¿Era atómica renace
o está en declive
?

Informe del estado de la industria
nuclear a nivel mundial 2007

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No nos traguemos
el cuento nuclear

Amy Goodman
 

¿Era atómica renace
o está en declive?
Informe del estado de la industria
nuclear a nivel mundial 2007

El declive inexorable Resumen ampliado Mycle Schneider, Paris con contribuciones de Antony Froggatt, London Consultores independientes Bruselas, enero de 2008 Por encargo del Grupo Verdes/ALE en el Parlamento Europeo

 

Hace  quince  años,  el  Worldwatch  Institute  de  Washington,  WISE-Paris  y  Greenpeace  Internacional publicaron el World Nuclear Industry Status Report 1992, que después fue actualizado en 2004 por dos de los autores originales. En la publicación actual se hace una revisión del informe de 2004.

 

A finales de 2007, quedaban 339 reactores en funcionamiento en el mundo –es decir, uno menos que en el momento en que se publicó la versión de 2004 del World Nuclear Industry Status Report y cinco menos que la cifra que representa el máximo histórico, de 2002– los cuales suman un total de unos 372 GW1  de capacidad de generación de electricidad.

 

 

La capacidad instalada ha aumentado con mayor rapidez que el número de reactores en funcionamiento, ya  que  los  que  se  desmantelan  son  por  lo  general  más  pequeños  que  los  nuevos  que  se  instalan,  y asimismo  debido  al  aumento  de  capacidad  de  muchas  centrales  existentes.  En  los  Estados  Unidos,  la Comisión  Reguladora  Nuclear  (Nuclear  Regulatory  Comission,  NRC)  ha  aprobado  110  aumentos  de capacidad desde  1977.  De  resultas  de  ello la  capacidad nuclear  ha  aumentado,  tan sólo en los  Estados Unidos, en 4,7 GW3. En Europa se observa una tendencia similar a aumentar la capacidad y prolongar la vida de los reactores existentes. En ausencia de nuevas construcciones de importancia, la vida media de las centrales nucleares que funcionan en el mundo ha ido aumentando de forma constante y ahora es de

23 años.

 

En total se han cerrado de forma permanente 117 reactores, cuya vida media equivalía a unos 22 años. Desde 2004 se han cerrado diez reactores –ocho en 2006– y se han inaugurado nueve.

La capacidad de la dotación mundial registró un crecimiento anual de unos 3 GW entre los años 2000 y 2004, debido en gran parte a incrementos de capacidad individuales; dicho crecimiento se redujo a 2 GW al  año  entre  2004  y  2007,  frente  a  un  incremento  neto  de  la  capacidad  mundial  de  generación  de electricidad de unos 135 GW al año1. La energía eólica por sí sola registró un incremento medio anual de 13,3 GW entre 2004 y 2006, más de 6,5 veces lo que aumentó la nuclear. Con arreglo a tales datos, la energía nuclear representa un porcentaje global de aproximadamente el 1,5 % del incremento anual.

 

La producción ligeramente mayor de energía nuclear no será suficiente, a menos a corto y a medio plazo, para mantener su actual porcentaje del 16 % dentro de la producción mundial de electricidad comercial, o del 6 % de la energía primaria comercial –que es menos que la proporción correspondiente a la energía hidráulica– o de entre el 2 % y el 3 % del consumo final de energía2.

 

En 21 de los 31 países en los que funcionan centrales nucleares se ha reducido la proporción de la energía nuclear con respecto a las demás fuentes de producción de electricidad con respecto a 2003. Los Estados Unidos,  Francia,  Japón,  Alemania,  Rusia  y  Corea  del  Sur  producen  casi  las  tres  cuartas  partes  de  la electricidad de origen nuclear del mundo. La mitad de los países nuclearizados se encuentra en Europa Occidental y Europa Central y representa más de una tercera parte de la producción mundial. En 1989 funcionaba un total de 177 reactores nucleares en lo que ahora son los 27 Estados miembros de la UE. El de noviembre de 2007 la cifra se había reducido a 146 reactores. El declive del sector empezó hace ya tiempo.

