Sacame tú de ahí
esos numeritos...
por Félix Duarte

Allá por el año ’63 pasó por Montevideo el poeta español Marcos Ana[i] recién liberado. Fue el preso político que más años sufrió la cárcel franquista –más de veinte– en el Penal de Burgos. Aquel Uruguay veía una incipiente TV en el único canal, de la pionera “Saeta”. Eduardo Galeano y Guillermo Chifflet –jovencitos imberbes– conducían un espacio periodístico semanal, en donde participó Marcos Ana. El programa cerraba con la respuesta del entrevistado a una última pregunta. Se buscaba una pregunta especial, incisiva, para esos segundos del cierre.

 

Traemos esto aquí, porque el poeta hace 45 años pronunció cinco palabras, que nunca después se nos olvidaron. Galeano le pregunta que era lo que más deseaba ver al traspasar la puerta de Burgos. Marcos responde que un árbol y como razón, explica que en la cárcel había perdido...”la geografía de un árbol”. Muy modestamente creemos que mucha gente hoy día, en este mundo injusto y también en este, nuestro querido país,  está perdiendo la geografía de cosas y de sueños, en cárceles que no tienen rejas ni muros de piedra, como el antiguo penal de Burgos.

 

La respuesta de Marcos bien que se puede interpolar a nuestra realidad, que es una sociedad fracturada, donde una parte de este Uruguay perdió la geografía de mucho que tiene relación con la vida y derechos básicos de un ser humano. Antes de seguir, aclaremos muy bien algo. Nadie culpa de eso a este Gobierno. Se recibió un país en ruinas, con una deuda –casi seguro es ilegítima en buena parte– que lo está condicionando. Nadie dice que en tres ni en cinco años se puede solucionar un desastre tal. Bueno ya es que se mejore algo...como base para seguir trabajando.

 

No solo torturar o desaparecer a una persona es vulnerar derechos humanos. No tener alimento, ni abrigo, ni techo. No contar con un trabajo decente. Que un niño no conozca, además, ni juguete ni escuela, entre otros ítems, es también lesionar derechos humanos, aunque no figuren entre los que permiten aplicar un tal artículo cuatro de cierta ley. Por ejemplo, hurgar en un contenedor de basura para  encontrar algún resto de comida... ¿A eso acaso no le debería caber lo de lesa humanidad? Al decir estas cosas no es melodrama. Son geografías que mucha gente ha perdido.

 

Nunca jamás este Gobierno podía arreglar el país. Que tire manteca al techo al conseguir mejorar algo. Pero a la gente le rechina que un día si y otro también se desplieguen baterías de números y porcentajes que muestran recuperaciones de película en la ínsula, que se parecen a escenarios en tiempos electorales. Puede ser que las circunstancias obliguen a que se adelante lo electoral. “Obligado quien no pelea”, dice el dicho. Pero en ese caso tal vez rinda más réditos salir con modestia de quien trabaja en cosa embromada y algo logra, que con la soberbia de triunfador.

 

Porque la realidad real la vive la gente en carne y bolsillo propio. La tecnocracia puede hacer y decir cosas hermosas, un lujo de lindas, pero no coinciden con lo que Juan o Maria viven cada día. Ellos no votaron un gobierno de Power Point y por eso el Pepe tiene las cifras que tiene. El Pepe habla del plato de guiso. Es lo que están cenando cuando lo escuchan viendo el noticiero. En esto de los numeritos que bailan la danza de los siete velos, hay un dato que siempre está. El desempleo y la pobreza. Un titular había dicho que...” Hay 214.878 pobres menos en dos años...”

 

Impresionante la exactitud. Veamos un ejemplo. ¿Recuerdan eso de las grandes superficies? Manera tecnócrata de citar a Supermercados y shopping, que es lo mismo que transnacionales que son potencias económicas, que solo ellas bajan y suben precios y escasean y abundan productos (aunque quien sabe como están ahora que el PIT CNT va largar por toda la ciudad brigadas para controlar precios...deben tener miedo pánico...) bueno, pero vamos al ejemplo. Un cajero de esas grandes superficies no llega a $4.000. Cobra en mano de $3.300 a $3.400.

 

Conocemos el caso de un muchacho, que tiene eso como ayuda a sus gastos en Facultad, aunque anda en bicicleta porque no le da para boletos. La madre es maestra (dos trabajos: escuela pública y otra privada) El padre también dos trabajos (uno público, otro privado) Esos cuatro sueldos llegan a los $22.000. Viven saltando de préstamo en préstamo y bailando con las tarjetas y sus vencimientos. No se ven nunca, aunque ahora con el celular conversan a cada rato. ¿Cuantas geografías han perdido estos tres seres humanos? Pero eso si, no son desocupados.

 

Los salarios que se relacionan a los puestos de trabajo que aumentaron, andan (lo ha dicho el Instituto Cuesta Duarte) por los niveles del muchacho citado recién. ¿Es posible solventar gastos de una persona con esas cifras? En los salarios hay un punto del que no se oye hablar. Antes de ser Gobierno hablaban bastante. Es sobre las “ventajas comparativas” Definen donde “aterriza” un inversor. Leyes, Impuestos, insumos, zonas francas si o no, etc. y algo infaltable...nivel de los salarios. Una empresa no viene por el color de la arena o del cielo...azul... lo define el vil metal.

 

Quedan enormidad de ejemplos. Otra vez será. En síntesis, la cosa no es la crítica al Gobierno. No es la posición de la “contra”. No es eso, pues creemos que es este Gobierno el que debe continuar. Si vuelve lo que estaba antes sería la noche. Lo que si pensamos es que este Gobierno debía aprender de Don Ata Yupanqui de que...”es ley que las piedras del camino ayudan a  acomodar los zapallos en el carro...”  Vienen etapas complejas y el tiempo no es mucho. El FA debería hacer un esfuerzo de acomodar los zapallos de todas las chacritas, pero en un solo carro...

[i] Hace algunas semanas, Marcos Ana volvió a nuestro país, en el marco de una gira. Fue designado ciudadano ilustre por el Intendente Ehrlich.

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