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En la era de la no-polaridad,
los EEUU y los
actores no-estatales
Entrevista a Richard N. Haass
Para
Richard N. Haass,
uno de los principales analistas de política externa
de los EEUU, la historia se encamina hacia un
nuevo escenario, con una división de poderes más
ecuánime y una participación mayor de los
no-Estados.
El
próximo presidente norteamericano, sea quien sea,
será el primero de un país que no podrá más tomar
acciones unilaterales en un mundo en el cual habrá
una división más ecuánime de poderes entre otros
países e, incluso, entre los no-países. Estos son
los llamados actores no-estatales, entidades como la
organización terrorista Al Qaeda, pero también el
brazo de inversiones de Abu Dhabi
o la
fundación de Bill Gates.
Esta es la Era de la No-Polaridad, que sucede a la
reciente, unipolar (los EE.UU. como potencia única),
que sucedió a la de la bipolaridad (cuando aún
existía la Unión Soviética) y así hacia adelante.
Quien creó la expresión y defiende este nuevo paso
de la historia, es Richard N. Haass, presidente del
Council on Foreign Relations, de Nueva York, uno de
los más influyentes centros de política externa de
los EEUU. Autor de diez libros sobre política
externa norteamericana - siendo el más reciente: La
oportunidad - El momento de los EEUU
para Alterar el curso de la Historia.
Lo que se puede leer a continuación es una
entrevista de Sergio Dávila a Richard N. Haass
publicada inicialmente en Folha de San Pablo
(versión en español de La ONDA digital).
- ¿Qué fue lo que llevó
a lo que usted llama la Era de la No-Polaridad?
- Era
inevitable que algunos Estados se tornasen más
eficientes y más productivos y, en cuanto esto
sucedió, estos Estados acumularon mucha riqueza.
Estamos viendo que sucede eso en India, en China, en
Brasil. Con el tiempo, la fuerza económica termina
siendo traducida para otras formas de poder e
influencia.
Ese
es el primer factor.
El
segundo es la globalización, que diluye y debilita
el poder de algunas naciones, pues, por causa de
ella, hay muchos aspectos del mundo que los países
no pueden controlar. Ella torna posible que los
actores no-estatales tengan un mayor acceso a los
recursos, lo que tanto refleja como contribuye para
la no-polaridad.
Por
último, los EEUU aceleraron el surgimiento de esta
nueva era de la historia por causa de algunos
errores que cometieron en sus políticas interna y
externa.
La
decisión de ir a la guerra en Irak, la falta de
comprensión de la política energética, el
gerenciamiento de la economía del país, todos estos
problemas se juntaron y se convirtieron en un gran
problema que debilitó al país. Así, fue como la
combinación de problemas estructurales, históricos y
políticos, llevó al país y al mundo a esta nueva
era.
¿La
no-polaridad vendría incluso sin esos errores?
- Sí,
pero no tan rápido. Era inevitable que el mundo
entrase en una era no-polarizada, pero todo sucedió
más rápido y de forma más traumática de lo que
habría sido si los EE.UU. no hubiesen errado tanto
políticamente.
- El
próximo presidente de los EEUU será el primero
"no-polarizado", por así decirlo...
-
Primero, él tendrá de lidiar con un mundo más
complicado, con desafíos considerables para los
EE.UU., un mundo que los EE.UU. no van a conseguir
dominar o controlar, que precisarán de alianzas en
todo lo que quieran hacer internacionalmente. Por
encima de todo, será un mundo en el que la fuerza
militar será apenas un instrumento de la fuerza
norteamericana, no el factor definidor. Además de
esto, el próximo presidente tendrá de lidiar con
este nuevo mundo al mismo tiempo en que el país
enfrenta problemas tanto militares como económicos y
domésticos. Me atrevo a decir que los desafíos del
44º presidente norteamericano serán increíbles.
-´¿Y
a quien usted ve mejor preparado entre los tres
candidatos presidenciales actuales?
- Yo no
voy a caer en esa trampa [risas]. Y la elección no
se realiza hasta noviembre, creo que vamos a conocer
mucho más respecto a los candidatos hasta entonces.
Aún así, no importa cuánto usted conoce respecto de
una persona mientras ella es candidata, no es
posible aprender todo ni prever como ella se va a
comportar cuando esté en el Salón Oval (gabinete del
presidente de los EE.UU.). O sea, su pregunta no es
difícil, es imposible.
