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La guerra como obstáculo
electoral de Obama
por Antonia Yánez
Cuando
la campaña electoral norteamericana ingresa en su
fase final y los demócratas con su candidato Obama a
la cabeza del electorado de su país, se preparan
para el tramo más difícil de la disputa -la del voto
a voto- con los republicanos, un extraño telón de
fondo de hechos bélicos se precipitan
peligrosamente.
A los juegos de “guerra sucia”
en Georgia, se debiera agregar la reactivación a
gran intensidad de la guerra en Afganistán. Como se
sabe, allí esta involucrada la OTAN, pero los
bombardeos de la coalición han estado bajo mando
estadounidense y han sido más buscando una reacción
generalizada de civiles y combatientes de Al Qaeda,
que en camino a buscar que la guerra y la violencia
tengan un techo.
Luego de uno de estos
bombardeos generalizados nos habla la prensa, que el
teniente Nathan Perry, solo atinó a decir que "No
tengo información alguna sobre ninguna víctima
civil", sin embargo, la verdadera información
disponible del ministerio del Interior afgano
informa que "76 personas, todos civiles y la mayoría
mujeres y niños, murieron como mártires durante la
operación de las fuerzas de la coalición en el
distrito de Shindand, en la provincia de Herat".
El presidente George W. Bush
rápidamente desde su casa de campo en Texas,
agregó una obviedad más a su enfoque público:
"Los talibanes y los grupos extremistas a menudo se
van rápido (de las zonas de ataque) y los actos
violentos que han cometido los atribuyen a Estados
Unidos y a nuestros aliados".
Qué tienen que ver estos hechos
con el enfoque acordado hace muy poco de
que “La estrategia de la OTAN ya no consiste en
matar talibanes, sino en ganarse a las poblaciones
locales mediante el desarrollo de modelos de
gobernanza. Estos modelos deben estar dirigidos
por afganos y desarrollarse por medio de esfuerzos
entre los diferentes actores en los que los civiles
desempeñen un papel cada vez mayor”.
El 19 de agosto, 10 soldados
franceses fueron muertos en Sarobi, a poco más de 50
kilómetros de Kabul, la capital afgana. El
presidente de Francia, Nicolas Sarkozy suspendió sus
vacaciones en el sur de Francia, tomó un avión
hacia Afganistán, al llegar ante los soldados
franceses y sus mandos “atribuyó la ola de violencia
a la poca atención que OTAN y el propio Afganistán
prestaron a los bastiones islamistas”
Simultáneamente el hombre de
mayor confianza de EEUU, para la región, el
presidente de Pakistán y jefe del ejercito, Pervez
Musharraf renuncia, dejando un enorme vació en unos
de los países claves en la estrategia de la
administración Bush.
Las interrogantes acerca de
este rápido y creciente deterioro de la situación
internacional abundan, donde la guerra y no
los signos de salir de ella son variados. Lo de
Georgia, no se responde solo por la realidad
histórica y presente de esa región, cuando por
ejemplo, toda Europa depende en gran medida del gas
y otras fuente de energía Rusa y ha ingresado en una
persistente recesión económica.
Quizás las repuestas pueden
estar más vinculadas a la realidad de la ecuación
derivada de la campaña electoral norteamericana.
Joe Biden, quien acompañara a Obama como vice
presidente ha subrayado; "nos encontramos en el
momento más significativo de la historia de Estados
Unidos desde la presidencia de Roosevelt". Por su
parte Obama ha aludido directamente a la política
exterior del presidente, George W. Bush
calificándola como "desastrosa".
¿Pero como salir de ese
laberinto? Quizás con alguien que ha estado muy
cerca de las formulas de Bush en política exterior.
Joe Biden, el ahora candidato a la vicepresidencia
de Obama, apoyó a las invasiones de Irak y
Afganistán, votando a favor de ambas en 2001 y 2002.
Pero sustenta la tesis de que en "La política
exterior jamás se puede jugar en los extremos".
Por el momento Bush sigue
pensando en que los republicanos pueden ganar en
noviembre la partida, para ello, hace lo único que
su administración siempre hizo con entusiasmo,
llevar la guerra a otras naciones a miles de
quilómetros de los EEUU. Es la hora de la “Fórmula
para el caos” como inversión de la política
domestica.
Todos los esfuerzos de Obama,
por centrar el debate con la fórmula republicana en
los temas acuciantes de la crisis económica
norteamericana, y así definir una ecuación que hoy
no le permite estar seguro en Washington a partir de
noviembre, se ven permanentemente contaminados por
los temas de un país con varios frentes de guerra y
que pueden multiplicarse en horas.
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