América Latina necesita
un “Plan Marshall”
por Pinheiro Guimarães
Secretario general del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil

 

El secretario general del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, Samuel Pinheiro Guimarães, autor entre otros del libro; “Desafíos Brasileños en la Era de los Gigantes” y distinguido con el trofeo Juca Pato como Intelectual del Año 2006 por la Unión Brasileña de los Escritores, referente para una parte importante de la intelectualidad brasileña fue entrevistado  por la revista brasileña “Valor” para su edición del 14/07.

 

En el dialogo con la publicación Pinheiro Guimarães habla de las FARC, Argentina, Itaipú, Estados Unidos, y defiende una “especie de Plan Marshall” para América del Sur, mencionando el apoyo americano para la reconstrucción de Europa devastada de la post-guerra.  “No hay concesiones excesivas cuando las diferencias son tan extraordinarias y cuando nuestros intereses las exigen”, comenta.  Pero pide que lean el contexto de sus afirmaciones. Lo que sigue es la traducción al español de Cristina Iriarte para La ONDA digital.

 

- ¿Qué diferencia a la Unión de las Naciones Sudamericanas (UNASUR) de otras instituciones en el continente que no salieron de la retórica?

- Todo.  La UNASUR es el primer organismo sudamericano que reúne a países subdesarrollados, con características comunes, para articular su acción hacia adentro y hacia fuera del continente.  La UNASUR ya está siendo un extraordinario mecanismo de articulación y coordinación de los dirigentes de América del Sur.  La defensa de nuestros intereses comunes es vital en un mundo marcado por el arbitrio, por la asimetría de poder entre Estados y por las crisis financiera, ambiental, energética y de alimentos.  La reducción del arbitrio y de la asimetría y la solución de estas crisis, que son fenómenos globales, dependerá de negociaciones que decidirán nuestro futuro.  Las reuniones de la UNASUR generan oportunidades para encuentros de presidentes y ministros, permitiendo comprender los desafíos de cada sociedad, definir esquemas de cooperación y articular posiciones comunes en las negociaciones con otros países y bloques.

 

- ¿Brasil debe pagar para reducir las llamadas asimetrías y garantizar la integración continental?

- Las asimetrías son la característica principal de América del Sur y distorsionan y dificultan la realización de nuestro potencial.  Es indispensable que todos los países puedan contribuir hacia el desarrollo económico y hacia la estabilidad política de la región y eso depende de la reducción de las disparidades internas y de las asimetrías entre ellos. El libre juego de las fuerzas de mercado y el libre comercio no serán suficientes para promover el desarrollo mientras existan gravísimas deficiencias estructurales y asimetrías enormes.  Por esta razón, y hasta con menos razón, los países más desarrollados europeos, en su proceso de integración, crearon fondos para el desarrollo de los países más atrasados, en que los más ricos contribuyen con recursos importantes para el desarrollo de los más pobres.

 

- ¿Y cuál será el costo para Brasil?

- No hay un costo en establecer mejores condiciones de financiamiento de obras, de acceso a mercados, de inversiones.  Hay un costo enorme en no hacer o en hacer como si los países fuesen iguales en dimensión y potencial.

 

- ¿Qué es lo que está planeando concretamente el gobierno?

-  Un esfuerzo mayor de remoción de los obstáculos que dificultan la entrada de productos de los vecinos en el mercado brasileño, un mayor esfuerzo para mejorar las condiciones y volumen de crédito para obras de infraestructura, un esfuerzo mayor para facilitar las transacciones comerciales perfeccionando los sistemas de pago en moneda local, un mayor esfuerzo para ampliar en mucho los fondos de reducción de asimetrías, tales como el Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur, el FOCEM.  Por encima de todo, es preciso imaginar un programa más amplio, más enérgico, más generoso y más ágil de los países más ricos de la región a favor de aquellos más pobres.  Este programa es urgente, como lo fue el “Plan Marshall” para reconstruir Europa, devastada luego de la guerra.  Precisamos superar la devastación diaria causada por el subdesarrollo.

 

- ¿Brasil no ha hecho concesiones excesivas a los vecinos, a costa de los intereses del país?

- Los intereses de Brasil, o su desarrollo económico y político, están vinculados al progreso económico y a la estabilidad política de cada vecino y esto se da cada vez más, debido a los lazos que nos unen a ellos y que tanto se vienen profundizando y fortaleciendo.  No hay concesiones excesivas cuando las diferencias de dimensión son tan extraordinarias y cuando nuestros intereses las exigen para la construcción de un bloque que nos fortalezca a todos.