 

 

El sector nuclear internacional sigue pronosticando un futuro halagüeño, pero no es el único en proclamar su  “renacimiento”.  A  lo  largo  de  los  tres  últimos  años,  varias  evaluaciones  internacionales  sobre  el posible futuro de la energía nuclear en el mundo se han ajustado a unas perspectivas más optimistas para el horizonte 2030. Estas hipótesis «pronostican» una capacidad nuclear instalada en 2030 de entre 415 GW y 833 GW, lo cual representa un incremento de entre el 13 % y el 125 %, respectivamente, con respecto  a  la  actual  capacidad  instalada  de  372  GW.  Ninguna  de  las  hipótesis  va  acompañada  de  un análisis  apropiado  de  los  sustanciales  incrementos  necesarios  en  estudios  relacionados  con  la  energía nuclear, desarrollo de la fuerza de trabajo, capacidad de fabricación y cambios de la opinión pública.

 

En   un   futuro   inmediato,   la   nueva   construcción   queda   restringida   esencialmente   a   Asia.   De   los 34 reactores identificados por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) como proyectos en construcción  en  doce  países  (en  diciembre  de  2007)  –ocho  más  que  a  finales  de  2004,  pero  unos  20 menos que a final de la década de 1990– todos menos cinco están situados en Asia o en Europa Oriental. Once  de  dichos  reactores  llevan  oficialmente  en  construcción  20  años  o  más.  El  récord  en  tiempo  de construcción lo tiene de momento el reactor estadounidense Watts Bar-2, cuya construcción se acaba de reanudar, pero que se inició originalmente en 1972.

 

 

 

Para  evaluar  el  estado  del  sector  nuclear  mundial,  resulta  útil  calcular  el  número  de  reactores  que  se tendrían  que  sustituir  en  las  próximas  décadas  sólo  para  mantener  el  actual  número  de  centrales  en funcionamiento. Hemos tenido en cuenta una vida media de 40 años por reactor, con la excepción de las

17 centrales nucleares que quedan en Alemania, que, según la legislación del país, deberán cerrarse tras una vida operativa media de unos 32 años.

 

El gráfico 3 ilustra los resultados. La hipótesis incluye los 21 reactores que cuentan con una fecha oficial de  inauguración  de  entre  los  34 indicados  como  “en  construcción”  por  el  OIEA  a  diciembre  de  2007, todos los cuales estarían en funcionamiento en 2015. En total, 90 reactores cumplirán los 40 años entre octubre de 2007 y 2015 o bien se prevé su cierre por otras razones. Es decir, además de los 21 reactores en  construcción  con  fechas  de  inauguración  publicadas,  para  2015  tendrían  que  entrar  en  escena  otros 69 reactores, o más de 42 GW, a fin de mantener el nivel de equipamiento actual. Aun teniendo en cuenta los 11 reactores oficialmente en construcción pero sin una fecha de inicio programada, más dos reactores cuya construcción comenzó después de que se ultimara nuestra hipótesis, aún se tendrían que planificar, construir y poner en marcha 56 reactores a lo largo de los ocho próximos años para mantener el actual número de reactores en funcionamiento. Esto parece virtualmente imposible, habida cuenta del periodo de maduración que requieren los proyectos de energía nuclear. Por otra parte, en la próxima década –hasta

2025– se necesitaría un total de 192 nuevos reactores, o más de 168 GW, sólo para mantener el statu quo.

 

Siguiendo  la  misma  lógica,  entre  2007  y  2030  se  tendrían  que  sustituir  en  total  338  reactores  para mantener en funcionamiento en mismo número de centrales que en la actualidad.

 

El desarrollo en Asia y particularmente en China no cambiará de manera fundamental el panorama global. Oficialmente, China ha «acelerado el desarrollo de su energía nuclear en los últimos años con el objetivo de  elevar  su  capacidad  al  respecto  de  unos  9 000  MW  [9  GW]  en  2007  a  40 000  MW  [40 GW]  para

2020»1.  Aun  contando  con  avances  significativos  en  los  tiempos  de  construcción,  para  que  estén funcionando en 2020, la construcción de todos los reactores tendría que haber comenzado en 2015 a más tardar. Para alcanzar este ambicioso objetivo la frecuencia de construcción se debería al menos triplicar con  respecto  a  la  actual,  una  perspectiva  que  parece  muy  poco  probable.  Con  todo,  una  empresa  tan extraordinaria en cuanto a inversión de capital y retos técnicos y organizativos se limitaría a sustituir sólo el  10 %  del  número  de  reactores  que  llegarían  a  los  cuarenta  años  en  todo  el  mundo  en  el  período considerado.

