La Luna y la Tierra
estarían hechas
del mismo material

Thorsten Kleine / Matthieu Toubo

Tierra y Luna tienen el mismo origen. Esto es lo que acaban de descubrir los científicos Thorsten Kleine y Matthieu Toubode de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ) y de la Universidad de Colonia. Con este hallazgo los científicos revisan la concepción de la formación y del origen del satélite terrestre.

 

Thorsten Kleine y su equipo científico del Instituto de Geología Isotópica de la EPF de Zúrich ya han ocupado los titulares hace dos años. En esa oportunidad habían determinado la edad exacta de la Luna y la Tierra en su estado actual. Hace 4.527 millones de años (diez millones más o menos), es decir, entre 30 y 50 millones de años después de la formación del sistema solar, se produjo la colisión de un planeta del tamaño de Marte con la Tierra que ocasionó la formación del satélite terrestre.

 

Así lo habían comunicado los investigadores del EPFZ en otoño de 2005 en la revista científica Science.

 

Pero la ciencia es un proceso evolutivo, y por eso, Thorsten Kleine tuvo que revisar su hipótesis. "Disponíamos de muy poco material lunar en aquel entonces. Debido a algunas impurezas en el material se han colado algunas imprecisiones", afirma hoy.

 

Entretanto, la organización astronáutica estadounidense Nasa entregó a él y a su equipo nuevas pruebas lunares más cuantiosas.

Los análisis han demostrado que la Tierra y la Luna son más jóvenes de lo que se pensaba. Hoy se estima su edad entre 4.450 y 4.500 millones de años.

 

La Luna es quizás una parte de la Tierra

Ahora de acuerdo a lo que  publica en su última edición la revista científica  Nature del 20 de diciembre último, los científicos Thorsten Kleine y Matthieu Touboul, aportan nuevos datos que evidencia que estamos ante un hallazgo  espectacular.

 

Estos dos investigadores creen que es posible comprobar que el material terráqueo y el material lunar tienen el mismo origen. Esta suposición contradice la idea corriente y comprobada por modelos informáticos de que la Luna es, en realidad, un cuerpo comprimido del planeta o impactador que colisionó con la Tierra poco después de la formación del sistema solar.

 

"Sólo veo dos posibilidades: los modelos informáticos no son correctos y la Luna es una parte de la Tierra que se desprendió de ésta tras la colisión", señala Thorsten Kleine en una entrevista con Swissinfo. "O bien la masa lunar, de consistencia magmática al principio y proveniente de otro planeta, formó en su fase de enfriamiento un anillo alrededor de la Tierra, con lo cual se estableció un intenso intercambio químico entre el anillo lunar y el núcleo terráqueo." Así se podría por lo menos explicar el cercano parentesco geoquímico entre la Tierra y la Luna.

 

Huellas isotópicas

Este parentesco químico se pudo comprobar con una comparación de la composición de los isótopos de la Tierra y la Luna. Esta composición se diferencia en cada planeta de nuestro sistema solar de forma característica, como si se tratara de una impresión dactilar.

 

En el presente caso se midieron los isótopos del volframio con el número de masa 182, cuya frecuencia varía de manera típica de un planeta o meteorito a otro. Suponiendo que la Luna consistiera del material del impactador, entonces tendría que diferenciarse su huella digital de volframio de la de la Tierra. Pero esto no es el caso.

 

Determinación de la edad es posible

 La medición del volframio 182 también sirve para determinar la edad de procesos muy remotos. Volframio 182 es en parte un producto resultante de la descomposición radioactiva de hafnio 182, una sustancia muy inestable que por esta misma razón desapareció de nuestro sistema solar en los primeros 60 millones de años tras el 'big bang'.

 

Por eso, a partir de ese momento ya no se podía formar más volframio 182. Según Kleine, "las mediciones hasta ahora más exactas de las existencias de volframio 182 han mostrado que las diferentes muestras lunares poseen concentraciones idénticas."

 

 Los investigadores concluyen de ello que el mineral lunar tiene que haberse formado después de la desaparición de hafnio 182, es decir, hace 4.500 – 4.450 millones de años. Pero es más: debido a que la colisión fue probablemente el último acto en la formación del planeta, la Tierra tiene que haber nacido el mismo día que la Luna.

Fuente: swissinfo

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