¿La última de la administración Bush?
IV Flota impone su presencia
en el Atlantico Sur
por el profesor Bernardo Quagliotti De Bellis *

La Cuarta Flota  fue establecida por la US Navy durante la Segunda Guerra Mundial. La denominación  respondió a que las fuerzas que operaban en el Atlántico recibían números pares y sólo las del   Pacìfico número impares. La Cuarta Flota fue creada el 15 de marzo de 1943 siendo bautizada “US. Spot Atlantica Force”. Su sede se encuentra en el puerto de Mayport (Florida) y su misión: el dominio del Caribe y el Atlántico Sur,  como señaló su geopolítico Alfred. Thayer Mahan en 1898 .

 

Las siete flotas de guerra de EE.UU

Hace  65 años (1943) Estados Unidos constituyó la IV Flota  -en tiempos de la Segunda Guerra Mundial-  con la misión de defender el mar de las Antillas (que Caribe también llaman) y el canal de Panamá de las incursiones que por estas latitudes hacían los submarinos y aviones  del nazismo alemán y del imperio japonés.  

Al final del conflicto mundial (1950) la IV Flota fue desactivada.

 

Realmente al “imperio” no le era necesario la IV Flota, pues el Comando Sur con sede en Panamá y últimamente en Miami  estaba capacitado para  maniobrar y proteger los intereses de Estados Unidos en Iberoamérica donde quitaban del gobierno a quien les molestara como sucedió con Jacobo Arbenz en 1954 en Guatemala o con Francisco Caamaño en 1965 en República Dominicana.

 

Estados Unidos mantiene desde entonces siete flotas que operan en distintos escenarios,   por determinadas causas “preventivas” (como suele decir el presidente que Bush ) La Primera Flota tiene una misión de guardia costera en tiempos de guerra, la Segunda Flota   navega por el Atlántico norte custodiando la costa Este de Estados Unidos e   integrando  la OTAN en la defensa de Europa ; la Tercera Flota vigilando la costas  estadounidenses del Pacífico; la Quinta Flota, al igual que la Sexta se encuentran en actuales escenarios de guerra  o de alto riesgo bélico, controlando los movimientos militares y políticos en el Oriente Cercano; y la Séptima Flota en el océano Índico con base en Japón. Es de suponer que la Cuarta Flota que Estados Unidos acaba de reactivar tendrá una misión  militar similar a sus “hermanas” , si bien el Pentágono anunció que “serviría para mostrar su compromiso con sus socios regionales en la lucha contra el narcotráfico y los terroristas e interactuar con las armadas de naciones aliadas.

 

¡Qué casualidad! Luego de medio siglo, Bush y el Pentágono la hace resurgir en el tiempo que, además de cobrar fuerza en  América del Sur una carrera armamentista con  gobiernos de izquierda que también se denominan progresistas, Brasil promueve a sus pares continentales la creación de un Consejo de Defensa Sudamericano.

 

Algunas reacciones

En Brasil, en tanto Itamaraty parece no estar preocupado con la reactivación de la IV Flota de la marina estadounidense  - por las dudas- el ministro de Defensa Nelson Jobim, hizo una declaración pública enfatizando  que el submarino nuclear y los barcos de guerra estadounidenses que conforman el séquito, no navegarán por aguas jurisdicciones brasileñas. “No estamos preocupados con eso. Evidentemente los estadounidenses pueden hacer lo que mejor entiendan, pero que estén claros de que en las 200 millas náuticas brasileñas, la Cuarta Flota no participará”.

 

En posición que se contradice con la  citada  , el Congreso brasileño envió a cuatro senadores ( Eduardo Suplicy, Joao P. da Costa del PT, Pedro Simón del PMBD y Cristovam Buarque del PDT  ) a manifestar al embajador de Estados Unidos  -Clifford Sobel-  la preocupación del Poder Legislativo de Brasilia y en consecuencia su disconformidad por la reedición de la IV Flota que  patrullará aguas del Atlántico Sur y el Caribe.

 

El ministro brasileño  de Defensa Nelson Jobim, viajará a Washington a debatir  con el Jefe del Comando Sur -James Stavridis-  entre otros asuntos ,  el polémico asunto.

 

El presidente de Venezuela Hugo Chávez, en la  reciente Cumbre de Tucumán preguntó: “¿Qué razón podría tener Estados Unidos para enviar una fuerza naval tan poderosa a una región en paz? Estados Unidos nunca va a admitir que es por los recursos humanos, Es una amenaza”, afirmó.