En 2005, los Estados Unidos aprobaron legislación destinada a estimular la inversión en nuevas centrales nucleares.  Las  medidas  incluyen  un  descuento  fiscal  por  la  generación  de  electricidad,  garantías  de préstamos cubriendo hasta el 80 % de los seis primeros GW, subvenciones adicionales en caso de retrasos importantes en la construcción de hasta seis reactores y ampliación de la responsabilidad limitada hasta el 2025. Se ha simplificado el procedimiento de concesión de licencias para evitar los largos trámites del pasado. Los detractores consideran las nuevas condiciones de obtención de licencias no sólo como una gran  subvención  al  sector,  sino  también  como  un  grave  impedimento  para  el  proceso  de  toma  de decisiones democrático. En los Estados Unidos y el Reino Unido se prevén largos procesos judiciales en relación con las concesiones de licencias que pueden producir retrasos considerables.

 

Muchos analistas consideran que los problemas históricos fundamentales de la energía nuclear no se han superado y que seguirán constituyendo una grave desventaja para la competencia en el mercado mundial. Además, han surgido nuevas dificultades.

Escepticismo de las instituciones financieras internacionales y de los analistas.

 

La empresa de clasificación de solvencia Standard & Poor’s subraya que «ninguna utilidad justificará un proyecto  de  tal  envergadura  y  riesgo  como  una  central  nuclear  de  nueva  construcción  si  no  se  tienen garantías  de  recuperación  de  los  costes».  Por  otra  parte,  «ante  el  aumento  de  costes  de  las  materias primas,  el  agotamiento  de  la  mano  de  obra  especializada  en  la  energía  nuclear  y  la  gran  demanda  de proyectos de inversión de capital en todo el mundo, los costes de construcción están aumentando con gran rapidez”. La empresa de servicios de mercado de capitales Moody’s opina que «muchas de las actuales expectativas con respecto a la nueva generación nuclear son excesivamente ambiciosas».

 

La reticencia del mercado de capitales internacional con respecto a la energía nuclear no es nueva. Con la excepción de un préstamo concedido a Italia en 1959, el Banco Mundial, por ejemplo, no ha financiado nunca una central nuclear ni ha dado muestras de que haya cambiado su análisis del riesgo financiero. Ni siquiera el Banco Asiático de Desarrollo financia proyectos nucleares y definió una política clara sobre el tema en 1994, que confirmó en el año 2000 debido a toda una serie de preocupaciones específicas, entre ellas: “las cuestiones relativas a la transferencia de la tecnología nuclear, las limitaciones a la contratación pública, los riesgos de proliferación, la disponibilidad y las limitaciones a la compra del combustible, y aspectos en materia de medio ambiente y seguridad. El Banco mantendrá su política de no intervención en la financiación de la generación de energía nuclear”.

 

Falta de estudiantes, de mano de obra y de capacidad de fabricación

Las tasas de inversión y de construcción de la década de 1980 sencillamente no se pueden repetir treinta años  más  tarde.  La  industria  y  las  instalaciones  nucleares  se  enfrentan  a  dificultades  en  un  entorno industrial radicalmente distinto. Hoy en día el sector debe hacer frente a gastos de gestión de residuos y

de desmantelamiento que superan en muchos las estimaciones realizadas en el pasado, y debe competir con un sector de gas natural y carbón muy modernizado y con nuevos competidores en el sector de la energía renovable1. En particular, debe hacer frente a los problemas de la rápida pérdida de competencia y la falta de infraestructura de fabricación.

 

En los Estados Unidos, el 40 % de los actuales trabajadores de centrales nucleares podrían jubilarse en los próximos cinco años. En Francia, la situación no es mejor. En torno al 40 % del actual personal de la empresa  pública  nacional  EDF  que  trabaja  la  explotación  y  el  mantenimiento  de  reactores  se  habrá jubilado en 20154.

 

En 1980, había unos 65 programas universitarios de ingeniería nuclear vigentes en los Estados Unidos. Hoy en día hay sólo unos 29. Todo el sector está a la búsqueda de estudiantes en la universidad antes incluso  de  que  obtengan  el  título. 

