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Esa nostalgia
de dos puntas
por Félix Duarte
La
semana pasada coincidieron dos fechas en el
calendario. En cierto modo, ameritan concederles
alguna relación de manera subjetiva, es claro. El
domingo 24 Día de la Nostalgia. El lunes 25
elecciones en los Comités de Base del Frente Amplio.
En la idiosincrasia del uruguayo la nostalgia está
presente como algo que nos distingue. Por eso
debería ser que Maracaná sigue siendo una fecha de
gloria impar en nuestra nomenclatura de país
pequeño, recostado al Río Uruguay.
Vimos en la prensa que hay 508 Comités de Base en
todo el país. Y los vemos por ahí de puertas
tapiadas, de carteles descoloridos y con las huellas
del tiempo en sus fachadas, pues el tiempo no pasa
en vano. Muchas veces hemos visto decir que “los
Comités de Base ya fueron...” y nos parece correcta
esa opinión. Cumplieron un papel de indiscutible
importancia en décadas pasadas, cuando eran centros
de una actividad cotidiana, integrados al quehacer
de barrios y pueblos por todo el país.
Está en la historia de la fuerza política, ese
tiempo en el que los comités eran la herramienta
idónea y muy eficaz para integrar y para matrizar en
la estructura del Frente a la gente. Cada Comité
tenía registrados –y los conocían– a los vecinos.
Era lugar de reunión en la modesta pero acogedora
cantina, a veces con el medio tanque introduciendo
el apetitoso aroma desde la vereda y siempre y a
menudo se generaba oportunidad para la charla, con
un invitado, sobre el tema de actualidad.
Era
el lugar de militancia, sociabilidad y de él partía
el contingente del barrio, en manifestación que
convergería al acto o la movilización. Pero aquel
tiempo tuvo su momento de legitimidad en el quehacer
político, por varias décadas. Hoy el tiempo es otro
muy diferente. Internet con banda ancha. Correo
electrónico. Tecnología que un día y otro nos
asombran las comunicaciones, en la medida que la
ciencia rasguña la vastedad del espacio, presagiando
futuros imposibles de imaginar siquiera.
Y
como referentes, casi fantasmales, de ese cambio ahí
están los viejos locales donde no hace mucho latían
esperanzas o casi utopías por barrios y por pueblos.
Y se ve patente un gran vacío. De aquella organizada
convivencia de militancia, que se concentraba en
cada Comité y que le dio al Frente mucho de la
fuerza que lo llevó al Gobierno. Hoy es Gobierno.
Pero son legión las opiniones que vienen de adentro
y de afuera de la fuerza política, constatando la
desmovilización del FA.
Al
día siguiente de la votación del 25, se destacaba la
buena votación al lograrse 30 mil votos. En un
millón largo de los votos nacionales del 2004 sería
discutible. Por otro lado esta votación tuvo un
ingrediente. Como ubicarse cada grupo para el
Congreso. Pero el punto es otro. Al día siguiente
–el 26– un matutino publica cuatro fotos (en una
crónica de dos páginas) registradas en sendos
comités, donde en cada una, estaba un referente de
primer nivel del FA, reunido con los vecinos.
Es
obvio que ese momento se ajusta antes. “Yo voy a tal
hora” “Estaré allí a la hora...” “Digamos que voy a
ir a las...” etc. En todas las fotos, la reunión es
una rueda y entrando a ver cifras tenemos en una a
11 incluyendo el líder, en la otra son 7. Son 12 en
la que aparece una líder. Y se pueden contar a 8 en
la foto número cuatro. Haciendo la salvedad de que
en una de las fotos se debería agregar uno más al
estar presente la perrita compañera del político más
votado en el Uruguay.
Esto que hemos hecho no se tome para la pachanga.
Son señales reales de una realidad, valga la
redundancia. Y no tiene poca importancia esa
realidad. Que como pasa con otras realidades, nadie
se molesta en darle la mínima pelota. ¿Para que?
Mejor nos ocupamos en ganar votos para que nuestro
partido tenga más que el del Gordo y tenemos que
pasarlo al Pelado. Hablando en serio la cosa está en
acudir a la creatividad para buscar instrumentos
acordes al tiempo que se vive hoy.
Buscar en este tiempo nexos con la gente de hoy. Con
la generación que jugaba en el recreo de la escuela
cuando la dictadura aprontaba bolsos para irse y que
hoy se halla encontrando canas y algun reuma que
otro. A esta gente ¿Los vamos a motivar hablándoles
del Comité de Base? ¿Quien puede pensar que van a
“ligar” con la tapera que hay en la otra cuadra del
barrio? Todos hablan que la “la gente hoy no está
para nadie... Pero... ¿Que le ofrecemos para que la
cosa sea distinto?
Cuando tecleamos estas notas y llegamos al final,
donde es bueno y necesario dejar algun elemento por
la positiva, la verdad es que nos viene un gusto
amargo en la boca. Ya cuando faltan pocos renglones
y es que una y otra vez queremos decir que apostamos
a que las cosas se pueden acomodar. Se llegó al
Gobierno y no podemos entender como no se puede
sacar sentido común de algun lado, para ver los
“cachones” que se dejan al otro. Sigamos apostando
al esquivo sentido común...
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