Qué busca Irán en
América Latina
por el historiador Anderson Batista de Melo

En la Conferencia anual organizada por el Consejo de las Américas, realizado en el mes de mayo, el jefe de la diplomacia americana para América Latina criticó el estrechamiento de las relaciones entre algunos países de la región e Irán. El historiador Anderson Batista de Melo de la UNB, especialista en  Oriente Medio, habla sobre el papel del país asiático en América Latina y por que esta aproximación preocupa a los Estados Unidos. Por Milene Pacheco para Carta Capital.

 

- ¿Cuál es el significado del estrechamiento de las relaciones diplomáticas y comerciales entre Irán y algunos países de América Latina, como Venezuela y Bolivia?

- Nuevos amigos, nuevos socios, contra viejas tradiciones. Hoy, Irán busca configurarse como uno de los países contrarios al alineamiento de los Estados Unidos. Es una forma más de destaque internacional. Cuando el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, se aproxima a políticos como Chávez, Calderón en México, Cristina Kirchner en Argentina, Daniel Ortega en Nicaragua, él busca apoyo de una izquierda latinoamericana que tiene en sus contenidos de acción política una reacción contraria al imperialismo estadounidense. Así, él espera obtener una ampliación de su capacidad de influencia, además de ampliar los mercados para Irán. En este mundo de economías integradas, de riquezas tan volátiles, nada mejor que abrir nuevos frentes de influencia y de posibilidades económicas en América Latina.

 

- El jefe de la diplomacia americana para América Latina, Thomas Shannon, dijo en la Conferencia anual organizada por el Consejo de las Américas que Irán puede tornarse “un factor de violencia” para el continente. ¿Usted está de acuerdo con la afirmación?

- ¿Qué entendemos como violencia para el continente? ¿Una intervención armada de los EE.UU. por el hecho de que estos gobiernos ya no están más sujetos a ellos? Esta política iraní es mucho más algo que podrá ser a una política realmente ya implantada. Los Estados Unidos ya no están más en condiciones de lidiar con América Latina de la misma forma que lidiaban hace 10, 15, 20 años. Hoy, al hacer amenazas veladas de inminentes desestabilizaciones en la región, como consecuencia de un realineamiento de América Latina, los Estados Unidos acaban forzando aún más este alejamiento con relación a la política estadounidense.

 

- ¿Estos países latinoamericanos cometen un error al ampliar las relaciones con Irán?

-  No, creo que no. Los líderes de Estados y los grupos de poder que están en estos gobiernos tienen todo el derecho de buscar un alineamiento con quien esté a favor de ellos y quiera ampliar las posibilidades de mercado y de influencia política. El propio Irán defiende hoy un lugar en el Consejo de Seguridad para Venezuela, lo que muestra que no hay una relación de dominación entre ellos. Los Estados Unidos están recogiendo los frutos de cuatro décadas de intervenciones militares y dictaduras, apoyadas y forjadas por ellos en América Latina.

 

- ¿Cuáles son las ventajas de esta aproximación? ¿Los acuerdos económicos son significativos?

- Son significativos y ventajosos. Con Bolivia, Irán anunció el año pasado la posibilidad de invertir hasta mil millones de dólares en cooperación industrial. En el caso de Venezuela, el acuerdo incluye la creación de una agencia común de explotación de hidrocarburo. Sólo con Venezuela, la cifra de los 29 acuerdos firmados entre ellos ya pasa de dos mil millones de dólares. Para estos países, los acuerdos son muy interesantes también, incluso en una relación de sociedad y de igualdad comercial cosa que los Estados Unidos nunca ofrecieron. Uno de los motivos de la  visita de Ahmadinejad a América Latina fue hacerle frente al Alca, el Área de Libre Comercio de las Américas.

 

- ¿Existen desventajas en estos acuerdos?

- Eso sólo el tiempo lo puede decir.

 

- ¿Por qué la preocupación de los Estados Unidos?

- Porque Irán es un país claramente rival a los Estados Unidos en  políticas regionales, más allá de estar en la lista del Departamento de Estado estadounidense como una de las naciones que apoya y subsidia terroristas. Los Estados Unidos e Irán viven en una constante y latente posibilidad de enfrentamiento bélico.

 

- En la Conferencia organizada por el Consejo de las Américas, el jefe de la  diplomacia americana dijo que la América Latina y el Caribe que el presidente Bush entregará a su sucesor son totalmente diferentes de los que heredó en  2001, ¿usted está de acuerdo con esta afirmación?

- Por supuesto.

 

- ¿Cuáles serían estos cambios?

- Una América Latina más autónoma, con una elite menos cooptada por parte de los Estados Unidos. No es que estas elites cooptadas no existan más. Vale recordar la frase del embajador Juraci Magalhães, en 1964, inmediatamente después del golpe militar: “lo que es bueno para los Estados Unidos es bueno para Brasil”. No existe más este tipo de casta política o, si existe, ya es extremadamente diminuta, en una América Latina que camina cada vez más en dirección al Estado de Derecho para mirar su faz autóctona de libertad. Una América Latina muy diferente de aquella América satélite que los Estados Unidos tuvieron principalmente después de la Segunda Guerra Mundial.

 

- El miércoles, 14 de mayo, Irán entregó un documento a la Unión Europea, proponiendo la creación de un consorcio internacional para el enriquecimiento de uranio a fin de limitar los peligros de la proliferación. ¿Qué significa eso?

- Cada vez más, el presidente irani teje en la periferia, fuera del ambiente de tensión, acuerdos y situaciones como ésta con la Unión Europea y de América Latina. De forma muy inteligente, Ahmadinejad busca apoyos y aceptación   para Irán que torna viles los embargos que los Estados Unidos publicaron contra Irán.

Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte

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