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Pese al brote inflacionario,
la pobreza continúa con
tendencia a la baja
Instituto Cuesta Duarte
Informe Completo
El jueves
31 de julio el Instituto Cuesta Duarte dio a
conocer su informe de “Coyuntura junio de 2008”, con
la presencia del ministro de Economía Danilo Astori.
El
documento resalta como prioridad combatir la
inflación y las condiciones laborales. Astori
reconoció la seriedad del trabajo de los economistas
de la central de trabajadores y
los
felicitó por el estudio.
El
Ministro al hace uso de la palabra dijo: “Les
traigo la primicia. Los resultados de junio
recuperan el resultado fiscal precedente y en los 12
meses terminados el 30 de junio nos muestran un
desequilibrio fiscal global consolidado de medio
punto del producto.
“… Con un enfoque amplio, el
análisis de la política económica no puede
restringirse sólo al manejo de los instrumentos
macroeconómicos (políticas fiscal, monetaria y
cambiaria), sino que debe abarcar también aspectos
relacionados con las reformas sociales, los cambios
en el mercado de trabajo y, en general, todo aquello
que afecta el desarrollo económico nacional.
En líneas generales, bajo un
escenario internacional que mantiene condiciones
favorables para el país, la economía uruguaya
continúa presentando signos auspiciosos en varias
áreas; sin embargo, mantiene como principal problema
la inflación, particularmente en lo que refiere al
incremento de los precios de los alimentos.
En 2007 el Producto Bruto
Interno (PBI) aumentó 7,4%, completando un
crecimiento acumulado de 22,3% en los últimos tres
años. El gobierno y los analistas privados
coinciden en proyectar que la economía continuará
creciendo este año y el próximo, aunque
probablemente lo haga a tasas algo más moderadas. En
relación al mercado de trabajo, tanto el empleo como
el número de cotizantes al Banco de Previsión Social
(BPS) continúan aumentando, al tiempo que la tasa de
desempleo sigue cayendo (en el primer trimestre del
año fue de 8,5% en promedio).
En lo que respeta a los
precios, desde el año pasado la inflación ha venido
superando las metas del gobierno. En particular, en
el rubro Alimentos y Bebidas, la suba de precios fue
de 14,69% en los 12 meses cerrados a marzo. Sin
embargo, mientras que el despegue del Índice de
Precios al Consumo (IPC) del año pasado se explicó
sobre todo por el alza de frutas y verduras, en los
últimos meses la suba se generalizó a la mayoría de
los rubros.
Esta situación, particularmente
dañina para los sectores de población de ingresos
más bajos –ya que para ellos la alimentación
representa una proporción del gasto más alta que
para otros sectores–, ha impulsado al gobierno a
adoptar diversas medidas. Éstas, así como las
iniciativas planteadas por el movimiento sindical en
relación al control de la inflación, merecen algunas
reflexiones específicas en el marco del análisis de
la política económica de la coyuntura.
Incorporando una visión de
mediano y largo plazo, en el presente capítulo
también se pretende realizar un breve repaso de
algunas de las reformas estructurales promovidas por
el actual gobierno, y también analizar algunas áreas
sensibles en las que los avances
han sido por lo menos escasos.
Finalmente, se presenta un
breve análisis sobre las pautas elaboradas por el
gobierno de cara a la tercera ronda de Consejos de
Salarios iniciada en junio, en la que se negociarán
los aumentos salariales para los próximos 24 o 30
meses.
Los dilemas de la coyuntura
En un contexto de elevado
crecimiento del producto, con indicadores
macroeconómicos muy auspiciosos para el país, dos
temas polémicos han cobrado fuerza en los últimos
meses y se han
instalado en la agenda pública.
Una primera cuestión es la referida al aumento de
los precios y, particularmente, lo que está
ocurriendo con los precios de los alimentos.
