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La Iniciativa Mérida: 465 millones de
dólares de EEUU a México
para reprimir el narcotráfico
Palabras del embajador Antonio Garza
La
Iniciativa Mérida, por la que Estados Unidos
destinará apoyos técnicos y económicos a México y
Centroamérica para el combate al crimen organizado,
"representa una nueva era de cooperación", afirmó el
embajador de EEUU en México,
Antonio Garza.
Este plan "ampliará y fortalecerá los
programas vigentes de cooperación en materia de
aplicación de la ley, intercambio de datos de
inteligencia y capacitación a elementos de las
fuerzas del orden público", agregó Garza en un
comunicado.
Por su parte el presidente George W.
Bush firmó una ley que destina 162.000 millones de
dólares a pagar los gastos de las guerras en Irak y
Afganistán y que incluye un apartado para la
Iniciativa Mérida contra el narcotráfico, con un
monto de 465 millones de dólares en el primer año
La
Iniciativa Mérida Representa una nueva era de
cooperación.
El Presidente Bush
aprobó hoy la Ley Presupuestal Suplementaria en la
que se incluye el financiamiento de la Iniciativa
Mérida, así como una amplia gama de prioridades
nacionales de importancia crítica, tales como el
presupuesto militar y fondos para ayuda en caso de
desastres naturales. La Iniciativa Mérida
ampliará de manera significativa la cooperación y
coordinación que existe entre los Estados Unidos y
México, con el fin de atacar el tráfico de
drogas, dinero, personas y armas a través de nuestra
frontera, y de combatir a las organizaciones
criminales que operan en ambos países. Nuestro
compromiso de hacer frente a estas organizaciones
delictivas transnacionales no es nuevo. Lo que es
nuevo es el nivel de nuestro compromiso con México.
La Iniciativa Mérida representa una nueva era de
cooperación que ampliará y fortalecerá los programas
vigentes de cooperación en materia de aplicación de
la ley, intercambio de datos de inteligencia y
capacitación a elementos de las fuerzas del orden
público. También proporcionará equipo nuevo para que
las fuerzas mexicanas hagan frente de mejor manera a
la amenaza común del narcotráfico y de otros tipos
de crimen organizado transnacional.
Como Embajador de los
Estados Unidos en México, he visto cómo el
narcotráfico y el poderío financiero que éste da al
crimen organizado amenazan a la seguridad y
prosperidad de los mexicanos. La violencia criminal
y el poder corruptor del comercio internacional de
drogas ilícitas también amenazan a las comunidades
en los Estados Unidos, en especial a lo largo de la
frontera. Las organizaciones del narcotráfico están
realizando una campaña sangrienta para controlar
nuestras regiones fronterizas, intimidar a nuestras
respectivas autoridades gubernamentales, hacer
inseguras nuestras calles y mantener a la gente
dependiente de las drogas. Sin embargo, no podemos
permitir que ganen.
Cuando los
presidentes Felipe Calderón y George Bush se
reunieron el año pasado en Mérida, hablaron con
franqueza sobre la necesidad de trabajar de manera
cooordinada contra esta amenaza común y cambiar el
paradigma bajo el cual trabajamos conjuntamente. Por
primera vez, México y los Estados Unidos buscaron
superar sensibilidades en cuanto a la cooperación en
materia de seguridad y hacer frente, juntos, al
problema del tráfico de narcóticos y del crimen
organizado. Los Estados Unidos reconocieron su
responsabilidad en este problema y quisieron
compartirla con México al enfrentar las
consecuencias de la batalla contra las drogas
ilícitas reforzando los recursos de México en la
aplicación de la ley. Después de esa conversación
entre nuestros presidentes, nació la Iniciativa
Mérida, que se desarrolló posteriormente a través de
los esfuerzos colectivos de las ramas ejecutivas y
legislativas, como representantes de los millones de
ciudadanos de México y los Estados Unidos que
quieren derrotar al crimen organizado y al
narcotráfico.
En semanas recientes,
he leído muchos artículos y escuchado a muchos
comentaristas preguntándose qué estamos haciendo los
Estados Unidos para combatir el narcotráfico en
nuestro país. Estamos trabajando arduamente para
evitar el uso de las drogas y tratar las adicciones.
Sabemos que reduciendo el consumo en los Estados
Unidos se reducirá naturalmente el flujo de armas y
dinero a los criminales que se benefician de este
comercio.
La Estrategia
Nacional de los Estados Unidos para el Control de
Drogas se concentra en tres elementos: 1) detener el
uso antes de que comience, 2) superar las adicciones
y obstaculizar el uso de las drogas y 3) fracturar
el mercado de las drogas. El gobierno federal dedicó
este año aproximadamente 13,000 millones de dólares
para el control del problema de las drogas, de los
cuales el 36 por ciento se enfocó a reducir la
demanda mediante el tratamiento y la prevención, el
25 por ciento para interdicción, y 28 por ciento
para aplicación de la ley a nivel estatal y local.
Por su parte, los gobiernos estatales y locales
gastan mucho más al respecto, al igual que la
sociedad civil y los particulares.
Estamos logrando
grandes avances. Aquí están algunas estadísticas: el
uso de drogas entre adolescentes se ha reducido 23
por ciento desde 2001; en 1988 las pruebas en los
lugares de trabajo arrojaban 13.6 por ciento de uso
de drogas, contra el 3.8 por ciento en 2006. Además
de los esfuerzos privados y estatales para superar
las adicciones, a nivel federal, el Programa de
Acceso a la Recuperación ya ha ayudado a más de
170,000 personas en los Estados Unidos, y el
Presidente aumentó sus fondos en 98,000 millones de
dólares este año para que más personas tengan acceso
al mismo.
