Sultan ta’caliente:
no tocar el arroz
por Félix Duarte

“No adelantar los tiempos...” dijo un senador, saliendo del Acto por el 1º de Mayo, con relación a lo electoral, en especial sobre candidatos luego de palabras del presidente Vazquez, apuntando al ministro de Hacienda. Sin embargo, esos tiempos se instalaron hace rato. Es lamentable pero es así. Lamentable porque el Frente debe pintar la casa y arreglar el frente, valga la redundancia, antes de poner la residencia en alquiler, porque si se apura a lo mejor después aparecen goteras y patologías de fachada. Y esas cosas hay que preverlas antes, dicen los que saben.


Además el Uruguay se está ubicando como un país donde todo lo que debe tomarse en cuenta se halla en dos referentes: los números y las estadísticas. Todo anda bien y se muestra el porcentaje que lo prueba. Habla el presidente y despliega una batería de cifras. Todo está ahí y cada vez mejor. Le toca a un ministro, o algún director o principal de un Ente, etc. y lo mismo... se muestran cambios, la mejor distribución de riquezas... el "Uruguay productivo con justicia social" como expresó Tabaré hace unos días en el Consejo de Ministros, en San Javier.


A partir de esto de San Javier y recientes intervenciones se supone que esta va a ser la línea que se llevará adelante en la campaña electoral. O sea apuntalar lo bien que ha hecho este gobierno, en los diferentes campos, a partir de las cifras. Pero a veces la realidad que vive la gente –el pueblo– Juan o María en los barrios o en el interior, no está en sintonía con elegantes, ordenados y contundentes guarismos, ni con cifran impresionantes de millones de inversiones que sembrarán felicidad por el país, que darán trabajo. Y del hecho de los números a la realidad hay gran trecho.


La inversión tal vez venga a una zona franca, tal vez con una ley de “interés nacional” y si además de la “tecnología de punta” que trae necesita algún uruguayo, eso estará en la “ventaja comparativa” que consideró el inversor para llegar a este país y no otro. Esa “ventaja” es el nivel que tiene el costo del salario, que en relación al mundo rico a lo mejor es de uno a nueve, o cosa así. ¿Qué eso está mal? No es eso lo que pretendemos decir. Es seguro que si no halla aquí ese escenario, esa inversión aterriza donde si exista. Pero no pintemos de rosa lo que es apenas gris.


Este gobierno debe continuar. Nadie dice una cosa contraria. Pero que pise con los pies sobre la tierra. La nuestra es una sociedad fracturada. Eso es real. En poco más de tres millones, hay casi un millón de gente marginada de la vida. Pero que ese millón de uruguayos no sea solo material de tecnócratas que lo tienen ubicado entre los pobres, los indigentes, los marginados y no tiremos manteca al techo si en sus bases de datos “les bajó la pobreza” aunque subió un punto la indigencia. Nadie dice “¿Cómo no se cambio eso?” Pero la pobreza no son apenas unos números.


El tema es que, mientras el presidente lee los guarismos que le acercó el técnico, los que escuchan en barrios y suburbios, pueblos o ciudades del interior y esa gente o es parte o esta cerca o sabe que pasa en el asentamiento, con las bolsas de basura que deja en la vereda o el contenedor, porque en los mediodía suena el timbre de las casas, en busca de las sobras de comida. Esa gente no comprende los números que con voz fuerte informa el presidente. Y esa es la gente con la que los políticos se encontrarán en la campaña. Ahí esta “la madre del borrego...”


Otro punto es que cuando el precio del exterior valoriza un producto, ese artículo deja de estar al alcance de la gente. Y en esos casos ¿cual es la política interna hacia la gente menos favorecida? Pues “negociar” con los que se están “haciendo la América” para que tiren algo al “pobrerío” ...el asado del Pepe, hamburguesas del ídem, los pollos “Ronaldinho” y otros, todos de efímera vida. Y otros artículos que, simplemente no se pueden comprar. La miel, los lácteos (queso, yogurt) etc. Que no son lujos. Son elementos necesarios al cuerpo humano. Y se producen aquí.


Y ahora se agrega el arroz, sobre lo que se dijo en San Javier que...” "Vamos a conseguir tener un arroz a precios adecuados", aseguró Vázquez. Con lo que parece vamos a tener un “arroz Tabaré” desbancando al Pepe, lo que preocupo mucho al Sultán, al que además de los huesos es hincha del arroz. Y supone que pueda escasear. Sobre los cambios, el país productivo, son términos que se usan demasiado lo que puede acarrear que, confrontados con la realidad, pierdan peso. Al respecto vienen bien estas palabras de Esteban Valenti (Bitácora 354, abril 20)


Dice Valenti allí: “La izquierda –no desde el gobierno sino desde el frente– debe aceptar el debate (...) con el país y con ella misma y afrontar las dos grandes preguntas ¿Cuál fue el cambio? ¿Cómo sigue el cambio? Y no es una batalla electoral es un gran debate nacional, de contenidos, de ideas y de profundidad. De la capacidad que tengamos de responder estas preguntas depende el resultado de las elecciones, pero algo mucho más importante la continuidad del cambio, la cultura del cambio y el proyecto nacional que está en obra, en construcción. (...)”.

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