El segundo tema –relacionado
parcialmente con el anterior– es la polémica sobre
los resultados alcanzados en materia de reducción de
la pobreza, a más de tres años de iniciado el
período de gobierno.
La evolución de los precios
En lo que respecta a la
inflación, un primer elemento a destacar –vinculado
al papel de denuncia que ha jugado el PIT-CNT en los
últimos meses es la preocupación que ha demostrado
por este tema el equipo económico de gobierno, el
cual ha instrumentado
diversos tipos de medidas en
varios momentos del tiempo, tendientes a combatir
los repuntes inflacionarios.
Estas medidas se iniciaron en
2007 y, entre ellas, se destacaron la reducción (o
no elevación) de tarifas públicas, subsidios
explícitos en rubros como el boleto urbano,
exoneración de IVA a determinados productos, y
acciones para facilitar la importación de algunos
rubros en cuyos mercados la escasez de oferta fuera
el factor inflacionario preponderante.
También es necesario incluir la
eliminación del COFIS y rebaja del IVA que se
produjeron en julio de 2007 con la entrada en
vigencia del nuevo régimen tributario.
Por el lado de la política
monetaria, luego que en setiembre de 2007 se
abandonó el régimen de control de los agregados
monetarios en virtud del escaso impacto que estaba
teniendo la reducción del ritmo de crecimiento de la
cantidad de dinero sobre la inflación, se adoptó un
régimen de manejo de tasas de interés, y para
imprimirle un carácter contractivo se dispusieron
sucesivas alzas de la tasa de referencia. Más
recientemente el Banco Central elevó los encajes
bancarios de corto plazo, también con el objetivo de
encarecer el
crédito y disminuir la cantidad
de dinero que circula en la economía, de forma de
amortiguar las presiones que ejerce la demanda
interna sobre los precios al consumo.
Pese a estas medidas, las
presiones inflacionarias persisten. Mientras que en
2007 éstas se concentraron principalmente en frutas,
verduras y algunos otros rubros específicos, en lo
que va de 2008 se han generalizado al conjunto de
los alimentos. El hecho de que esta tendencia
persista se debe a que sus principales causas
obedecen a factores externos como el aumento de la
demanda de alimentos de países como China e India y
también a la mayor
escasez de oferta debido a la
creciente competencia por los recursos disponibles
para la producción de energía.
Por lo tanto, pese a la
efectividad coyuntural de algunas de estas
medidas –que, en general, han
tenido un impacto directo pero acotado sobre el IPC,
y que han significado un importante sacrificio
fiscal, el problema de la inflación continúa
configurando una de las principales amenazas que
enfrenta la economía nacional.
Este escenario de fuertes
presiones inflacionarias internacionales es caldo de
cultivo para que productores, intermediarios y
comerciantes locales trasladen a precios algo más de
lo que se correspondería efectivamente con esas
presiones.
En ese marco, el PIT-CNT ha
impulsado diversas medidas tendientes a democratizar
la información respecto a la formación de precios a
lo largo de la cadena productiva, y a promover un
control social de los precios. Entre estas
propuestas se encuentran la instalación de una línea
telefónica 0800 para que los consumidores puedan
denunciar situaciones que consideren abusivas, el
análisis de la “trazabilidad” de los precios de
algunos productos para que la sociedad conozca cómo
éstos se fueron formando a lo largo de sus cadenas
de producción y comercialización, y medidas
tendientes a divulgar información que el gobierno
publica periódicamente pero que no siempre tiene
difusión en la ciudadanía.
Por su parte, en los últimos
meses el gobierno ha impulsado acuerdos con el
sector empresarial para mantener o reducir el precio
doméstico de algunos rubros cuyo precio
internacional se ha disparado, y en los que las
presiones han adoptado un carácter más estructural.
