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Agendando
a la derecha
por El Perro Gil
Cuando
las críticas arrecian pueden ser por dos razones, o
bien por omisión, criticando el quietismo o
ineptitud por no hacer alguna cosa; o bien por
acción, criticando que se pudo hacer otra cosa o se
la podía hacer mejor. Conjeturas que no pasan de ser
eso, pues al final de cuentas cuando de gobernar se
trata, el que gana marca la cancha, hace y deshace a
su leal saber y entender
y también confecciona la
agenda de la oposición. Tal es el caso de este
gobierno progresista
En la
propia campaña electoral, la agenda opositora era
pergeñada desde tiendas encuentristas, pues a la
falta de iniciativas y propuestas de los
contrincantes de turno, se rebatía con propuestas
claras y concretas. Una campaña que resultó chata al
decir de algunos, por la inexistencia de un
contendor que alimentara la puja electoral, y no con
más de lo mismo. A tal punto que no hubo debate, y
en cambio en forma contundente y firme se
encaminaron hacia el posterior triunfo progresista
sin segunda vuelta.
esde
entonces la agenda opositora llámese de la derecha
política nacional- fue dirigida por el accionar
firme y decidido de un timonel como el Presidente
Vázquez, dispuesto a grabar definitivamente su paso
por el Edificio Libertad en la memoria del colectivo
uruguayo. Y allí nomás de arranque marcó la cancha y
le salieron a pegar con los desalentadores
resultados de infructuosas excavaciones en predios
militares buscando la memoria perdida. Esa que nos
recordaba que existieron desaparecidos mientras
otros retrucaban que no, con un olvido imperdonable.
Machacando una y otra vez frente a los micrófonos,
refregaban las palabras del primer mandatario cuando
prometió remover las raíces de los árboles en esa
búsqueda, y le respondieron que solo había removido
tierra en los cuarteles
y allí no más aparecieron
los primeros restos de una memoria que habían
enterrado en forma de cuerpo militante, de cuerpo
inteligente, que por pensar distinto un día fue
desaparecido.
La
impronta progresista impuso luego, en asambleas
ciudadanas por todo el interior del país, las
resultas de sus actos de gobierno llevando los
Consejos de Ministros hasta la casa misma de Juan y
de María, para rendirles cuentas. Porque se entiende
que Juanes y Marías, son legítimos dueños de los
resultados de un gobierno que se ejerce por y para
ellos. Esa forma singular de trasladar al gobierno
en pleno a las localidades más escondidas y
olvidadas del país, originó páginas de una agenda
que tiene su resultado más notorio en cierta campana
que tañe con retraso siguiéndole los pasos. Y como
dice nuestro presidente, está bien
Es el libre
juego de la democracia y no es motivo de crítica
pero
les marca el recorrido.
Durante
los últimos tiempos se machaca contra el IRPF y la
reforma de la salud. La integración de la Suprema
Corte de Justicia fue todo un cambalache mediático
donde rasgaron vestiduras clamando la
inconstitucionalidad del tributo sobre las
jubilaciones, pidiendo a gritos su derogación y
proclamando una obviedad: la independencia del Poder
Judicial. Sin embargo no se escuchan voces, ni
acaparan espacios en los medios los fallos que
consagran la constitucionalidad del tributo.
En el
año 2007 las páginas de esa agenda fueron ocupadas
mayoritariamente por los miedos. En efecto, una vez
que el Presidente confirmó que no se presentaría a
la reelección, respiraron hondo como dijo aquel al
momento de emitir la noticia. Pero igualmente
siguieron imprimiendo páginas sobre el tema, como
buscando más confirmaciones que disipen toda duda a
ese respecto. Quizás por ese temor, siguen
apareciendo volantes que piden la reelección en el
2009, como para que sigan nerviosos no más, vió?
Al IRPF
con episodio supremacortista mediante- se le suma
ahora la búsqueda de fallas al Sistema Nacional
Integrado de Salud, temas de los cuales amenazan con
suprimir o reformar en caso de obtener el gobierno.
Afirmaciones que ni ellos se las creen y que algunos
con restos de honestidad intelectual reconocen que
no serán concretadas. Por que dichas reformas están
dando frutos, y una vez que reciban los ajustes
anunciados, tendrán el apoyo definitivo del grueso
de la población que empezó a ver las resultas de los
actos de un gobierno que vino para cambiar las
cosas.
A lo
hecho en este tiempo de gobierno progresista se le
pueden endilgar errores, imperfecciones, pero al
pasar raya queda un superávit apreciable en
políticas sociales. No se recuerda un gobierno tan
permeable a la temperatura social como este, donde
la marcha atrás es un cambio más y donde no se
ajusta el cinturón ni corren los ajustes hacia abajo
como antes.
Como
diría un famoso perro -hijo del Negro Fontanarrosa-
¡Que lo parió!
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