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Compañeritos:
¿por qué es así?
por Félix
Duarte
Cuando damos forma a esta nota (el viernes) arden
titulares en los medios – aquí y en Internet–
referidos a la situación en Bolivia. Algunos
intentan descifrar señales, explicar claves de una
crisis anunciada, que tendrá su hora señalada el
domingo 10. Otros, que no son pocos, ponen mas leña
a la hoguera y es fácil saber las razones de eso.
En otro orden, la crisis financiera o “Las tres
crisis” como escribía Ignacio Ramonet hace poco,
pende como espada de Damocles, mientras muchos solo
perciben la bonanza de los precios altos de
commodities. “Tenemos espaldas cubiertas por 15
años”...”Este año será muy bueno, el 2009
igual...” y otros augurios parecidos han
pronunciado jerarcas de primer nivel del Gobierno.
Lo cierto es que este mundo nuestro se sacude por
sus cuatro costados –aquí cerca, más allá y muy
lejos– mientras seguimos la plácida siesta al sol.
Algunos, es claro. Otros muchos, saben cada hora que
no les toca la bonanza. Ni es la tierra prometida.
Como aquello tan repetido de
que todos los caminos conducen a Roma, en esta
ínsula de la patria uruguaya, desde todos lados y
por diversos mecanismos, a la gente se la esta
llevando hacia un escenario nacional, en el que un
gran cartel con luces multicolores centelleantes
dice: “Aquí la gran milonga electoral” a la vez que
un cartel presenta nombres de
contendientes....Pepe...Contador... Cuqui...Guapo...
ProfeH... entre varios más. A la entrada se pueden
ver kioscos, que venden distintivos de los diversos
grupos y se regala garrapiñada, amuletos de güeso
de bagual, trocitos de sobretodo negro enmarcado y
un aparatito con una cinta, que al correr la uña
sobre ella se oye una voz que grita ..”Festejen
uruguayos, festejen...” y le hace eco ruidos de
multitud y cohetes. En un local más grande se
anuncia: “Aquí esta esa encuesta que busca”
“Encuestas para todo gusto” “Sepa quien va a ganar
antes de votar” “Tenemos el programa de cada
candidato”, etc.
Disculpe el lector este desliz
hacia la chanza. Pero lo que esta pasando resulta
ser bastante lamentable. Hoy y aquí, en este bendito
país, el tema número uno es la elección. Los
candidatos ya están en el ruedo, aunque
orgánicamente no los eligió nadie. Hacen viajes como
“presidenciables” pero nadie los nominó. Se dan
algunos ejemplos de Ripley. Hace una semana un
matutino titula: “Si fueran hoy las elecciones gana
el Frente” y publica una encuesta de ese día. Horas
después, en el noticiero de las 12:00 de una radio
–del mismo sector político que el diario– se dice
como titular central: “Si fueran hoy las elecciones,
el Frente pierde” y se refiere a la misma encuesta.
El punto es simple. En la encuesta nadie tenía más
de 50%. Ambos casos se referían a la segunda vuelta.
El diario, asumiendo a priori que el FA ganaba con
indecisos. La radio –juicio más lógico– asumiendo
que sumando los dos grupos mayoritarios de la
oposición y “muy poquitos” indecisos, el FA perdía.
Todo eso estaría bárbaro, si
las elecciones fueran en este noviembre y como
estamos en agosto, buen momento para sondeos y toda
la cosa esa de las encuestas y etc. etc. además ya
habrían ocurrido recorridas por el país, los actos
acostumbrados y todo eso y quien más quien menos,
estaría en tiempo de “relojear” las cartas. Pero
entre esto que suponemos como escenario lógico y lo
que esta pasando en la realidad, en el tiempo real
de hoy, agosto de 2008, hay algo que esta en banda,
sentado al cordón de la vereda y sin entender mucho.
Y es un año entero con sus doce meses de la mano.
Porque estas benditas elecciones en este país
uruguayo, con una sociedad fracturada y un montón de
asignaturas pendientes y eso no es verso, las
elecciones repetimos se van a realizar en el fin del
año, pero no de este. Fin del siguiente año. Estas
serán elecciones trascendentes. Pero un Gobierno, o
sus referentes, no puede volcarse de esta manera al
tema electoral.
Habría mucho que decir, no hay espacio. Este
Gobierno tiene una enorme responsabilidad con la
gente que lo llevó a donde está. Tal vez nunca
tantos depositaron tantas esperanzas en un Gobierno.
Se han hecho cosas buenas. Queda mucho por hacer,
Hay errores, pero es el precio de vivir. Hay gente
que dio su vida por esto. Dejen de una vez, por un
momento las discusiones internas, compañeros. No
peleen por carguitos. En algo empiecen a ponerse de
acuerdo Para terminar tomamos prestados estos
conceptos de Esteban Valenti, con los que cierra su
nota en “Bitácora” del domingo 2 y que compartimos
mil por cien...” Sería realmente una tragedia
múltiple que perdiéramos las elecciones luego de un
gran gobierno y que lo hiciéramos por mirarnos el
ombligo y por disputar entre nosotros por quien es
el más puro de los izquierdistas. Todos – sobre todo
la gente común – tiene mucho para perder, pero los
que se hagan responsables de esta derrota tienen
muchísimo más para perder. Un capital irrecuperable.
No jugueteemos.” LA
ONDA®
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