Al cierre del presente Informe,
los acuerdos sólo alcanzaban al arroz, aceite de
soja, algunos cortes de carne, moñitas frescas y
harina, por plazos acotados que solo superaban el 31
de julio en el caso del aceite de soja, para el que
no se garantizó una oferta
suficiente para cubrir la
demanda. Esta iniciativa, que pretende fijar
temporalmente el precio de productos básicos de la
canasta de consumo, es positiva, aunque para lograr
una mayor efectividad los acuerdos deberían
extenderse a más bienes y por períodos más extensos.
En relación a frutas y
verduras, al igual que el año pasado, el gobierno
recientemente anunció la importación por 120 días de
aquellos productos cuya oferta escaseara.
Evidentemente, la tendencia
alcista de los precios y su impacto sobre el poder
adquisitivo de los hogares configura un serio
problema, y las soluciones al mismo no son
sencillas.
Si bien las principales causas
se encuentran en fenómenos internacionales, es
fundamental avanzar en la implementación de medidas
que garanticen que estas presiones no terminen
habilitando un incremento en
los márgenes de ganancia del sector empresarial que
agudice las presiones alcistas sobre los precios al
consumo.
Para ello, pese a las
resistencias que probablemente genere, es necesario
transparentar el proceso de formación de precios a
lo
largo de toda la cadena
productiva.
El combate a la pobreza
Otro de los temas de frecuente
debate –y que en buena medida está relacionado con
el anterior es el alcance que ha tenido el proceso
de disminución de los niveles de pobreza registrado
en los últimos años.
Según el Instituto Nacional de
Estadística (INE), en las localidades de más de
5.000 habitantes la proporción de personas que están
por debajo de la línea de pobreza cayó de 29,2% en
2005 a 25,5% en 2007. En el caso de la pobreza
extrema o indigencia, el guarismo se redujo de 3,4%
a 2,1% entre esos años.
La polémica en torno a este
tema surgió del hecho de que entre 2006 y 2007 los
índices se redujeron en menor medida que en
2005-2006. En efecto, la disminución de la pobreza
en 2006-2007 fue equivalente a alrededor de la mitad
de la baja que había registrado el indicador el año
anterior, mientras que en el caso de la indigencia
el índice se mantuvo constante.
Este enlentecimiento del ritmo
de reducción de la pobreza en 2007 está relacionado
con la metodología con la que se construye y
actualiza el nivel de ingresos de referencia (la
denominada línea de pobreza), a partir del cual se
calcula el indicador.
De acuerdo a esa metodología,
implementada en 2002, el INE actualiza la línea de
pobreza considerando exclusivamente un índice de
precios de Alimentos y Bebidas (IPAB). Pero como se
señaló más arriba, los precios de estos productos
registraron una variación muy superior a la de los
de otros bienes y servicios tales como salud,
educación, vivienda o vestimenta.
Por lo tanto, el hecho de
considerar exclusivamente el rubro Alimentos y
Bebidas para actualizar el valor de la canasta con
la que se estima la línea de pobreza es lo que
explica la reducción del ritmo de mejora del
indicador de pobreza en 2007. Según el INE, si se
considerara una metodología alternativa que
contemplara la evolución de los precios tanto de los
componentes alimentarios como de los no
alimentarios, el indicador de pobreza mostraría
un descenso de 2,6 puntos
porcentuales en 2007, similar a la caída registrada
en 2006.
Estas afirmaciones no pretenden
en modo alguno subestimar la pesada carga que ha
significado el aumento de los precios de los
alimentos, principalmente para los hogares de
menores ingresos.
Por el contrario, es necesario
subrayar el impacto que ha tenido sobre muchos
hogares pobres y reconocer este fenómeno como una de
las principales amenazas para el desarrollo
económico nacional.
Sin embargo, a la luz de las
discusiones que el tema ha generado, es oportuno
señalar que pese al brote inflacionario y sus
nocivas consecuencias, la pobreza continúa
presentando una moderada pero sostenida tendencia a
la baja que será necesario reforzar con más
políticas públicas adecuadas para su combate”.
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