|
Uruguay, país
de récords
por El Perro Gil
elperrogil@gmail.com
Si
de récords se habla, la propia existencia de la
Banda Oriental puede ser considerada uno más,
dada su condición de Estado tapón entre dos colosos.
Quizás esa peculiar manera de nacer
institucionalmente haya marcado a fuego a los
habitantes de este país esquina, condicionándolos
naturalmente a grandes proezas. Tan solo repasemos
algunos hechos y compartirán conmigo que este, es un
país de récords
33 hombres fueron
capaces de una Cruzada Libertadora bueno, tampoco
se pongan muy exigentes y acepten finalmente la
teoría de Juan Antonio y los patriotas sin dar
crédito a contubernios diplomáticos que hablan de
nuestra independencia como algo contractualmente
otorgado y oportunamente conveniente para los
intereses imperiales de entonces. De aquel tiempo a
este fuimos promotores de hazañas importantes que se
dimensionan mucho más cuanto más énfasis se pone en
lo diminuto de nuestro territorio y población. Como
si las cosas buenas no vinieran en tamaño chico, o
¿los extractos como se expenden, eh?
Pero hace un tiempo
largo que venimos pergeñando acontecimientos dignos
de estar incluidos en el famoso libro de los hechos
más relevantes. Sin llegar a esos extremos podemos
resaltar los más promocionados, comenzando por o
mais grande: MARACANÁ. Y sí, resulta un
imposible abstraerse a semejante triunfo deportivo
ocurrido hace 58 años. Si 20 años no eran nada,
-como decía El Mago- 58
son un montón!! Pero bueno,
que no solo de fútbol vivimos los uruguayos, también
vivimos de los Récords Guinnes. Hace tan solo un par
de meses, el asado más grande del mundo se hizo en
el Prado de Montevideo, y sirvió para promocionar
las carnes uruguayas. La oportunidad sirvió para
repasar que otros récords nos tienen a los
orientales como ilustrados y valientes detentores de
hazañas dignas de dicha editorial mundial. Entonces,
la figura de Sánchez Padilla sale a la palestra para
ostentar orgullosamente el suyo al frente de Estadio
Uno sumando mucho más que 8 televidentes por varias
decenas de años ininterrumpidos. También ingresa en
la categoría un mimo uruguayo que en Panamá batió el
récord como hombre estatua. Y si nos remontamos un
poquito, hasta la medalla de Wynants en Sydney es
digna de merecimiento parecido, aunque no lo incluya
el mentado libro pero sí nosotros, que somos sus
hinchas, que embromar!
A tal punto asumimos
propiedad en récords mundiales que decimos contar
con la Rambla más linda; el Carnaval más largo; el
dulce de leche más rico; el almanaque con más
feriados; y vamos por más! Sí señores, se está
promocionando la lectura de la Biblia por radio
durante varios días hasta batir la marca que hoy
rige (¿?). Pero no termina acá esta historia de
emprendimientos de alcance internacional, las ricas,
sabrosas y tan nuestras, tortas fritas, serán objeto
de récord similar que se pretende batir en breve. Es
la locura de los récords que todo lo puede y todo
lo moviliza, al punto de aproximarnos a un concierto
de hazañas que por abundantes, menguan la
importancia y trascendencia del hecho mismo. Si
hasta me parece oír consignas robadas de otros
sitios entonadas al unísono en un potente: Sí,
se puede!! Sí, se puede!!. Me pregunto
entonces dónde está la razón de tanto esfuerzo.
Porque está bien que el mundo nos conozca, pero
debiera existir una contrapartida que le sirva al
país, ¿no? Particularmente creo que muchos de estos
emprendimientos salvo algunas excepciones- poco
aportan al conjunto de nuestra sociedad y un país
como el nuestro no puede darse ciertos lujos por
puro ejercicio o diversión, solamente. Si algo
rescato de los mismos, es el hecho de que la gente
se junte para hacer algo. Rescate de ese accionar en
colectivo que nos habían robado. Si es así,
bienvenido sea. Por algo se empieza, pero
¿No estaremos
ingresando a un nuevo modo de ver y sentir la
uruguayez, donde el afán de protagonismo mediático
impulsa a cualquier emprendimiento por puro
chovinismo?
el perro tenía el hocico entre sus patas, como si
sintiera vergüenza. El hombre lo miró y esta vez fue
él quien se quedó pensando.
LA
ONDA®
DIGITAL |
|