser  identificada  a  partir  de  la  creación  de  la Administración Nacional  de Combustibles, Alcohol y Pórtland (ANCAP) en  1931, entre cuyos cometidos se establecía la explotación y administración del monopolio del alcohol y el carburante nacional, la importación, rectificación y venta de petróleo y sus derivados,  así  como  “estudiar  y  preparar  carburantes  nacionales  que   resulten beneficiosos  para  la   economía   nacional”.

 

 Las  compañías  petrolíferas  extranjeras instaladas en el país comenzaron su ofensiva diplomática contra el organismo aún antes de  sancionada  su  ley  de  creación,  pasando  luego  a  los  hechos  a  partir  del  primer contrato de aprovisionamiento a la ANCAP por parte de la Iuyamtorg al año siguiente. En  1936,  la  ley  Baltar  derogó  las  disposiciones  legales  que  reconocían  a  entes autónomos como la ANCAP la facultad de implantar monopolios de cualquier  clase.

 

 Dos años más tarde (1938-1956) comenzaron a firmarse una serie de convenios secretos entre la ANCAP y las compañías petrolíferas que terminaron con la posibilidad de que la  primera  ejerciera  el monopolio para el cual había sido creada. Por otra parte, el organismo no cumplió con el cometido de estudiar  y preparar  el  carburante  nacional, como queda de manifiesto en el informe que resultó de la investigación encargada por el Poder Ejecutivo al coronel José E. Trabal en 1939. Asimismo, una sucesión de informes de los Directores y el Gerente General de la época tratando de dar cuenta de por qué no se había encarado la cuestión del carburante nacional ponen de manifiesto un entramado de razones sobre el cual es necesario reflexionar.

 

El  proyecto  actual,  por  su  parte,  tiene  relación  con  el  Plan  Agroenergético Nacional (PAN) propuesto por el equipo que asumió el gobierno de Uruguay el 1º de marzo de 2005. En vista de la vulnerabilidad del país respecto al aumento sostenido del precio  del  petróleo  por  su  importante  incidencia  en  la  matriz  energética,  la  actual administración   ha   expresado   su   intención   de   identificar   y   promover            energías alternativas.

 

En ese sentido, el PAN apuesta a la producción de alcohol  carburante  a partir de caña de azúcar -en una planta gestionada por ANCAP- con el fin de mezclarlo progresivamente con combustibles. Dicho proyecto sucroalcoholero es considerado un hito importante que apuesta al desarrollo de una cadena agroindustrial con alta demanda tecnológica,  la  cual  se espera sea beneficiosa para el país. Si bien el inicio del actual proyecto se sitúa en marzo de 2005, para analizarlo es necesario retrotraerse a sucesos anteriores como la creación de ALUR (Alcoholes del Uruguay) y la sanción de la ley

17567   de  2002  que  declara  de  interés  nacional  la  producción  de  combustibles sustitutivos de los derivados de petróleo elaborados con materia prima nacional.

 

En 2005 ALUR retomó la idea de un Proyecto Sucroalcoholero en  Bella  Unión.  Al  año siguiente inauguró la primera zafra azucarera. En 2007 se aumentó el área plantada y se prevé que para el segundo semestre de 2008 se comience a producir alcohol carburante que, como se dijo, ANCAP mezclará progresivamente con combustibles.

 

Como ha sido expresado, el objetivo principal de esta comunicación es, además de presentar el proyecto actual, rescatar la historia “olvidada” de los anteriores intentos de producción de alcohol como carburante nacional, analizando las  razones  por  las cuales  los  mismos  quedaron  truncos  para,  a  partir  de  ello,  intentar  contribuir  al desarrollo  exitoso  del  actual  proyecto  en  base  al  conocimiento  de  las  experiencias pasadas.

Fuente pagina web del lV Encuentro

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