 

El 11 de julio pasado, el jefe de la diplomacia estadounidenses para América Latina  -Tom Shannon-   mantuvo un entrevista  con la  presidente argentina  Cristina F. de Kirchner  quien le expresó su inquietud por la reactivación de la flota a partir del 1º de julio,   compuesta por  un portaviones y  grandes barcos de guerra.  Luego, en conferencia de prensa Shannon manifestó: “El barco más grande es un barco-hospital. Está destinado específicamente a cinco misiones : respuesta a desastres naturales, operaciones humanitarias y de asistencia médica, ayuda en el combate al narcotráfico, cooperación en asuntos de medio ambiente y tecnología” (Buenos Aires, La Nación).

 

Conforme a información precisa, la flota estaría formada por el nuevo súper portaaviones “George H. W. Bush” (último de la clase  Nimitz), con propulsión nuclear y armamento  de destrucción masiva  -nuclear-  mientras esté en construcción el portaaviones “USS Gerald Ford” son tecnología invisible a los radares y a las armas electromagnéticas.  

 

A criterio del C/A estadounidense James Stevenson -del Comando Sur- “la flota podría aportarle más relevancia a la zona y aumentar nuestra capacidad de actuar.  Se considera en Washinbgton que la IV Flota  tenga bajo su responsabilidad a más de 30 países, cubriendo 15.6 millones de millas cuadradas de Centro, Sur América, las islas del Caribe, y territorios de ultramar, además de el espacio marítimo del Caribe , el golfo de México y una gran porción del Atlántico Sur.

 

Los pueblos que habitan esos países no figuran en la agenda del Washington y menos aun del Club Bilderberg .  Sí, los recursos estratégicos que guardan las entrañas vírgenes de Iberoamérica: petróleo, gas natural, minerales, tierra para el cultivo, agua natural.

 

ALCA, TLC y la IV Flota

Las disposiciones del Ärea de Libre Comercio de las Américas (ALCA) como loa Tratados de Libre Comercio (TLC) que Estados Unidos procura hacer realidad rápidamente  a nivel continental,  ya está provocando una ola de privatizaciones de tierras, recursos naturales, todo acompañado por una fuerte ola de aculturación.

Así lo ratifica un informe reciente de Acción Internacional por los Recursos Genéticos (GRAION) organización internacional con sede en Barcelona.

 

En México en un debate analítico respecto a la situación política-económica  a ser causada por los efectos de estos institutos bi o multilaterales de comercio, se consideró que ello podría acarrear nuevos pretextos para la intervención del Comando Sur de Estados Unidos en Iberoamérica. (2002) con el fin de proteger intereses económicos e inversiones estadounidenses en situaciones de inestabilidad social, hasta la protección del medio ambiente. Y así ocurrió y sigue ocurriendo.

 

Los planes Puebla-Panamá, Plan Colombia, Plan Triple Frontera y Plan Amazonia convergen en la preocupación  por controlar los recursos. La responsabilidad que tiene la IV Flota se suma a las bases terrestres: Santa  Lucía en Perú, la ampliación de la base Alcántara en el nordeste brasileño, en Bolivia (Chaparé), en el  Chaco paraguayo, enTierra del Fuego (la base de Tolhuin) y hasta en la Antártida.  

 

Estados Unidos está sumamente preocupado porque China e India está negociando con alto protagonismo  con algunos  países sudamericanos:  Bolivia con el hierro del Mutún y el gas natural, Panamá con la ampliación de su canal, Argentina con los campos patagónicos, el Mercosur con su acuífero Guaraní., en la amplia zona andina se origina la papa.

 

Por toda la región iberoamericana están ubicadas instalaciones militares de la guerra “contra las drogas” que el Pentágono llama “Forward operating locationms” y “forward operating site”: en Belice, Honduras, Costa Rica, Panamá,. Islas Caymán, Araba y Curaçao.

 

A ello hay que sumar la privatización formal o de facto de ferrocarriles, carreteras, sistema bancario, puertos, aeropuertos, forestación y biodiversidad, ésta última como banco de genes al servicio de las transnacionales de la biotecnología.

 

 

No en balde, el entonces vicepresidente de Estados Unidos –Albert Gore- había expresado ante el Congreso que la aprobación de cualquier TLC con un país iberoamericano era tan importante para Estados Unidos como la compra de Lousiana y Alaska en el siglo XIX.

 

Para explotar al máximo los recursos del  continente sudamericano ha surgido la versión de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura de Suramérica (IIRSA); iniciativa que pretende construir una enorme infraestructura de transporte para vincular los rincones más recónditos del continente a la economía global.

Khatcich Der Ghougassisn  -especialista de seguridad de la Universidad argentina de San Andrés- ha expresado recientemente: “No es una coincidencia que la decisión de reflotar la IV FLOTA parezca cuando se inicia un cambio estructural de la economía mundial en el que las reservas de agua dulce, los alimentos y los recursos energéticos se posicionan como un valor estratégico importante”.

Es para pensar seriamente.

 

 * Secretario General Asociación Sudamericana de Geopolítica

Presidente Academia Uruguaya de Geopolítica y Estrategia

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