Con respecto a la
aplicación de la ley, la hemos fortalecido
drásticamente a nivel nacional y estamos deteniendo
tanto envíos de drogas a los Estados Unidos como el
contrabando de armas hacia el extranjero. En 2007,
solamente la DEA arrestó en los Estados Unidos a más
de 29,400 personas por delitos contra la salud.
Funcionarios a cargo de la aplicación de la ley
confiscaron en ese año 16.364 toneladas (36,000
libras) de cocaína, 1,091 toneladas (2.4 millones de
libras) de marihuana y 1,321 kilos (2,906 libras) de
metanfetaminas en la frontera de Estados Unidos con
México. La Operación Gunrunner, que la Oficina de
Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF) puso en vigor
a partir de enero contra quienes adquieren armas
para venderlas a terceros que no pueden comprarlas
legalmente, así como contra los que contrabandean
armas, ya dio resultados en mayo cuando la ATF
desbarató una operación importante en Phoenix,
confiscando 1,300 armas y arrestando a tres hombres
responsables de contrabandear cientos de ellas a
organizaciones criminales en México. También hemos
ampliado en México el acceso a eTrace, sistema
computarizado de rastreo de armas, con el fin de
colaborar con las autoridades mexicanas en rastrear
a otros traficantes. Y seguiremos haciendo más.
Afectar al mercado
también quiere decir fortalecer en gran medida la
cooperación internacional. La colaboración entre
México y los Estados Unidos es excelente. En
realidad, es la mejor que he visto durante el tiempo
que he fungido como embajador aquí, y probablemente
durante todo el tiempo que viví a lo largo de
nuestra frontera común. Las autoridades
estadounidenses y mexicanas están compartiendo
información delicada y realizando investigaciones
conjuntas, cada una en el territorio bajo su
jurisdicción. El éxito de esta cooperación en ambos
lados de la frontera ha causado que los traficantes
detengan o reorienten sus actividades, lo que
permite que las fuerzas del orden público actúen,
intercepten drogas y dinero, y arresten a
delincuentes.
Tal cooperación sólo
es posible por el firme liderazgo del Presidente
Calderón y el apoyo del pueblo de México. Desde el
inicio de su gobierno, su determinación en cuanto a
restaurar la seguridad a México y desbandar a los
cárteles ha sido formidable. México ha lanzado
operaciones agresivas en todo el país para reafirmar
el control sobre áreas que habían caído bajo el
dominio de los cárteles, destacando a más de 25,000
elementos de las fuerzas armadas en una docena de
estados mexicanos. México aumentó en más de 2,500
millones de dólares en 2007 y en más de 4,000
millones de dólares en 2008 los fondos para mejorar
la seguridad y contrarrestar la violencia encabezada
por los cárteles. Además, el Presidente ha lanzado
políticas que aumentarán la eficacia de las fuerzas
de seguridad mexicanas y alentarán su
profesionalización.
He aquí algunos
ejemplos de los frutos de esa labor: el año pasado
las autoridades mexicanas extraditaron un número sin
precedentes de 83 fugitivos a los Estados Unidos,
que incluyó a narcotraficantes importantes como
Osiel Cárdenas Guillén. También deportaron a 184
fugitivos no mexicanos para ser llevados a la
justicia en los Estados Unidos. Este año, México ya
ha extraditado a 35 fugitivos. Los oficiales
mexicanos también confiscaron 48 toneladas de
cocaína y más de 2,000 toneladas de mariguana .
México ha reducido igualmente la cantidad de
importaciones de precursores de metanfetaminas, y ha
puesto en vigor nuevas reglas para eliminar por
completo la importación legal de los mismos en 2008.
De acuerdo con la
DEA, en 2007, las confiscaciones realizadas en
México negaron ganancias a las organizaciones de
narcotraficantes por más de 297 millones de dólares
. Y las mayores confiscaciones han contribuido a que
aumente el precio de la cocaína en los Estados
Unidos en 44 por ciento, al igual que a una
reducción de su pureza. Éstas son algunas de las
victorias que provienen de nuestro trabajo conjunto.
Sin embargo, estas
acciones también han tenido un costo. Cientos de los
2,500 mexicanos muertos el año pasado a raíz de la
narcoviolencia eran oficiales de la policía,
soldados y funcionarios locales. Y cada día vemos
nuevos informes de más muertes.
Frente a esta
violencia, debemos renovar y vigorizar nuestros
esfuerzos. Por eso la Iniciativa Mérida es tan
importante. Con nuevo equipo, estándares compartidos
y procedimientos comunes, nuestros esfuerzos
conjuntos tendrán más éxito en desafiar la amenaza
de criminales que operan a través de nuestras
fronteras.
México y los Estados
Unidos comparten muchas cosas como vecinos.
Compartimos valores comunes al igual que una
frontera. Pero también compartimos los problemas que
se derivan del narcotráfico. Por lo tanto, debemos
asimismo compartir la solución. Es innegable que, en
esta nueva era de cooperación, la Iniciativa Mérida
nos beneficia a ambos y que es un paso importante en
la dirección correcta para hacer frente al
narcotráfico con toda la fuerza de nuestros dos
países trabajando juntos.
LA
ONDA®
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