Origen y circunstancias
del Vl Encuentro de Filosofía AFHIC
por el profesor Mario H. Otero

 VI Encuentro de Filosofía e

 Historia de la Ciencia del Cono Sur,

del 27 al 30 de Mayo de 2008

 

1. La participación de filósofos de la ciencia uruguayos en distintas reuniones en Argentina (varias en Bariloche), Chile y Brasil llevó naturalmente cuando se formó la Asociación de Historia y Filosofía de la Ciencia (AFHIC) del Conosur a los Encuentros de ésta. En los próximos días será el sexto encuentro. Tanto quienes son docentes e investigadores como quienes participan de los trabajos del Departamento de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación sea en esa facultad o en otras de la Universidad de la República, acompañaron la idea de organizar el Encuentro en Montevideo. Es obvio que, como en el resto de los congresos científicos, se cumplen objetivos de variada índole, que resulta innecesario enumerar.

 

Además resulta interesante, no sólo poner a prueba la capacidad de organización como aquilatar los resultados de investigación de los especialistas de Uruguay.

 

En cuanto a lo primera se ha probado esa capacidad a través de los esfuerzos denodados de Lucía Lewowicz quien ha trabajado en ello prácticamente -o sin prácticamente- sola. A la nutrida concurrencia esperada de unos cuatrocientos participantes, se suma un grupo de muy destacados especialistas de fuera de la región.

 

No es desmesurado pensar que, más allá de los temas específicos del Encuentro, resulta especialmente beneficiosa por la circunstancia precisa de la presencia  flamante de organismos financiadotes y -quizás- protectores de la investigación científica. Hace mucho rato que trabajan en el país -y fuera de él-investigadores de valía. Pero además existen hace bien poco aquellos organismos -precedidos es cierto por el CONICYT y la CSIC de la Universidad de la República- que parecen empecinados en la moda de colocar la innovación en lugar central. Resulta a nuestro modo de ver necesario una terapia al respecto y la filosofía, la historia y la sociología de las ciencias podrían colaborar en ese quehacer terapéutico.  Que resulta conveniente difundir los instrumentos para criticar -en sus dos sentidos- no sólo la actividad científica sino las formas de la política científica (parecería haber casi tantos en ese trabajo como comentadores de fútbol hay).

 

Las actividades científicas y tecnológicas merecen ser apoyadas fuertemente por el estado; la innovación en cambio, primero requiere la financiación –o cofinanciación- de las empresas, segundo la participación de técnicos dentro de éstas en la innovación y tercero la voluntad –no sólo política, constante y sonante- de los empresarios. No es fácil que se den estas condiciones. Si insisto en la virtualidad de la  innovación porque hay una tarea de intoxicación hasta mediática en la dichosa innovación. Creemos -y quizás seamos exageradamente optimistas- que es imprescindible la crítica de las actividades de políticas científicas. Hay quienes son autocríticos y buenos en esa actividad y hay payadores, que me disculpen los payadores en serio.                

Si se cumplen en alguna medida no despreciable, esas funciones epistemológicas a las que nos referimos más arriba, entonces este Encuentro resultará valioso. La confrontación de ideas no resulta en la verdad –sí, ya sé que esta palabrita...-, pero ayuda.

 

2- Interviene un conjunto de gente significativa -es  bueno saber en qué andan- y otros que resultará bueno conocer.  Sobre todo conviene que  haya un arco de posiciones serias; no es el número el que dirá cuán buenos son tanto sus planteos como sus resultados de investigación. El hecho de que el Encuentro enfrente variadas temáticas puede resultar adecuado.

 

Será interesante ver como las instituciones grandes -aparte de la Universidad- aparecen representadas en el Encuentro. Ver qué problemas científicos encaran y qué resultados de investigación han obtenido instituciones como el LATU, el Polo Tecnológico, el Pasteur, el Estable, entre otros; ver además como encaran los temas más generales, o los del financiamiento y, sobre todo, de la orientación de sus trabajos, especialmente si se supera el fácil encanto de las frases hechas.             

 

3- El Encuentro resultará válido y valioso para Uruguay si permite intercambiar críticamente ideas y propuestas. El Departamento de Historia y Filosofía de la Ciencia de la Universidad se beneficiará con la reunión y tratará de difundir posturas argumentadas que resulten presumiblemente valiosas. Recibirá indudablemente aportes valiosos y antes que nada deberá saber cual es la paja y cual el trigo.

 

4- No pareceríamos ser originales si decimos que el sentido de las cuestiones epistemológicas en el mundo es también, en principio, el nuestro, aunque debe señalarse que hay problemas específicos en el área del Conosur, en la de la naciente comunidad de América del Sur y, particularmente la de Uruguay.

 

5- El Departamento de Historia y Filosofía de la Ciencia de la Universidad desde sus comienzos encaró la Epistemología -nombre excesivamente cargado de significados- como la interfase de un conjunto de disciplinas o predisciplinas: filosofía de la ciencia, historia de la ciencia, sociología de la ciencia, economía de la ciencia, psicología del descubrimiento científico, o áreas temáticas, por ejemplo problemas éticos o de inserción social de la ciencia; son temáticas  que aparecen a menudo en forma de contextos. Pero la temática que aparece siempre es la de la inserción histórica sw las ciencias y de las disciplinas metacientíficas. 

 

Han aparecido en Edimburgo y se han desparramado los Estudios de Ciencia y Tecnología, STS en inglés; pero también de Ciencia, Tecnología e Innovación, o de Tecnología, Ciencia y Sociedad. Aunque con contactos con los temas de esos títulos, la orientación del DHFC es en lo fundamental distinta de todo enfoque  tecnocrático.

 

Cuando la Epistemología empezó a cundir por todos los cursos introductorias, o en los prólogos de libros de ciencias o de ciencias sociales, los sujetos de esas producciones –de cursos o de libros- todo el mundo era neopositivista, luego popperiano, luego kuhniano, y ahora STSiano. Cada metateoría llegaba de los países centrales, se exhibía en la pasarela, y luego –más o menos- lentamente fenecía. Ahora la situación y los procesos son más complejos, y fértiles.

 

Pienso que en el Encuentro bien pueden enfrentarse esas aquellas formas de considerar las ciencias. Y que eso sería muy útil. Hemos tratado aquí de señalar la orientación de nuestro DHFC pero ello es apenas por comodidad. En nuestros días se da la misma orientación con otros títulos. Damos la bienvenida al Encuentro en este país metido en una enorme crisis de desarrollo.

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