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Bo Diddley
(1928-2008)
Adiós a la extraña guitarra
por Martín Bentancor
El pasado 2 de junio falleció el
mítico Bo Diddley, una leyenda del rock and roll
e influyente figura para gran cantidad de músicos.
A continuación, una breve
aproximación a su obra
dentro de la música moderna.
Primero
No tuvo una vida de
excesos, definitivamente. No huyó a México con una
menor de edad ni contrajo matrimonios tan volátiles
como guionados (aunque si se sometió a varios y
costosos divorcios). No se saturó de droga ni se
dedicó a escandalizar a las audiencias que lo vieron
sobre un escenario con actos de sodomía, egolatría o
simple histerismo. No tuvo una vida fugaz y una
muerte rápida como muchos de sus generacionales ni
se prestó a las jugarretas de la industria. No hizo
declaraciones punzantes contra otros músicos,
políticos o las promesas que despuntaban en las
nuevas modas musicales. No vino a tocar al Conrad de
Punta del Este como parte de esas giras geriátricas
a la que se someten innumerable cantidad de rockeros.
Al final, murió en su casa de Archer, Florida,
cercano a cumplir los ochenta años. Su muerte no fue
tapa de revistas ni de suplementos culturales aunque
no faltaron los puntillosos obituarios sobre su
carrera. Nadie como él volverá a sacarle lustre a
esas rarísimas guitarras, ni llevar esos graciosos
sombreros ni, mucho menos, erizar al más pintado con
ese tratado entre existencial y misógino llamado
I´m a man.
Dos
Al principio lo
miraban de cotelete cuando se presentaba munido de
la square-bodied, una caja rectangular de
madera fabricada por él mismo y con la que
contribuyó al desarrollo de la guitarra eléctrica
como instrumento capital dentro del rock and roll.
Con ella, Diddley experimentó con efectos de
reverberación y trémolo alcanzando su sonido 5 x
4, una construcción sonora que sienta sus bases en
la primigenia música africana. Después, claro está,
muchos lo tomaron como sello distintivo y
pretendieron adoptarlo como propio. Pero siempre
aparecía Bo Diddley, con sus gordos dedos y su
mirada indiferente demostrando quien era el profesor
y quienes los pálidos educandos.
Tres
Eric Clapton, los
Rolling Stones, The Who, Bruce Springsteen, Jesus
and Mary Chain (quienes le dedicaron su Bo
Diddley is Jesus) y una carrada más, le deben
una cuota de lo que son y lo que hacen a Bo Diddley.
Ahora que murió, el indestructible Mick Jagger
(quien a diferencia de Diddley ha sabido tranzar con
la industria y llenarse los bolsillos con su arte)
prepara un homenaje que, seguramente, no estará
exento de discursos rimbombantes, prodigiosos solos
de guitarra y la efectiva edición de CD y DVD. El
gesto del Stone se constituye en un guiño a
la propia prédica que Diddley repitió hasta el
final: Dejen todos de aprovecharse de mi arte. Y
le hicieron caso. Sólo que el homenaje llegará un
poquito tarde.
Discografía
selecta:
Bo Diddley (1958); Bo Diddley In The
Spotlight (1960); Bo Diddley & Company
(1962); Two Great Guitars (con
Chuck Berry)
(1964);
Super Super Blues Band (con
Muddy Waters
y
Howlin' Wolf)
(1967)
LA
ONDA®
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