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La meta es el
Sistema-Mundo
Una lectura del momento DOHA
por Héctor Valle
hectorvalle@adinet.com.uy
En los últimos meses, los mercados
financieros han experimentado ajustes significativos
y las autoridades han adoptado medidas de
intervención excepcionales. Pero aun así, los
mercados financieros mundiales siguen siendo
frágiles y los indicadores del riesgo sistémico
permanecen en niveles elevados. La calidad del
crédito de muchos tipos de préstamos ha empezado a
deteriorarse junto con el descenso de los precios de
la vivienda y la desaceleración del crecimiento
económico. Si bien los bancos han logrado captar
nuevos capitales, han recrudecido las tensiones
sobre los balances a la vez que han bajado
pronunciadamente los precios de las acciones de los
bancos. Esto ha complicado la tarea de captar
capital adicional y ha hecho más probable que el
ajuste del sistema bancario interactúe negativamente
con la economía real. Al mismo tiempo, para la
política económica es cada vez más difícil mantener
un equilibrio entre la inflación, el crecimiento y
la estabilidad financiera. La capacidad de
resistencia de los mercados emergentes frente a la
agitación mundial está poniéndose a prueba, ya que
las condiciones de financiamiento externo están
tornándose más restrictivas y las autoridades se
enfrentan a un repunte de la inflación.
FMI, Informe sobre la Estabilidad
Financiera Mundial
Actualización sobre el mercado,
Resumen.
28 de julio de 2008
La
cuestión central es la libertad; la del hombre y los
pueblos del mundo, de cada uno de ellos y de todos
entre sí, sobre la base del respeto y de la
aceptación de la igualdad desde la diversidad en
identidades, culturas y cosmovisiones de las gentes
que lo habitan.
Se trata del Mundo y
de cómo queremos verlo y protagonizarlo. No otra es
la cuestión, o no otra es la centralidad de la cosa
salvo ésta y sus derivaciones. Por ejemplo: el
comercio.
El extraño epígrafe
de esta reflexión tiene un especial sentido que
espero sea ahora desvelado.
Hace poco más de 100
días, el Grupo de los 8, reunidos en Washington, en
el fragor de lo peor de la primer fase externa de la
crisis económica y financiera que vive el mundo,
desde su centralidad, dieron una directa instrucción
a la banca norteamericana y europea, en el sentido
de que en el plazo ya transcurrido debían revelar
completamente su exposición al riesgo, desde la
caída en activos hasta las estimaciones que por
efecto actual y futuro de insolvencias varias, las
mismas vieran que iban a producirse.
Nada de esto ocurrió,
sino lo contrario: se ha profundizado la crisis, por
ejemplo en su vector financiero y bancario, dándose
situaciones como la vivida el sábado 26 de julio, en
el que el Senado norteamericano debió reunirse y
aprobar, apresuradamente, un paquete de medidas para
enfrentar, o comenzar a hacerlo con una mayor
profundidad, el descalabro inmobiliario y con él, la
situación de 400.000 familias norteamericanas.
Asimismo, se dejó
facultado al Poder Ejecutivo para asistir, en caso
de ser necesario –que lo es y lo será- a los bancos
semipúblicos Fannie Mae y Freddie Mac,
porque de no hacerlo, correría serio riesgo todo el
sistema financiero.
Esto quizá traiga
aparejado una retracción en el otorgamiento de
créditos lo que, ciertamente, habrá en menor o mayor
plazo de alcanzar a terceros mercados.
Como dijera el
inefable Francis Fukuyama, en el discurso que
profiriera el pasado 21 de junio en Santa Mónica,
varias son las cuestiones que, además de lo
financiero, están siendo jaqueadas en el mismo
centro del poder norteamericano.
Citémosla, apenas por
sus nombres: producción cinematográfica; estudios
terciarios, en la caída abrupta en la llegada de
estudiantes de otros países; gasto militar, por lo
ineficiente y abrumador; alianzas que excluyen a los
EUA, por ejemplo la Shangai Cooperation Council,
organización que tiene por objetivo el acabar con la
presencia norteamericana en Asia; y hasta Corea del
Sur, donde ya ha habido manifestaciones en contra de
los EUA a resultas de ciertas importaciones de carne
que han minado la tradicional amistad entre estas
dos naciones.
En el plano
comercial, los EUA que desde siempre pregonaran una
libertad de comercio que ellos mismos no alientan
desde los hechos, han profundizado, ya a niveles
grotescos, los subsidios y otros apoyos a sectores
de su producción, en detrimento de un sinfín de
naciones, no pocas de ellas aliadas firmes de
aquella nación.
Del lado europeo, la
simplificación y obcecación, tanto en lo que dice
relación con el mantenimiento de las groseras
preferencias comerciales, cuanto con las medidas
neofascistas propiciadas por el colectivo
burocrático de la UE en cuanto a los flujos
migratorios, particularmente los inmigrantes, han
dado por suma cero la queda abrupta en el
desarrollo, largo, lento y poco creativo en
aperturas, de la ronda DOHA de la Organización
Mundial del Comercio.
