Chatarreando un poco
por el Perro Gil

Pensar lo rico que son

y lo poco que nos nutren,

sean alimento o disfrute,

a cual de los dos peor.

A la hamburguesa y hot dog,

se le suma ahora la tele.

Pegando donde más duele

salió a hablar un Director.

Culpando al chatarreador,

pero el perro, algo más huele…

 

Y salió fuerte a pegar el Director de Cultura, Prof. Luis Mardones hablando de gravar a la emisión de contenidos “chatarras” por la televisión. Las críticas no se hicieron esperar, y algo de razón les asiste, pero solo algo. Es cierto que definir un contenido para considerarlo de tal o cual tipo no es tarea fácil pero comparto con aquellos que esbozaron otro aspecto en este tema. El mismo consiste en regular el contenido total de la televisión en el entendido de asignar cuotas o porcentajes de programas culturales, nacionales, informativos, deportivos, entre otros, en la programación total. Así como también regular claramente –con sanciones específicas para los casos de incumplimiento- en lo que respecta a horarios, tandas, publicidad encubierta bajo la forma de contenidos de programa y un sinfín de etcéteras que los entendidos en programación televisiva podrán aportar junto con las autoridades.

 

Todo ello sobre la base fundamental de reconocer plenamente que las ondas televisivas son patrimonio de los uruguayos y por tanto tenemos derecho a que las mismas se utilicen en contribución de nuestra cultura y no, en desmedro de ella.

 

Usted Doña María: ¿no está harta de que Cacho le viva vendiendo productos y le haga reír tan poco en el Show del Mediodía?; y a usted Don José: ¿no le gustaría que los carteles fueran más chicos o por lo menos un poco transparentes cuando mira el partido por la tele? Ni hablar de los niños que sufren a los mismos protagonistas –en la piel de personajes infantiles- hablando a los padres sobre las virtudes de tal o cual juguete mientras esperan por una escena o un dibujo que le entretenga. Seguro que me dirá doña que si le sacan Intrusos, la tarde no será la misma; pero sabe qué, ¿y si probamos con emitir algo nuestro, algo que nos sirva para crecer y dejamos de mirar lo que hacen los vecinos del otro lado del río? En una de esas empezamos a recuperar parte de lo que perdimos como sociedad, quien le dice.

 

Cierta vez escuché decir que los seres humanos somos lo que consumimos, pero también es cierto que consumimos lo que hay en el mercado, por la sencilla razón que la escasez o inexistencia hacen difícil el consumo de lo que no hay o es escaso. Leyes de oferta y demanda regulan ese aspecto. Respecto a los contenidos televisivos es exactamente lo mismo, si los uruguayos tuviéramos programas de alto contenido cultural –no aburridos, que la cultura no es sinónimo de aburrimiento como durante mucho tiempo nos hicieron creer con el canal oficial por ejemplo- seguramente consumiríamos más ese tipo de programas y no tanto de aquellos que poco o nada aportan al colectivo. Pero sin pensar en la necesidad autoritaria de la regulación por el poder mismo, algo de orden hay que poner al respecto. Mucho facturan los permisarios de las ondas televisivas como para permitir que des-culturicen tanto a nuestra sociedad.

 

Culebrones al por mayor inundan la tarde de la caja boba, junto a ellos los programas de chimento y, en horario por demás atractivo, el super show Tinellesco que alimenta a todos los demás. Círculo vicioso que se alimenta a sí mismo y nos deja dando vueltas en el control remoto como el perro cuando intenta morderse la cola sin éxito.

 

Por todo esto es que son compartibles las opiniones de Mardones, por lo menos, tiró el tema al ruedo y la dejó picando.

 

Aunque justo es decir que él mismo, forma parte de una delantera que tiene el encargo soberano de patear y convertir el gol.

 

…mientras tanto el perro seguía tratando de morderse la cola.

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