TeleViolencia Registrada
Producción Uruguaya
por El Perro Gil
elperrogil@gmail.com

Asistimos hace días

-en noticieros centrales-

a espectáculos barriales

violentos que se ofrecían.

Es lo que vende –decían-

y lo que el público quiere,

pero dudo si prefiere

tanto quilombo violento…

En este tema presiento,

que la TV lo promueve…

 

Sistemáticamente hemos asistido últimamente a tristes espectáculos de alto contenido bizarro, donde avezados cronistas inquieren sobre temas de violencia o abuso infantil. El colmo fue apreciar cómo las cámaras ingresaron a una modesta vivienda y allí protagonizaron un mediático altercado donde el micrófono iba y venía al influjo de puteadas y amenazas varias. Allí los vecinos, -esos mismos que callan cuando se suscitan los hechos pero que se envalentonan y reclaman justicia cuando hay cámaras- dan un marco ideal (¿?) a un circo que pensábamos de otras orillas y no precisamente de esta comarca.

 

Uno se pregunta dónde están los límites para un periodismo que se jacta de ser mesurado e independiente, al momento de difundir tanta miseria humana, despertando los más bajos instintos, (aún cuando la venganza inflama nuestra capacidad de absorción de violencia).

Nadie- que se precie de ser una persona sana- puede justificar los actos de abuso infantil, pero ello no puede dar piedra libre a los medios para medir mejor en horarios centrales. Basta de tanta hipocresía disfrazada de libertad de expresión, y asumamos la cuota parte de responsabilidad que tenemos todos en tanto seres que viven en el mismo entorno social, cada vez más violento e inseguro, y que además se promociona por tv.

 

¿Qué aporta un noticiero ingresando a una vivienda muy humilde, casi persiguiendo a la madre de una chica víctima de abuso, generando con ello un nuevo hecho de violencia? ¿Aporta para la causa? ¿Evita que se den casos similares? ¿Fue ese el motivo que llevó al periodista a generarlo o lo fue el medidor de rating?

 

Los hechos de violencia doméstica no son nuevos, lo novedoso es la trascendencia que se le da a los mismos. Espectáculo bizarro que observan uruguayos que consumimos cada vez en mayor medida para demérito de una sociedad que necesita utilizar sus escasos recursos en difundir mecanismos de sanación y no a las enfermedades que le aquejan. Con lo caro que sale -comercialmente hablando- un segundo de televisión, parece mentira que se lo desaproveche tanto.

 

Cierto es que la solución no es esconder la cabeza cuando dejamos el cuerpo al descubierto, pero ella no pasa por generar nuevos episodios sino por concentrarnos en la cura de los mismos. Y en esa tarea no vemos mucha dedicación televisiva. Concentramos la atención periodística en difundir la tragedia o la muerte, antes que el lado humano que también tienen esas noticias. Los resultados por ese lado no arrojan números positivos. Tampoco el generar más actos de violencia en lugares donde basta una chispa para detonar una bomba. Ese no creo que sea el camino indicado.

 

Apelo a que se humanice la cosa. Cuando muere una persona por un accidente de tránsito, muere un padre o una madre, un hijo/a, un hermano/a, un amigo/a. Cuando un niño es víctima de abuso infantil, somos todos abusados y también, abusadores en tanto miembros de una sociedad que tiene enquistada esa falla. Lo sentimos como un acto aberrante, pero ¿cuánto hacemos por evitarlo? Buscar la venganza colectiva no creo sea el camino a seguir en busca de una solución, sino el sembrar más solidaridad, más compromiso entre los vecinos, mejorar nuestra cultura, aprender a cuidarnos entre todos, y a valorarnos como persona. Para ello, la famosa “caja boba” debe efectuar su aporte.

 

… el perro apoyó su pata en el botón de encendido y apagó la TV, mientras una lágrima se deslizaba por su hocico. El dueño no le dijo nada, lo miró y se quedó pensando…

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