Es hora de tomarse los
problemas educativos en serio
por el profesor Mauricio Langón

Me sorprendió el artículo del título “La emergencia, antes que el caos en Secundaria” La ONDA digital N 390 (no conozco al autor).

 

Con palabras alarmistas habla en términos generales y duros de una situación gravísima en Educación Secundaria (que no define en absoluto sino que afirma como un hecho); que ella llevaría a caos, a "un colapso generalizado"; que la misma tendría causas que serían arrastradas desde largos años y difíciles de precisar (y que tampoco precisa); que ya sería pública y notoria dicha alarma; que la ley de educación no podría discutirse sin la resolución previa de esa situación; de esa situación sólo se dice que consiste en el ausentismo docente en los primeros meses de este año; que todas las dificultades se resolverían "de inmediato", sólo con que "el Poder Ejecutivo nombre en situación de emergencia nacional la realidad de la enseñanza media"...

 

Bueno, si esto no es terrorismo verbal, no sé qué lo sería.

 

No sé quién es el autor, pero me pone los pelos de punta que se traten de este modo truculento e infundado cuestiones tan de fondo y tan serias como la educación, incluyendo sus enormes problemas en todos los niveles, así como los esfuerzos (con los que podremos coincidir o no, exitosos o no) que con razonabilidad, esfuerzo y tensiones, se vienen realizando.

 

Lo jugosamente interesante es que la solución propuesta pasa por el descrédito de toda la educación nacional y por la confianza ciega en la capacidad taumatúrgica del Poder Ejecutivo que podría fácil y mágicamente solucionar todos los problemas, con sólo apelar al autoritarismo y a la violación de la Constitución de la República. O con la renuncia de todas las autoridades educativas (lo cual, seguramente, no provocaría el caos sino que lo solucionaría...).

 

Por otra parte, la coincidencia de esta tesis con la propuesta central del proyecto de Ley General de Educación no deja de llamar la atención, en la medida en que dicho proyecto da importantes atribuciones educativas al Poder Ejecutivo a través del MEC haciendo caso omiso del artículo 202 de la Constitución de la República.

 

¿No es hora de tomarse los problemas educativos en serio y de tratar de, entre todos, colaborar para el encare razonable y serio de situaciones complejas que no admiten soluciones autoritarias, mágicas, ni "deus ex-machina", ni discursos alarmistas, que más bien producen las condiciones de imposibilidad de una educación para todos como la que se merece nuestro país?

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