Digamos desde ya que
esta Ronda dista bastante de haber fracasado, pues
su término no llegó y mediarán –en realidad, están
mediando- gestiones varias tendientes a morigerar
posiciones en aras de mejores consensos.
Sucede que las viejas
potencias tienen, y esto es apenas una lectura de la
realidad, esto es, a partir de las propias acciones
emprendidas tanto por los EUA como por la UE, una
actitud refractaria para con lo diverso.
Y es lógico que la
tengan. No porque sea buena o mala sino porque
tratan, a como dé lugar, de defender posiciones que,
en la práctica y en el tiempo, en el tiempo que se
prolonga más allá de una mirada a un futuro
cronológico, de una vida, y se extiende a los
tiempos sociales, ven como su poder decrece y se
perfora.
La primera reacción,
consiguientemente, es la burda y ultradefensiva: un
NO rotundo, tanto a las aperturas que ellos exigen
–nos exigen, si asumimos nuestra condición de
“emergentes” o, para no parecer parte gaseosa de un
refrigerio que se evapora, como miembros de una de
las periferias del mundo.
Y no sólo lo exigen
sino que luego, cuando levantan barreras, destruyen
producciones en países periféricos que hasta ayer
les vendían su producción, trayendo consigo
desocupación y emigración, buscan condenarlos como
delincuentes a esos inmigrantes que llegan a sus
ciudades en busca del trabajo que les fue robado
desde la centralidad, al haber abusado del poder
limitándoles el comerciar en condiciones de
dignidad.
Por consiguiente, si
los EUA están en un momento de extrema dificultad,
la UE está en su hora más triste. La UE está
deshaciendo lo que Jean Monnet pregonara y laborara:
una construcción superior del hombre y por tanto,
del ciudadano.
La UE, por el
contrario, está construyendo, con sus arlequines y
titiriteros, una región de usuarios, donde una
burocracia dice llevar libertad y equidad a los
otros.
Veamos, si no, a
España donde uno de los pocos negocios que hoy crece
y alienta expectativas de mayores lucros, es el
carroñero, perdón, el negocio de atención de las
carteras morosas. Multinacionales especializadas en
estas cuestiones, han comprado carteras y siguen
tramitando la adquisición de otras, porque ven en el
Reino de España, una tierra promisoria a sus
emprendimientos…
De nuestra parte, en
la América del Sur, vemos cómo el Brasil ha
presentado una mirada complementaria pero propia,
ante las grandes cuestiones, el comercio incluido.
Hablar de éxitos o
fracasos siempre me trae un retrogusto a mal partido
de fútbol. Porque quien busca un “resultado”, pierde
de vista el gran juego, el poder contemplar las
grandes jugadas en el tablero del mundo.
Y en materia de
ajedrez, el Brasil, y con él, bien que mal, la
América del Sur, no tendrá la Reina pero de un Rey
sin espada, ni hablar. Más bien que de avezados
peones y astutos alfiles podemos jactarnos de contar
en nuestras filas.
A su vez, mientras
esos jugadores laboran en y desde el tablero por una
mejor resultancia para bien de todos desde la
aceptación y respeto de lo diverso de nuestras
identidades, existen, perviven los tradicionales
coros de lloronas.
Esos tristes
personajes que, o bien por mor de su afición al
Centro como así también teniendo por meta la
minoridad de mejores posiciones hacia elecciones
nacionales a producirse en varios de nuestros países
en próximos años, se rasgan las vestiduras que en su
hora no supieron lucir con dignidad, lamentando
pérdidas en tiempos y en mercados sin que por ello
terminen sus mensajes anotando que quizá existiera
una salida si….
Claudicamos, si
dejamos caer la rodilla al piso, al tiempo que
bajamos nuestro mentón, saludando al guardián de
turno que el Centro nos envió para cerciorarse de
nuestra “lealtad”. Aunque ruidosos, son los menos y
cada vez en mayor grado, sus golpes tan sólo
provocan ráfagas de aire que nadie siente.