 

- ¿La ayuda a los vecinos debe darse aunque eso aumente los costos, para los brasileños, de energía, por ejemplo?

-  La ayuda a los vecinos se convierte en beneficio para Brasil.  La construcción de la infraestructura, el desarrollo industrial, el aumento de demanda, crea oportunidades, no sólo para las empresas brasileñas, sino para nuestros trabajadores pues aumenta la demanda por productos y servicios brasileños.  El extraordinario aumento de las exportaciones brasileñas, así como las inversiones de empresas brasileñas en los últimos seis años, es prueba de esto.  Los costos serán siempre menores que los beneficios.

 

- El presidente de Paraguay transformó Itaipú en una medida del éxito de su gestión.  ¿Brasil debe atenderlo y reajustar la tarifa de la hidroeléctrica, como pide él?

- El cálculo de la tarifa de energía toma en cuenta el costo de producción de las diferentes empresas que operan en Brasil.  La tarifa de energía eléctrica de Itaipú es uno de los componentes para el cálculo de la tarifa general.  La tarifa de Itaipú obedece a un método de cálculo definido por el tratado, que ha sufrido ajustes a lo largo del tiempo, desde 1973.  Preservando el elemento central del tratado, hay siempre espacio para entendimientos técnicos.  Hay enormes posibilidades de cooperación entre Brasil y Paraguay para, en beneficio mutuo, promover su desarrollo.  El presidente Lugo y el presidente Lula saben de la importancia de este esfuerzo de comprensión y de cooperación.

 

- ¿Las medidas proteccionistas en Argentina y las restricciones a las exportaciones no comprometen la integración del Mercosur?

- Brasil es el principal proveedor de Argentina en el mundo.  Las exportaciones brasileñas crecieron un 39% en el primer cuatrimestre, en comparación con 2007, y las exportaciones argentinas hacia Brasil crecieron un 41% más de lo que habían crecido en igual período de 2007.  Las empresas brasileñas participan de la construcción de dos grandes obras en Argentina y aguardan la contratación para siete otras y las inversiones empresariales se multiplican en los más diferentes sectores de la economía argentina.

 

- ¿La crisis argentina en qué afecta a Brasil? ¿Cómo debe lidiar el país con eso?

- Las crisis en las economías de la región son el reflejo de crisis en el centro de la economía mundial.  Estas son movimientos cíclicos del sistema capitalista, a veces resultado de grandes maniobras especulativas en los diferentes mercados de bienes, como el petróleo, y en el sistema financiero des-regulado por el neo-liberalismo, hoy arrepentido en la práctica.  Cada país de América del Sur tiene características propias y procura lidiar con sus crisis que tienen origen en el exterior a partir de su visión de los intereses de su sociedad.  Si hay crisis en Argentina, como los heraldos del pesimismo pregonan sin cesar, ella ha afectado, por ahora, marginalmente a Brasil, como revela la expansión vigorosa de nuestro comercio y de las inversiones.  Nada tenemos que enseñar a quien quiera que sea, en términos de política económica o de cualquier otra.

 

- Pero no todos los países de la región están enfrentando problemas como los de Argentina. ¿No es exagerado atribuirlos a la crisis en los centros de la economía mundial?

- Ni todos los países supieron vencer la gravísima crisis que Argentina venció, ni todos crecen a la tasa que Argentina ha crecido.  Como la solución fue heterodoxa, las críticas no cesan, ni la previsión de colapso inminente siempre aplazado.

 

-¿Las FARC no son una amenaza para Brasil? ¿El gobierno brasileño no debería tomar alguna actitud con los otros países del continente para condenar la guerrilla?

- Las FARC son una cuestión interna de la sociedad colombiana.  Brasil ansía que el pueblo colombiano encuentre una solución negociada para sus divergencias.  Brasil está siempre dispuesto a atender cualquier solicitud del gobierno colombiano para colaborar en este sentido y ya manifestó varias veces esta posición.  No existe ninguna queja de Colombia con relación a la posición brasileña y, por el contrario, hay aprecio y reconocimiento.  Ni existe prisa por parte nuestra.

 

- ¿Usted cree que el cambio de actitud del presidente Hugo Chávez con relación a las FARC pueda haber sido provocado por las denuncias de su envolvimiento con la guerrilla y la mala repercusión que eso tuvo en Venezuela?

