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Brasil y América del
Sur en el Tablero Mundial
II – Cordialidad y
Prudencia en el Ajedrez Geopolítico
por Héctor Valle
hectorvalle@adinet.com.uy
“Una nación, para desarrollarse,
usted tiene que pensarla globalmente.
Después que usted la piensa
globalmente, ahí la piensa regionalmente.
Y después usted la piensa de manera
microrregional, para que usted pueda llevar
el desarrollo a todas las regiones
del país de manera ecuánime, de forma tal que
posibilite que todas las regiones
tengan la chance de desarrollarse.”
Luiz
Inácio Lula da Silva
Presidente del Brasil[i]
“En el Brasil y la Argentina,así como
en otros países, los Estados poseen idiosincracias.
De ahí que el estudio de las
políticas exteriores de la Argentina y el Brasil,
fuerzas
motrices del Mercosur, así como el de
sus relaciones, no sólo entre sí, sino también
con sus socios –Uruguay y Paraguay- y
otros países de América del Sur, exige
cn conocimiento de las tendencias que
históricamente se manifestaron en ellas,
sin lo cual no se alcanzará la
esencialidad, sino la accidentalidad del fenómeno
político.”
Luiz Alberto Moniz Bandeira,
Historiador y pensador brasileño.[ii]
“La responsabilidad de los hombres de
pensamiento aumenta en las fases
De rápidas transformaciones sociales.
Es posible entonces una lúcida
Toma de conciencia de los grandes
problemas sociales, y se abre a los
Trabajadores intelectuales una
oportunidad única de cooperar
Conscientemente en el
perfeccionamiento de la cultura y de contribuir
Al desarrollo del hombre como ser
social.”
Celso Furtado
Economista e historiador brasileño.[iii]
Precisiones
geohistóricas
El pensar crítico,
exige emancipación, reclama una atmósfera donde
quien piensa lo haga desde la asunción de su
condición vital de ser libre que se proyecta al
mundo y que, advirtiéndolo, está en él para llevar
adelante su hacer.
Descolonizar, pues,
nuestras mentes de falsos paradigmas, de erradas
conceptualizaciones, es, a todas luces,
indispensable.
Es así que, nosotros,
como sudamericanos, debemos privilegiar nuestra
región como un todo, respetando, claro está,
nuestros Estados como nuestras idiosincracias, y
nuestros modos de entendimiento.
Asimismo, aquellos
que aun lo padecen –y hablo ahora para quienes somos
de habla hispana-, debieran pensar seriamente en
considerar cuán desprovisto de veracidad
geohistórica y fundacional, como hombres libres,
está el término “iberoamérica”. Llevarlo adelante,
creerlo vivo, implicaría admitir una ligazón que, en
los hechos, sería darle a aquellas regiones allende
el océano, que aun hoy precisan de una monarquía
para mantenerse unidas, una paternidad.
Que ni lo uno ni lo
otro implica, de modo alguno, refracción o
prescindencia. Sea para con los países
centroamericanos, sea, asimismo, para con el Reino
de España. Pero que son ajenos, exógenos, a nuestra
primera y más abarcativa circunstancia de vida y de
interración: la América del Sur. Luego, desde la
América del Sur, ciertamente tenemos tanto para con
ambas regiones, lazos muy fuertes que no sólo hacen
a lo comercial sino también a lo existencial. Pero
nosotros somos América del Sur.
MERCOSUR – UNASUR
El retomar nuestras
reflexiones sobre el Brasil y su inserción en el
mundo, a partir de nuestra región, tiene por
finalidad el ir asumiéndonos como circunstancia
global o, si lo prefieren, como un sistema histórico
– América del Sur – alternativo, no para sustituir
al actual sistema-mundo, sino para incorporarse a lo
que, posiblemente y dentro de unos decenios serán
los varios sistemas-mundo o sistemas históricos
operantes.
En ese contexto,
pues, la conjunción mercosuriana, con base en las
cuatro naciones que inicialmente la crearon y siendo
en la práctica, el eje Brasil-Argentina, su dínamo,
pueda así, UNASUR mediante, promover tal nuevo
sistema-histórico que nos permitirá, a los pueblos
sudamericanos, tener voz, aire y cielo para nuestras
futuras generaciones.
