Ese país de los
plazos largos
por Félix Duarte

De jóvenes supimos leer un libro que nos describía como solía ser la vida en las regiones del Ártico, donde el sol en épocas del año anda cerca del horizonte y por eso el libro es...”El país de las sombras largas”. De viejos, sabemos que hay un país –uno porque habitamos en él; deben ser muchos más– que parafraseando el título del libro disfrutado años ha, se le podría denominar como...”El país de los plazos largos”. Por extensión esa coincidencia bien que podría hermanarse, con lo que muy bien califica el senador Huidobro, como el Poder por excelencia en el Uruguay, que es la burocracia. Pozo sin fondo en el que se pierden proyectos, sueños y utopías.

 

Supo haber un médico que fue separado de su cargo. Hizo juicio al Estado y hace pocos días la justicia falló a su favor y debía ser restituido a su cargo en diez días. El punto es que ya no queda cargo, porque el juicio duró 9 años. Hace tiempo cerro Cristalerías, una firma histórica como el Salvo o La Carreta. Los obreros empezaron el camino de crear una cooperativa. Semanas atrás hubo fiesta al abrir INVIDRIO. Demoró 9 años. El conflicto de ADEOM dura como 5 años. Y si fuéramos a sumar los ejemplos, esto sería como “la esperanza del pobre”. No se salva nada del flagelo. De hecho, fuerza política y programas de Gobierno, tampoco escapan.

 

En este tembladeral de la burocracia, muy poco de lo que entreteje la vida y la convivencia de una sociedad queda fuera de él. Desde un vecino que conocemos que hizo gestiones y profuso papeleo para retirar un árbol con raíces que levantaban la vereda y cuando –al año y medio– llegó la cuadrilla, ya tenía una pared afectada. Y por cierto también cae en el ruedo la política y la administración del país. ¿Cuánto hace que la fuerza política de Gobierno trata de nombrar un vicepresidente para el órgano de Dirección? Pueden decir que eso no va con la burocracia, pero tal cosa no es solo el papeleo de un trámite. Es también una forma de pensar la existencia.

 

Cuantos millones de comisiones de diverso tipo y talante y cuantos millones de los llamados “grupos de trabajos” existen en este bendito país. Por experiencia hemos visto en oficinas que, cuando la vejez del funcionario genera cargos, se crean nuevas secciones que agregan pasos nuevos en trámites, para que los jerarcas ascendidos por vejez estatutaria, colonicen sus espacios personales de poder y este gobierno que hoy se halla enfrentado a otra campaña electoral...¿Cuanto de lo que prometió y de lo que pensó hacer con la mejor de las buenas intenciones ve hoy que no lo pudo llevar a cabo porque un poder sin rostro ni forma se lo impidió?

 

Poder invisible que esta matrizado en los organismos y en los engranajes de una administración que se auto protege de cambios que molesten intereses poderosos. En aquel primero de marzo frente a una iluminado y multicolor Palacio Legislativo, el presidente que iniciaba su mandato, entre sus prioridades anunciadas allí... ¿No estaban las auditorías a la administración pública para saber que se recibía? ¿No era otra prioridad auditar la deuda externa? Cuando pronto se estará diciendo a la gente, lo que el gobierno propone como programa del próximo período, de aquellos dos puntos “estrella” muy poco va a poder decir. Más bien casi nada.

 

Sobre estos tiempos pre electorales que ya están, podría decirse, calentando los motores, cosas raras se están viendo. Alguno que otro referente de primera línea, que nos acostumbró a un discurso en estos años, de buenas a primeras hace un giro y escuchamos decir lo contrario. Y nos damos cuenta que el asunto viene por el tema de los votos. Hay gente que vota y hay que acomodar el cuerpo para merecer el voto de esa gente. En fin, cosas de la vida. Uno tiene asumido que no quisiera despertarse un día con la marcha de “Tres árboles” en lugar del clásico “A redoblar” pero la verdad sea dicha, uno se asusta de las cosas que ve. Y de las que no ve.

 

En estos tiempos electorales, en cuanto a eso de la burocracia que veíamos antes, podemos percibir claro que ha sido un eficaz recurso de partidos políticos que gobernaron desde los albores de la historia, para mantener en buena forma y aptas para ser usadas, estructuras y aparatos que el gobierno que ya entra a su último año no pudo tocar y que van a estar en la batalla proselitista, que es casi seguro se va a librar en cancha muy embarrada. En estos últimos tiempos se han hecho algunos ensayos, como fue el caso de Nin Novoa hoy bajado de nivel, como son estos juicios a los ex guerrilleros que, como dijo el “Nato” se van a incrementar y eso es seguro.

 

Cuando a la luz del día y en las sombras de la noche se ven claras señales de la sociedad fracturada en que se halla este país. Un amigo nos decía que el que no vea eso no vive en el Uruguay, cuando nos asustamos de lo que muestra el espectro político y en lo personal lo que nos muestra el partido que votamos y queremos seguir votando. Cuando se nos muestran la interminable caravana de las peripecias y de los desacuerdos, de las eternas discusiones, de cosas que veíamos en los otros y ahora están en casa, hay mucha gente que anda “pierdida” como la viejita del  viejo programa de Roberto Barry y que se anda preguntando...¿Es viable este país?

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