¿Vidrios de colores?
cosas de Cristobal...

por Félix Duarte

La felicidad es el motivo de la vieja y empalagosa canción –hace mucho– de aquel argentino y gobernador Palito Ortega. Una lista de libros nos explican como se llega a ella. Religiones nos aseguran que nos está esperando en la vida que viene después. Una forma actual –tal vez– sea anunciar, con destaque y gran despliegue de argumentos, las buenas cosas que van a suceder. Dicho eso con la más honesta de las intenciones, sin pensar –o pensando y ya no es tan honesta– que, a la vez con eso se distrae a la gente, de sus prosaicas realidades...que no le dan felicidad.

 

Iniciando la jornada días atrás, por la radio y luego el diario, nos enteramos que ahí nomás, apenas entremos al océano, frente a  Punta, en lo profundo ronca en ancestral sueño un enorme reservorio de gas. Al otro día, un devoto de Pedro Martín nos explica que eso que duerme allá abajo, es igual a 66 veces más, que todo lo que este país necesita, usando gas a lo bobo, durante siglos por venir. ! Eureka ¡ !Fuera de aquí garrafas¡ y al grito de “gas pa’tuitos y pa’tuito”...  y además a vender nuestro gas al mundo y hacernos ricos. Colorín colorado... el sueño del pibe se ha logrado...

 

El tema es que no transcurre un santo día, sin que la mañana no nos reciba con algún titular de estas “Buenas noticias Rausa...” –aquel programa para memoriosos– y es como si una voz, que no sabemos de donde sale, nos susurra al oído...”Hijos míos sed pacientes... no os impacientéis... el Señor os recompensará...” Pero a todo esto una duda cruel no deja aquejarnos y nos preguntamos...¿Esto no tendrá algo que ver con eso de que todo el mundo, en estancias, ranchos y chacras, anda con una angustia existencial de que pronto esté en una muy difícil campaña electoral?

 

En uno de estos últimos fines de semana, en un Club de Pesca se reunió un grupo “de extracción sindical cercano al Gobierno” (ministros, directores de entes, académicos, legisladores, etc.) y en síntesis la razón era “elaborar propuestas para alcanzar el País Productivo” . Nada tiene de criticable tal reunión. Debe haber sin duda, cientos en los fines de semanas o en otras ocasiones. Y no tienen prensa, porque no se justifica a los  medios en cada reunión de amigos o colegas, salvo algo “exclusivo”. Esta tuvo prensa, porque se procuró prensa. Razones habrá.

 

No interesa la reunión. Sí lo que piense Juan o Maria al leer eso.  Este Gobierno en su campaña tuvo de nave insignia el “País Productivo”, Tres años después y casi ante la nueva campaña, no tiene un “paquete” de medidas o resultados sobre ese tan citado punto. No de haberlo logrado. Por favor, nadie piensa eso. Pero de haber avanzado si se piensa. ¿Tienen sus principales jerarcas que reunirse en un asado para elaborar propuestas? ¿Cuántos otros grupos había en otros asados haciendo lo mismo? La gente no puede entender que tres años después reine este panorama.

 

La fuerza política que votamos y que volveremos a votar, porque no imaginamos este Uruguay marcha atrás hacia lo que padeció, esa fuerza política nos duele en pila. A veces se nos ocurre comparar a esta fuerza política con una playa de contenedores. Que esos contenedores sean los compartimentos estancos y dentro de cada uno de ellos un grupo, un sector, un sector sindical etc. y a cada uno elaborando propuestas y arreglando su mundo particular, regando las plantitas de su chacrita. Vivimos hablando de unidad  pero cada uno quiere tener “su” posición.

 

Es muy grave lo que la fuerza política muestra de su accionar. Si hay un Plenario Congreso o lo que sea que signifique reunión de varios grupos, lo que se ve y que cierta prensa celebra con regocijo, son las discrepancias  y los desencuentros y las disputas por ganar espacios, que ese es y lamentable el “quid” de mucho de lo que pasa. Hace unos días en el Parlamento, en la Asamblea General, el número de asistentes coincidía con el número de votos por la afirmativa. A Mujica, que presidía le salió del alma un rotundo...”Estoy absorto”. Bien podía haber sufrido un síncope.

 

La fuerza política está en la cruz de los caminos. Si no reacciona y asume alguna estrategia que neutralice la dispersión existente, el camino lo va a seguir andando con la bolsita de linyera al hombro. Eso de que se anuncien cosas importantes que van a suceder, día tras día, ya está aburriendo a la gente, que sufre problemas serios que no son verso. Hay una fractura social que no la ve quien no sale de un despacho de Gobierno y solo tiene ante sus ojos informes estadísticos. Los precios son un drama cotidiano. Lo que dice hoy la gente vale más que nuestras palabras.

 

Con relación a los precios, Rubén Villaverde, director del Instituto Cuesta Duarte, en el programa de Sonia Breccia (1410) el jueves 26 dijo que...”el problema del aumento de precio en los alimentos es parte de una campaña orquestada desde las cámaras empresariales para torcer la voluntad de la población y evitar que la izquierda gane en 2009” Volviendo a una imagen anterior nos dolería en el alma seguir...”con la bolsita de linyera al hombro”  Los elementos que hemos manejado aquí hoy, se oyen en infinidad de lados, surgen de los medios, son parte de la conversación de la gente. Parece que todos hablaran, hablamos contra el viento.

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