Ciertamente, cuando
el Brasil, a ojos vista, comienza a desplegarse en
el tablero mundial con el vigor y la proyección con
que hoy lo hace, se despiertan las voces de los que
promueven el status quo y con ello su posibilidad de
devenir pro cónsules de una Roma que, si bien no
fenece, sí ve surgir profundos nubarrones en su
horizonte.
Cordialidad y
Prudencia
Luego de recibir las
más variadas opiniones sobre su actuación en la
Ronda Doha de la OMC, el gobierno brasileño
continúa, sin prisa pero sin pausas, tejiendo
posibilidades de diálogos que den por resultado una
vuelta, tan firme como clara en su definición final,
a las negociaciones comerciales.
Así, el Brasil, no
sólo continúa liderando estos pasos sino que también
es requerido por otras naciones para que juegue el
rol de articulador que sabe y puede, a efectos de
posibilitar lo que hace unos días se veía como
extremadamente difícil: que el mes de septiembre
depare una primavera también para el Hemisferio
Norte.
Como manifiesta el
profesor brasileño José Flávio Sombra Saraiva, el
“valor mayor en las relaciones internacionales,
reivindicado por la tradición diplomática brasileña,
es la prudencia. (…) La prudencia permite que la
negociación continue, que el diálogo se perpetue,
que el grito aguerrido del agresor quede afónico,
que se gane al final de la contienda.”
“La vida
internacional”, continúa ilustrándonos el profesor
Sombra Saraiva, “no puede ser regida por el estado
de naturaleza en la forma estudiada por Hobbes. Y la
prudencia es también un fin.”[i]
Es el mismo Sombra
Saraiva quien, recientemente, mencionara a ese
paradigma por excelencia del Brasil y los brasileños
– la cordialidad – que, en la expresividad
permanente de su política externa, luego en sus
relaciones internacionales, desplegan sus
diplomáticos y hombres de Estado.
Así, nos dice el
docente brasileño, “la vertiente regional fue
entendida como vital para la realización de los
intereses y valores brasileños. Incluso ante la
alteración del humor de algunos países y de gestos
llenos de dramaticidad de algunos líderes
regionales, el Brasil mantuvo la serenidad y volvió
a alimentar el viejo paradigma de la “cordialidad
oficial” con los vecinos, proveniente del siglo XIX,
creado por el vizconde de Río Branco, en las grandes
cuestiones del Río de la Plata.”[ii]
Prudencia y
cordialidad, entonces, para no sólo capear sino
antes bien llevar adelante una política externa que
comprende a toda la región, ante el tablero global
sin descuidar las posiciones encontradas que, como
toda política que se precie de seria, presenta ante
su paso.
OMC y Naciones Unidas
Las próximas semanas,
en este sentido, serán claves para determinar la
posibilidad de avances y concreciones en lo que a
comercio internacional se refiere.
En este sentido, el
canciller brasileño Celso Amorim, está por estos
días, visitando Australia (26 y 27 de agosto) y
Nueva Zelandia (28 y 29 de agosto).
Mientras tanto, en
otro plano pero siempre en el concierto mundial de
naciones, se apronta el 63º Período de Sesiones de
la Asamblea Anual de las Naciones Unidas, cuya
sesión inaugural tendrá lugar el día 16 de
septiembre, siendo que el debate general se llevará
a cabo del 23 de septiembre al 1º de octubre
próximo.
Estar atentos a los
movimientos que los diferentes países y bloques
realicen, parece ser, según todo lo indica, factor
clave para ir desentrañando no sólo aspectos de un
futuro próximo sino, y a mi entender más importante
aun, los roles y ubicaciones que diferentes actores
irán teniendo en el tablero global.
Es hora, pues, de
estar muy atentos. Mejores vientos se anuncian.
[i]
Sombra Saraiva, José Flavio, “Entre
intereses y valores”, diario Correio
Braziliense, 9 de mayo de 2006.
[ii]
Sombra Saraiva, José Flavio, “Entre lo
permanente y lo momentáneo”, diario Folha de
São Paulo, 20 de agosto de 2008.
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