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Otro alto desafío
a la sociedad del siglo XXI
Vencer el hambre mundial
por el profesor
Bernardo Quagliotti de Bellis
La proyección realizada por Naciones Unidas
respecto a la población que tendría el planeta
tierra en el 2025, sería de 8.200 millones de
personas. Recientemente, sus estudios indican que
para el 2050 los seres humanos alcanzarían la cifra
de 10.000 millones. En relación al cuadro de
consumo, la ONU indican que, en la actualidad los
países ricos -el 20% del total- consumen el 70% de
la energía mundial; 75% de los metales; 85% de la
madera; 60% de los alimentos; 85% de productos
químicos y realizan un gasto presupuestal
del 85% en el rubro militar.
Un
análisis de la situación alimentaria global, lleva a
concluir que de mantenerse la tendencia actual de
desarrollo de las poblaciones, la penuria de
alimentos no hará sino empeorar hasta adquirir
dimensiones catastróficas. Se suma a ello, las
variación del porcentaje en el destino de cultivos:
soja ,maíz y girasol para biodisel y etanol; áreas
de cultivo para forestación a favor de la industria
de la celulosa.
Caso de
Uruguay: de país agrícola-ganadero a llegar a ser
clasificado como forestal-celulósico. El Brasil de
la caña de azúcar, ahora destinado a producir
etanol. Argentina, cuya historia la distinguió como
granero mundial, con problemas domésticos
gravemente enfrentados entre campo y gobierno
actual.
Si
muchos pueden rechazar estas apreciaciones, otros,
no menos calificados la vienen compartiendo desde
décadas atrás. En 1966 René Dumont -ingeniero
agrónomo y perito de la FAO alertaba: El hambre
actual es un fenómeno crónico que nos parece
destinado a empeorar rápidamente. Anunciamos el
riesgo de un hambre ampliamente generalizado a
través de diversas zonas del mundo, aun antes de
1980.
Nueve
años después -1 de mayo de 1975- Alfred Kastler,
Premio Nobel de Física en 1966, escribió en el mismo
sentido: Sabemos actualmente que en diversas zonas
del mundo -del Sahel a Bangladesh- la hambruna ha
empezado y que de aquí a finales de este siglo XX,
cientos de seres humanos están condenados a morir
por ese motivo. La asistencia al Tercer Mundo por
los países industrializados tiende hacia cero. La
ayuda se ha convertido, incluso, en negativa en
los países de Iberoamérica, actualmente obligados a
reembolsar más de lo que reciben.
La
gran hambruna en la zona del Sahel
La zona
de Sahel (palabra árabe que significa borde es un
área geográfica que se extiende desde el
Atlántico al Mar Rojo y que divide al continente
africano, con características diferentes
características climáticas. Limita al norte con el
desierto de Sahara, al sur con las sabanas y selvas
del golfo de Guinea y de África Central; al oeste
con el océano Atlántico y al este con el Nilo Blanco
y el Mar Rojo.
Tiene
una extensión aproximada de 4 millones de km.2 e
incluye los Estados de Mauritania, Senegal, Malí,
norte de Guinea y Burkina Faso, Níger, norte de
Nigeria y Camerún, así como Chad y Sudán.
Históricamente, fue la cuna de algunos grandes
imperios medievales africanos como el imperio de
Ghana y el imperio de Malí, que se beneficiaron de
la privilegiada posición de intermediarios en el
comercio entre el área de Guinea y el norte de
África. (Wikipedia)
Actualmente en las poblaciones de Níger y Mali la
vida de sus habitantes peligran ante la aguda
escasez de alimentos causada por una fatal
combinación de sequía acompañada con el aumento de
la plaga de langostas.
Lo más
probable es que la zona del Sahel, conquistada por
el desierto del Sahara, quede definitivamente
perdida para la cría de ganado y práctica de la
agricultura. De nada han valido los esfuerzos que
los países africanos expusieron en las cumbres
realizadas en Uagadugu capital del Alto Volta. Los
países ricos, le dieron la espalda a sus ex
colonias, que en oportunidades anteriores supieron
explotar al máximo, hasta con la venta de sus
pobladores en régimen de esclavitud.
La
situación mundial se agrava
En la
actualidad la situación de ve seriamente agravada.
Una mirada a países iberoamericanos, africanos,
asiáticos, comprueba el triste espectáculo La
situación alimentaria mundial deja mucho que desear
desde tiempo atrás, pero actualmente, en pleno siglo
XXI es moralmente inadmisible que la mayor parte de
la humanidad tenga que sufrir de sub-alimentación
agravada.
Reitero:
la crisis alimentaria actual no solo se debe a la
progresión del número de consumidores, sino a la
lenta desaparición de varias zonas extensas de
producción y a la falta de recursos tanto económicos
como tecnológicos.
Tan
importante tema me lleva a pensar que el problema
más grave de las sociedades de nuestra época, gira
sobre una eje muy concreto: el área moral con sus
proyecciones al campo económico, dado que muchas de
las fuerzas que sostienen a la humanidad se
encuentran dentro del sistema económico, hoy
globalizado. Si -como la mayoría de los pueblos
acreditan - actualmente tenemos tan escaso adelanto
moral, se debe a que el desarrollo intelectual es
muy pequeño. Ambos desarrollos presentan agudas
diferencias; por lo cual identificar el adelanto
tecnológico con el desarrollo intelectual se
presenta, en muchos temas, en forma muy confusa.
Es
inhumano, contradictorio a la moral ciudadana y a
la ética política que respecto al problema
hambruna mundial, los gobiernos de los países
ricos se hayan fijado un presupuesto de ayuda a los
países pobres en 50.000 millones de dólares al año,
cuando -uno sólo, Estados Unidos, en el
genocidio de Irak y según cifras oficiales del
gobierno de Washington , para fortalecer la
industria del armamento haya al día de hoy ,más
que duplicado esa cantidad.
A un
gran número de personas de nuestra época el
conocimiento le importa en cuanto a saber que las
cosas existen y que hay hechos que se producen. Pero
el tener noticia que países o clases sociales
padecen el hambre, con aparente solución favorable
lejana, les significa captar un conocimiento
ligero, irresponsable, indiferente, cargado muchas
veces de soberbia por dirigentes de Estados
prósperos, donde sus sociedades, denominan a
aquellos pueblos atrasados, o quizás, como la
vieja Roma bárbaros
Ante tan
incomprensible situación anti-humana, la sociedad
mundial está ante una grave deuda que solo podrá
amortiguar y saldar cimentando con mayor fuerza y
entusiasmo, si está dispuesta a materializar un
aporte progresivo que permita superar la laguna
política que, en temas prioritarios, como el caso
del hambre mundial, sin la más pequeña duda. llena
de confusión los momentos actuales.
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