 

Westinghouse  busca  nuevo  personal  en  unas  25  facultades  y universidades de todo el mundo. En el Reino Unido la situación es similar y, desde 2002, no ha habido ni un  solo  curso  de  pregrado de  ingeniería  nuclear  en  el  país.  En  Alemania  la  situación es  dramática.  Se prevé  que  el  número  de  instituciones  académicas  que  enseñan  materias  relacionadas  con  la  energía nuclear, que disminuyó de 22 en 2000 a 10 en 2005, se reduzca a cinco en 2010. Mientras que en 1993 obtuvieron el título 46 estudiantes, entre finales de 1997 y finales de 2002 sólo concluyeron sus estudios nucleares, en total, dos estudiantes.

 

Resulta  igualmente  problemático  el  cuello  de  botella  en  la  fabricación.  En  los  Estados  Unidos  no  se fabricará  el  equipamiento  fundamental  (vasijas  de  presión  de  los  reactores,  generadores  de  vapor  y recalentadores-separadores  de  humedad)  para  la  implantación  a  corto  plazo  de  reactores  de  la  tercera generación..  “La  fabricación  de  vasijas  de  presión  de  los  reactores  se  podría  demorar  a  causa  de  la disponibilidad limitada de grandes anillos forjados aptos para centrales nucleares, que actualmente sólo se pueden obtener de un proveedor japonés (Japan Steel Works, Limited - JSW). Quizá haya que prever un plazo suplementario en el calendario de adquisición de vasijas de presión de los reactores dependiendo de la capacidad de este proveedor único para suministrar a tiempo los grandes anillos forjados para vasijas de  presión  que  se  requieren.  Este  déficit  potencial  es  un  importante  riesgo  para  el  programa  de construcción y podría poner también en riesgo la financiación de los proyectos”. De hecho, sólo JSW puede fabricar los componentes necesarios para el reactor EPR y otras vasijas de presión de reactores de la  tercera  generación.  La  Comisión  Reguladora  Nuclear  ha  advertido  de  que  llevará  más  tiempo inspeccionar componentes fabricados en el extranjero que hacer un control de calidad interno.

 

Retórica más que realidad

Buena parte del optimismo que muestra el lobby nuclear es meramente retórico. La estrategia global de la industria nuclear es bastante clara. En ausencia de una recuperación a corto o medio plazo, las esperanzas se  depositan  en  una  generación  completamente  nueva  de  centrales  nucleares,  con  reactores  de  «cuarta generación». Estos pueden ser de un tamaño mucho menor (100 MW a 200 MW) y necesitar, por tanto, menos inversión de capital, de modo que representan una solución más flexible en virtud de los menores tiempos  de  construcción  y  del  menor  riesgo  potencial,  debido  a  la  menor  cantidad  de  sustancias radiactivas y a las características de seguridad pasiva. Mientras tanto, las instalaciones nucleares intentan alargar  todo  lo  posible  la  vida  de  las  centrales  y  se  esfuerzan  por  mantener  vivo  el  mito  de  un  futuro nuclear.

 

En junio de 2005, la publicación especializada Nuclear Engineering International publicó el análisis de la edición de 2004 del World Nuclear Industry Status Report titulándolo «On the way out - In sharp contrast to  multiple  reporting  of  a  potential  ‘nuclear  revival’,  the  atomic  age  is  in  the  dusk  rather  than  in  the dawn»  (En  vías  de  extinción:  en  contraste  con  las  múltiples  noticias  sobre  un  posible  «renacimiento nuclear», la era atómica se encuentra en el ocaso y no en el amanecer de su vida).

 

A finales de 2007, no tenemos nada que añadir.

 

Temas vinculantes:
http://www.lesechos.fr/info/metiers/4640882.htm

 

http://www.lesechos.fr/info/metiers/4641675.htm

Hauw Nucléaire : emplois et compétences 

 

 

http://marketplace.publicradio.org/display/web/2007/
04/26/a_missing_generation_of_nuclear_energy_workers/

 

http://pepei.pennnet.com/Articles/Article_Display.cfm?ARTICLE_ID=297569&p=6&dcmp=NPNews

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