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La emergencia, antes
que el caos en Secundaria
por Merthil Manginni
Que la enseñanza pública y en
particular Secundaria tiene signo evidente de
acercarse a una grave crisis solo lo puede negar
alguien que también lo haga con la realidad. Que la
situación particularmente dramática a la que se ha
llegado al día de hoy, tiene múltiples factores de
causalidad, muchas de ellas que llevan décadas
acumulándose, también es un dato estricto de la
realidad. Se puede y se debe reconocer también que
en la actual administración se han tomado una serie
de medidas y gestiones que buscan modificar algunas
de las múltiples insuficiencias del sistema.
Pero la realidad actual exige
mucho más esfuerzo y medidas de extrema urgencia,
del gobierno y en particular una pirámide de
responsabilidades bien definida de quienes
encabezan la enseñanza pública, no solo porque
tienen que modificar la herencia recibida sino
porque hoy los temas vinculados a la educación y la
enseñanza también tienen dinámica propia, y de
seguir la situación actual asistiremos a un colapso
generalizado, que en tanto se está trabajando con
miles de jóvenes puede llevar a situaciones fatales.
Uno de los aspectos más
negativos es que desde las autoridades de la
educación se postergue el tratamiento público y
abierto de los temas que hoy angustian y desesperan
a miles de padres y jóvenes en los liceos de todo el
país. Las autoridades han anunciado el envío al
parlamento de un proyecto de Ley de Educación.
Bienvenida, si éste hecho se enmarca en la más
amplia discusión con los destinatarios específicos y
los principales actores políticos y sociales del
país. Pero no podrá realizarse ningún intercambio
fértil sobre esta ley sin que antes se puedan
resolver con urgencia los múltiples problemas a los
que se asiste por estos días a nivel nacional en
particular en la enseñanza media.
En ningún caso es aceptable que
-en un país que no esta en guerra, no ha sufrido
ninguna epidemia generalizada, no tiene planteado
emergencia climática alguna- los jóvenes luego de
dos meses de haberse iniciado las clases no tengan
profesores en diversas asignaturas a lo largo de
todo el país. No existe ningún argumento que pueda
explicar racionalmente esta grave carencia. Este
tema (y no es el único) por llenar de incertidumbre,
desesperación y alarma pública, a padres y jóvenes
amerita que el Poder Ejecutivo tome medidas
especiales para que las autoridades de la enseñanza
lo resuelvan en horas.
De seguir esta situación de
generalizadas carencias y falta de resolución
concreta de decena de problemas con los que
tiene que convivir hoy especialmente los jóvenes y
docentes en los liceos uruguayos se estarán creando
todas las condiciones que sumadas a las ampliamente
conocidas y reconocidas de exclusión social, las
multiplicará también el plano de la cultura.
El que el Poder Ejecutivo
nombre en situación de emergencia nacional la
realidad de la enseñanza media, llevará no solo a
solucionar de inmediato las dificultades que se
vienen posponiendo desde hace meses o años, y han
adquirido carácter de alarma social, sino a exigir
responsabilidades a todos los niveles de los
directamente involucrados. Pero hoy no puede haber
dualidad a la hora de buscar responsabilidades, las
actuales autoridades tienen que hacerse cargo de
solucionar esta emergencia o renunciar.
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