Salvemos a las
capas medias (II)
por Ernesto Piazza

En el Nº360 de La ONDA digital, de octubre de 2007, intentamos argumentar que este gobierno no ha perjudicado a las capas medias sino que, por el contrario, su gestión constituye el primer intento en décadas para revertir la situación de deterioro creciente de ese sector social. Nos preocupa que desde algunos ámbitos de la izquierda se insista, sin datos económicos concretos ni evaluación de la opinión pública, que las capas medias han sido perjudicadas por el nuevo sistema tributario y, en especial, por el impuesto a la renta de las personas físicas (IRPF).[i] Por el contrario, los indicadores coinciden en que la capacidad de consumo de la población, en especial las capas medias, ha crecido.

 

Creemos que en algunos análisis se sigue sin tener en cuenta que el nivel de vida y de satisfacción o insatisfacción de las capas medias, o de cualquier otros sector de la sociedad, dependen del impacto conjunto de las reformas (y no de una sola), así como de diversos factores de carácter subjetivo. Asimismo se omite que el actual sistema tributario no sólo tiene que ver directamente con el ingreso de las personas y las familias sino que posee efectos indirectos fundamentales en los estímulos a la producción y el empleo y en el abaratamiento de los costos del Estado mediante la supresión de varios impuestos y la simplificación del sistema.

 

Se insiste desde algunos análisis formulados desde la izquierda que el Frente Amplio pierde adhesión en las capas medias. El principal culpable, obviamente, sería el IRPF. No se aportan datos, sino sólo “sensaciones térmicas” de los analistas que sustentan esas opiniones.

 

Hasta ahora no tenemos mejor instrumento para medir la opinión pública que las encuestas. Fue ampliamente difundida la de Equipos Mori, que se hizo pública el 11 de marzo, la cual, entre otras cosas, relevó la popularidad del presidente Tabaré Vázquez: 59%. Menos difusión tuvo la encuesta de CIFRA, que en líneas generales marca las mismas tendencias. En el informe publicado en su página web a propósito de la evaluación de la gestión de Vázquez (el 56% la aprueba y 21% la desaprueba) se dice: “Seguramente la población juzga los gestos y acciones políticas del Presidente, pero al Presidente también se lo juzga según cómo se percibe la situación general del país: la sensación térmica. En ese sentido, la percepción del clima cambió. En el correr del año pasado, la población percibía que la situación económica se deterioraba (fue el ‘año del IRPF’), y ese deterioro tendía a reflejarse sobre la forma en que era evaluado el Presidente y también, aunque en menor medida, en su popularidad personal. Al iniciar el 2008, la gente percibe la situación económica de forma mucho más positiva. Esto es consistente con muchos otros datos: el crecimiento de la recaudación, el crecimiento de las exportaciones y las importaciones, la disminución del desempleo, el aumento de los ingresos reales de los hogares, el aumento de ventas de los shoppings, el incremento sostenido de la venta de automóviles 0 KM, etc.”

 

CIFRA señala que entre los factores que están incidiendo en la evaluación positiva del presidente se encuentra la percepción de la población sobre la situación económica. Cuando escribimos nuestro artículo en octubre pasado, el porcentaje de ciudadanos que consideraba que la situación económica del país era buena se situaba en 21 puntos. Cinco meses después (tras la aplicación del nuevo sistema tributario y con la reforma de la salud en marcha, además de otras medidas adoptadas por el gobierno), el porcentaje de quienes sostienen que la situación económica es favorable ascendió a 35 según la empresa dirigida por Luis Eduardo González.

 

Cabe advertir que la encuesta mide en este caso lo que el ciudadano valora sobre la situación económica del país y no la política económica, que tiene, en las medición de la misma encuestadora, una valoración mayor, importante incluso entre quienes votaron a blancos y colorados. Según CIFRA el 50% está en contra del IRPF y el 29% a favor. “Sin embargo –precisa la empresa en su informe– los juicios negativos sobre el impuesto a la renta NO se reflejan directamente en los juicios generales sobre la política económica del gobierno: el 47% de los uruguayos aprueba la política económica y el 30% la desaprueba. El balance es positivo y llega a 17 puntos porcentuales”. Añade que “los impuestos no suelen tener ‘hinchada’”, sobre todo en Uruguay, añadimos nosotros, y concluye que “los juicios negativos sobre el impuesto no han repercutido ni mecánica, ni automáticamente, sobre la evaluación de la política económica ni sobre la evaluación de la gestión del Presidente Vázquez”.

 

No es noticia que la oposición intenta crear un clima negativo contra el gobierno. Lo preocupante es que, seguramente con la mejor intención, desde filas frenteamplistas o por parte de analistas y periodistas identificados con el proyecto de cambio se contribuya a esa “sensación térmica” de que el Frente Amplio “apeligra” perder. Una cosa es la autocrítica, y vaya si es necesaria para el FA; nosotros mismos hemos formulado desde esta revista digital muchas críticas explícitas o implícitas a la izquierda. Pero una cosa es la necesaria autocrítica y otra la retahíla interminable y aburridora de lamentaciones por “la crisis de la militancia”, por “la derrota del hombre nuevo”, porque “no se hace política”, porque en 2009 “podemos perder” (ni el Partido Independiente anda anunciando que no va a ganar).

 

En vez de hacerse eco del horrible “mazazo” que, según dice la oposición y repitió algún periodista de izquierda, han recibido las capas medias, deberíamos ahondar en los objetivos y las características del proceso de cambios; en su integralidad y progresividad; en el calado de sus reformas, que, más allá de errores o desprolijidades en la gestión, que hay que señalar autocráticamente y corregir, están atacando por primera vez viejos problemas estructurales que impidieron el crecimiento y ampliaron una brecha social que no tiene antecedentes en nuestra historia.

 

Cuando se retoma con fuerza la campaña contra el IRPF (es decir, contra el gobierno) a propósito del juicio entablado por algunos jubilados respaldados por dirigentes de ambos partidos tradicionales, es necesario hablar claro sobre lo que se juega tras esta operación. Aunque no todo depende de la buena comunicación, si nos sumamos al clima de insatisfacción que procura crear la oposición, en especial en los sectores medios, vamos mal. Máxime cuando de la explicación y la lucha ideológica, componente fundamental de la política, depende también la recuperación de la participación que tanto le reclamamos al Frente Amplio.

 

[i] El gobierno y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) han anunciado que se trabaja para subir el mínimo no imponible, incrementar las deducciones e ir hacia la tributación por núcleo familiar. Esto se hará gradualmente y en función del crecimiento del país, que si bien es importante ha tenido un punto de partido bajísimo tras el pico de la crisis en 2002.

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