Se trata del
Sistema-Mundo o, de los posibles y futuros
Sistemas-Históricos o Sistemas-Mundo:
Mencionaré unos pocos
factores que, según creo entender, debieran merecer
nuestra atención y dedicación, sea para estudiarlos
en primer lugar, como así también para atenderlos,
en el plano de las realizaciones, en segundo y
especial término:
-
las disputas comerciales habrán de
deparar meses de ingentes gestiones para arribar a
una salida digna que posibilite avanzar en otros
proyectos caros para los habitantes del Sur;
-
las mismas dificultades derivadas de
la queda de ciertas prebendas traerán consigo la
imperiosa necesidad de que países subdesarrollados
nos preguntemos qué tanto podemos variar, en el
sentido de diversificar, nuestras producciones para
poder mejor exportarlas a otros mercados, quizá
también subdesarrollados;
-
preeminencia de regionalismos y
asunción de nuestro lugar en el mundo: nunca como
hoy está claro dónde está el discurso y dónde se
hace trizas con los hechos. Por ello, es de vital
importancia aunar esfuerzos, antes que para luchar
contra terceros, para crecer con los nuestros, por
ejemplo y especialmente, el MERCOSUR, luego la
región, que no es ni será otra que la América del
Sur, por antonomasia;
-
prestar atención al silencio activo
de los que hasta ayer eran los pregoneros locales
del “libre mercado” y las maravillas del “primer
mundo”, ese mundo con sus lamentables y oscuros
submundos. Saber y entender cuánto tiempo nos han
engañado con sus peroratas, recibiendo a cambio,
monedas que hoy, además, están devaluadas en y desde
el mismo Centro;
-
que nos tocará vivir momentos
especialmente duros, que debemos saberlo,
apreciarlo y prepararnos. Pero que al mismo tiempo
debemos entender que sin buscarlo, es desde el
dolor, desde la ausencia de certezas, cuando el
hombre se permite pensar crítica y creativamente,
junto con los otros, en aras de un futuro mejor que
pueda verse en un horizonte próximo. Y hacia allí
debemos conducirnos, sin hacer muecas cuando
pisemos, porque habremos de hacerlo, pedruscos que
nos dolerán y mucho;
-
Las mayores contradicciones que el
Centro ya comenzó a mostrar, y que seguirá
mostrando, son el fiel pero tan sólo primer reflejo,
de la oposición que dará, de la resistencia que
ofrecerá a lo que se viene, tarde esto 20 como 50
años:
-
La traslación del poder económico
desde las viejas potencias a las nuevas potencias de
los países aun llamados, por ellos,
subdesarrollados.
Para todo esto, los
países y naciones de la América del Sur, debemos
tener varias cuestiones en claro, pero hay una que
prima: en el tablero mundial, dos de nuestras
naciones son vitales como jugadores y hacedores. Me
refiero, claro está, tanto a la Argentina como al
Brasil.
La Argentina, porque
su labor de centro en la región es innegable, en
tanto que el Brasil, por su propio peso específico
como así también como centro de las dos mayores
cuencas hidrográficas de la región (la Amazónica y
la del Plata) resulta ser el eje natural de la
América del Sur en el tablero mundial.
De tal forma que,
toda vez que la Argentina y el Brasil entiendan y
hagan para que el MERCOSUR avance en equidad y en
profundidad, primero hacia adentro, dando sentido al
mismo al respetar y considerar a todas las naciones
involucradas, con lo cual se disiparía toda lectura
que diga que tan sólo es una escenografía
geoestratégica para una mejor posición global de uno
o dos de sus miembros, harán que el eje sudamericano
cobre una dimensión superior y así, mirando y
laborando para con el resto del Sur, construir
polaridades en el sistema-mundo que lo hagan diverso
y multipolar.
Quizá, y para
terminar, esta primera reflexión, sea del caso el
citar a un catedrático puertorriqueño que, desde el
pensamiento crítico del sociólogo norteamericano
Immanuel Wallerstein, promueve algo de especial
interés para todos nosotros.
El profesor Ramón Grosfoguel[i],
en su celebrado ensayo intitulado “Del final del
sistema-mundo capitalista hacia un nuevo
sistema-histórico alternativo: la utopística de
Immanuel Wallerstein”, nos dice, casi al finalizar,
lo siguiente: “(…)
Es decir, para imaginar mundos posibles habría que
superar la pretensión de crear un solo sistema
histórico alternativo universal como solución.”
“Si se continúa
partiendo desde la cosmología y epistemología
occidental para imaginar mundos posibles, si se
continúa reproduciendo una fuerte sordera ante las
epistemologías otras no-occidentales, corremos el
riesgo de imitar, desde la izquierda, los diseños
globales occidentales que se han impuesto por
persuasión y/o por la fuerza al mundo
no-occidental.”
“
¿No fue el socialismo del siglo XX precisamente un
diseño global/occidental/colonial, que se impuso
como modelo único posible de alternativa frente al
capitalismo? Habría que pensar desde una
“pluridiversidad epistémica” que nos permita
imaginar múltiples mundos alternativos posibles
frente al mono-mundo capitalista.”
(El subrayado es de mi responsabilidad).
Así, pues, el
problema al que nos enfrentamos no es, no es tan
sólo, una cuestión de comercio, de un toma-y-daca,
sino algo mucho más profundo y serio: el ejercicio
mismo de la libertad; del libre albedrío. Saber
dónde se está, quién se es, con quién estamos y
hacia dónde vamos, es una primera e ineludible
cuestión para todos nosotros, americanos del Sur.
Y así,
consiguientemente, saber ser protagonistas de
nuestro tiempo resulta de nuestra total comprensión
y asunción.
Continuaremos.
[i]
Docente investigador del Departamento de
Estudios Étnicos. UC-Berkeley.
LA
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