- Los cambios de actitud de los presidentes surgen de sus evaluaciones de la situación mundial y regional.  Sé que Colombia y Venezuela son países hermanos, unidos por su historia común y por fuertes vínculos económicos.  Su comercio bilateral alcanza los U$S 6 mil millones, siendo Venezuela el principal mercado para las industrias colombianas y muy importante para su agricultura.  Hay 4 millones de refugiados colombianos en Venezuela y, recientemente, fue inaugurado un gasoducto entre los dos países.  El interés verdadero de los dos países es el entendimiento y la cooperación.

 

- ¿La negativa de Colombia en participar de un Consejo Sudamericano de Defensa cambia los planes del gobierno brasileño con relación a este órgano?

- Brasil continúa convencido de que un Consejo de Defensa en América del Sur contribuirá para la construcción de confianza, para un mejor conocimiento entre dirigentes militares de las cuestiones que los preocupan, de las oportunidades para ejecutar programas de re-equipamiento y desarrollo de la industria de defensa en el continente, lo que más allá de generar empleos y tecnología, economizará recursos y sorpresas a todos nosotros.  Con el tiempo, habrá una creciente comprensión de la importancia de la coordinación política y de defensa en América del Sur, derecho inalienable de los Estados soberanos.

 

- ¿Las Ong’s extranjeras en la Amazonia son una amenaza a la soberanía nacional en la región?

- La amenaza a la soberanía de la Amazonia es su subdesarrollo insostenible.  Las Ong’s en el mundo y en Brasil procuran influir sobre las políticas desarrolladas por los gobiernos en los más diversos campos.  Su actuación debe pautarse por el respeto a la ley y a la soberanía nacional.  Cabe a Brasil ejecutar políticas de desarrollo sustentable que atiendan a la realidad de los 25 millones de brasileños que viven en la Amazonia, que permitan la explotación racional de sus recursos, que defiendan sus recursos de una apropiación indebida, como la bio-piratería.  De forma siempre soberana.

 

¿Las Fuerzas Armadas deben sufrir cambios para cumplir su papel de defender la soberanía brasileña?

Samuel Pinheiro Guimarães: Las Fuerzas Armadas necesitan un esfuerzo aún mayor de re-equipamiento para poder enfrentar la tarea de defensa del territorio, del mar territorial, de la zona económica exclusiva, del espacio aéreo contra amenazas tradicionales, reales o potenciales, y “nuevas” amenazas.  Este esfuerzo sistemático de modernización tecnológica y de reconstrucción de la industria de defensa brasileña es imprescindible pues no hay defensa eficaz cuando se depende de equipamiento importado.

 

¿La aproximación entre los países del continente y la elección de gobiernos de izquierda no contraría su evaluación, en uno de sus libros más recientes, de que los EE.UU. no desistirían en el intento de marcar la agenda política en la región?

Samuel Pinheiro Guimarães: Los Estados Unidos son y continuarán siendo el país con mayor influencia en la región.  Hay más influencia americana en cada país de la región que influencia de cualquier país de la región en cualquier otro.  Es claro que la influencia económica, social, cultural, tecnológica, política, militar de los Estados Unidos en Brasil es mucho mayor que la influencia de cualquier país andino, caribeño o platino en Brasil.  Esta creciente aproximación entre los países sudamericanos y la elección de gobiernos, de diferentes matices, de izquierda, permiten un diálogo más provechoso y respetuoso entre los países de la región y de cada uno de ellos con los Estados Unidos, y una articulación serena y digna en defensa de nuestros intereses.

 

¿Usted todavía cree que los EE.UU. son un país con un pueblo democrático y una elite autoritaria?

El pueblo americano es democrático, como lo comprueban sus 232 años de democracia y sus renovados esfuerzos para perfeccionarla, como fueron la Guerra Civil para abolir la esclavitud, la legislación de los derechos sociales, hoy amenazada, la oposición popular a la Guerra de Vietnam, la necesaria reforma del sistema electoral, a veces ausente, y el aumento de la participación popular en la elección de los candidatos con la indicación de un afro-descendiente para presidente.  Las elites tienden a comportarse de forma imperial en sus relaciones con los demás Estados, debido a su creencia en la perfección suprema de los sistemas político, económico y social americano.  Esto a veces les causa grandes decepciones y sorpresas.  Es preciso reformar, democratizar el sistema político internacional, defender y luchar por los principios de las Naciones Unidas, fundada por los Estados Unidos, donde sea y por quien sea que estén siendo violados: no intervención, autodeterminación, respeto a la integridad territorial, solución pacífica  de controversias, igualdad soberana de los Estados.

Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte

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