-¿Ubiquémoslo de este modo: un republicano o
neoconservador sabrá comportarse como presidente de
los EEUU en este nuevo mundo?
- La
no-polaridad no es una opción política, sino una
realidad. No importa quien sea el próximo
presidente, este es el mundo que él o ella va a
encontrar. Uno puede elegir su política, pero no
puede elegir su realidad. Cómo el próximo presidente
y cómo el próximo Congreso van a lidiar con eso no
es una cuestión de visión o elección, sino de
reacción.
-
¿Cuál será el papel de los EEUU en esta nueva era?
- Los
EEUU todavía son el Estado más poderoso en esta
nueva era, pero incluso así, pueden hacer muy poco
por sí solos. Por eso precisan aliados. El gran
desafío para los EE.UU. es construir coaliciones
internacionales para lidiar con los conflictos
regionales y globales. El país todavía juega el rol
de un líder activo, pero necesita ejercer este rol
junto a otros socios, pues no tiene más el poder de
hacer todo solo.
- ¿Y
el papel de Brasil y, en un sentido más amplio, de
los BRICs (acrónimo para Brasil, Rusia, India y
China) y de otras economías emergentes?
- Países
como Brasil tendrán cada vez más importancia en este
nuevo mundo. Ya no son simplemente potencias
regionales, sino globales. Brasil, por ejemplo,
tendrá un papel fundamental a la hora de resolver el
problema de los cambios climáticos y en la cuestión
del comercio exterior. Será fundamental en las
acciones para promover el orden en América Latina.
Es el país potencialmente más importante como socio
de los EE.UU. en materia de construir instituciones
regionales y actuar en respuestas rápidas a los
desafíos locales.
- Hay
muchas teorías que dicen que los EE.UU. están en
decadencia y que China sería la próxima
superpotencia. ¿Porqué usted no
concuerda con esta tesis?
- Los
EE.UU. son y van a continuar siendo la economía más
fuerte del mundo, con mayor poderío militar, en este
caso todavía superior al de hoy. Lo que va a suceder
es que otros países también van a tornarse más
poderosos. La posición de los EE.UU. con relación a
los otros puede caer, pero no su fuerza absoluta.
Tampoco creo en un "cambio de guardia", de elenco
en la misma obra del mundo unipolar, con China o
cualquier otro país tomando el lugar de los EE.UU..
Entramos en una nueva era de la historia, en la que
ningún país podrá dominar al resto del mundo. Ni los
EE.UU, ni China, ni la India, ni Rusia, ni Japón, ni
Europa, ni Brasil. El mundo de hoy no será dominado
por ninguna fuerza única.
-
Usted refuerza mucho también la participación de lo
que llama actores no-estatales, como las
fundaciones. ¿Hay
"superpotencias" entre estos actores?
- Es un tema interesante.
Existen actores no-estatales muy importantes en el
tema de las relaciones internacionales, como Al
Qaeda. Es un actor significativo en el mundo del
terrorismo y por eso requiere de esfuerzos de
seguridad. La autoridad de negocios de Abu Dhabi es
cada vez más un actor significativo en el mundo de
las inversiones, por ejemplo. Una organización como
la Fundación (Bill y Melinda) Gates es un actor
significativo en materia de salud pública. Los
actores no-estatales tienden a tener un papel
limitado en apenas un aspecto de las relaciones
internacionales, pero, dentro de él, pueden ser
extraordinariamente importantes.
- Los
países tienen entidades como la ONU o la
Organización de los Estados Americanos. ¿Cuál sería
el foro de negociación de los no-países?
- No
creo que el mundo vaya a darle un sitial a la
Fundación Gates o al brazo financiero de Abu Dhabi,
por ejemplo, en la Asamblea General de la ONU. Lo
que yo veo, es que se dan encuentros aislados,
consultas en las que estos actores no-estatales
son participantes activos. Será una manera de
comunicarse menos formal, más fluida y práctica. Lo
que será mucho más eficaz para las relaciones
internacionales, porque estas organizaciones sólo
van a ser llamadas a participar cuando sean
realmente relevantes en la resolución de un
problema.
Haass, de 56 años, fue
presidente de la oficina de Política y Planeamiento
del Departamento de Estado entre 2001 y 2003, brazo
derecho del entonces secretario de Estado Colin
Powell y trabajó en diversos cargos en el gobierno
de George Bush padre (1989-1993).
Traducido para LA ONDA digital
por Cristina Iriarte
LA
ONDA®
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