¿Vacaciones Julias?
o Julia: vacaciones!!

por El Perro Gil

Historias de

vacaciones de invierno

 

Entre el frío y la humedad

pasaron las vacaciones

con miles de promociones

para niños y algo más.

Al momento de llevar

a la jauría de joda,

las películas de moda

poblaron las carteleras,

y junto al teatro que fuera,

tuvieron audiencia todas…

 

Dicen que Kung Fu Panda

fue líder de la taquilla,

donde un oso y su pandilla

se las pasan de parranda.

“Lleven el gorro y bufanda”,

-disparó una madre atenta-

mientras el abuelo ostenta

orgulloso las entradas;

los nietos en disparada

por el cine se contentan…

 

Los cortos están rodando

mientras el pop se consume,

el abuelo que presume

mirándolos de reojo,

cuando siente como abrojo

que le tironean feo...

“Abuelito… que me meo!!”

-dice el más chico de todos-

y agarrándole los codos

sale con él, de paseo…

 

Afuera un cartel avisa

que los baños son al fondo,

y mientras respira hondo

lo lleva con cierta prisa.

Esbozando una sonrisa

cuando llegan hace alarde

pues la cosa está que arde.

Allí el infante le dice

“Abuelo… creo que me hice…”

Seguro, llegaron tarde!!

 

De vuelta en el auditorio

los esperaban el resto,

ya no hay pop, ya no hay refresco,

y la jauría impaciente

le piden más, a un caliente,

abuelo que retornaba.

De nuevo este se paraba

y hasta la cantina acude,

ruega que alguien le ayude,

mientras el pop les compraba.

 

A su regreso ya está

por la mitad de la cinta,

cuando la nieta Jacinta

le dice “se me perdió!”

El abuelo preguntó,

mientras la gente chistaba,

en medio de una andanada

de llaves de karateca.

“Se me perdió mi muñeca!!”

-le dijo- mientras lloraba.

 

A esa altura del mandado,

el clima se enrarecía,

mientras el piso crujía

por el pop que había tirado.

El abuelo había encontrado

a la muñeca perdida;

el más chico pretendía

que le contaran el resto

y aquel abuelo dispuesto

contemplarlo, no podía…

 

Cuando al final terminó,

pa’l anciano, fue un alivio

el final de aquel martirio

que tanto lo consumió.

Entre los viajes que dio,

para saciar a los críos,

le consumieron sus bríos

y colmaron sus razones,

hasta pedir: ¡vacaciones!

La próxima… ¡¡van los tíos!!!

 

… y el perro movió la cola de contento.

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