¿Hacer justicia
o hacer negocio?
por El Perro Gil

Trece son los casos que han recibido sentencia de inconstitucionalidad en un tiempo récord de nueve meses… En tan rápido período gestacional dio a luz una sentencia que al decir de muchos entendidos en la materia, fue un verdadero disparate jurídico. Principalmente los argumentos del mediático protagonista de este asunto, el Dr. Rodríguez Caorsi.

 

Curiosamente esos casos, -diligentemente tratados contra el reloj biológico de la Dra. Sara Bossio, que le invitaba a retirarse por cumplir la edad tope de permanencia en el cargo- en su gran mayoría son representados por el mismo jurista (Dr. Gonzalo Aguirre) y comprende a ex militares que gozan de jubilaciones de privilegio (incluidos patrones de pastoreo que hoy residen en la calle Domingo Arena).

 

La presión que se ejerció sobre los ministros del honorable y supremo tribunal judicial de nuestro ordenamiento jurídico no registra antecedentes inmediatos salvo aquella ocasión en que una caja fuerte fue el destino de citaciones famosas a poco de reinstalada la democracia. Pero en ese caso no fue la justicia la que se sintió presionada sino el poder político de entonces culminando, entre gallos y medianoches, con la ley de impunidad y el desafuero del extinto Germán Araújo.

 

Hoy presenciamos cada día una sistemática campaña mediática donde los opositores de un gobierno progresista utilizan con descaro todos los medios a su alcance para procurar dañar las arcas de un gobierno que está redistribuyendo la riqueza como ningún otro lo había hecho hasta el presente. Y les duele, porque vivieron durante mucho tiempo gracias al fruto de un Estado que fueron construyendo para sí mismos sin importarles el futuro de las grandes mayorías. Las mismas que, hartas de tanto cuento, votaron por el cambio en octubre del año 2004.

 

Extremadamente llamativo es el hecho que nos ocupa e inspiró esta reseña, por cuanto parece una carrera alocada pero muy bien dirigida a obtener rápidos beneficios de una situación coyuntural como lo fue la integración de un cuerpo jurídico. En un tiempo récord se dictó sentencia con votación dividida y argumentos atados con hilos muy finos, tan finos que se rompieron con el primer fallo que surge a partir de su nueva integración.

Sería una buena cosa que se supiera cuánto cobró el abogado querellante a cada uno de los representados que asistió, y poder así sacar cuentas al respecto. Seguramente la cifra nos sorprendería al punto de coincidir con el título de esta nota…

 

En este caso, la justicia fue flor de negocio…

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