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Candidatos
de primera!
por Félix Duarte
En
estos tiempos de cielos nublados, donde además
combina si de temas políticos se trata y más aun si
es de caminos electorales, que ya se transitan y
todos hablan desde el presidente Tabaré para abajo,
no viene para nada mal poder escuchar algunas voces
que demuestran, en lo que hablan, afirmado oficio en
el sentido común. Que además lo escriban, así es
posible leerlo por la mayor cantidad de gente
posible. Enhorabuena esos refrescantes espacios de
cielo claro. Porque nos rodean y nos abruman
demasiadas cerrazones para desdibujar el horizonte.
Se
trata de “La mejor fórmula presidencial”, esa nota
que el senador nacional Fernández “Ñato” Huidobro
publicó la semana pasada en su habitual contratapa
(“La República”-jueves4). La fórmula de que se trata
está conformada por dos candidatos que hasta ahora
no habían sido de interés para cámaras de TV, prensa
radial o bien escrita. Ni habían sido mencionados
por esos muchachos que siempre las saben todas,
especialistas de “la primicia”. Estos que propone el
“Nato” son gente de pocas palabras. Perfil bajo se
dice ahora. Son de esos que no necesitan
presentación.
Para hacer honor a la verdad, esos candidatos
propuestos valen por lo que son. Así de simple y
valen mucho. “Una tremendidá, paisano...” diría en
“El Resorte” Don Verídico, mientras el barcino movía
bigotes y cola a ritmo de aprobación. Los que han
sido propuestos por Don Eleuterio, son Don Consenso
y Doña Unidad. En este caso no es preciso batirse a
duelo, sin reunir plenario o congreso para definir
el que iría primero y el que iría segundo.
Reversibles como esas camperas de los gurises. De un
lado abrigan; del otro paran humedad y lluvia.
En
un suponer. Si decimos consenso para la unidad,
vale. Si decimos unidad para el consenso vale
también. Moraleja, una bendita discusión menos en
eso de cual con quien o quien con cual. No es poca
cosa neutralizar una discusión, que se ha matrizado
en clave de discutir como sea o lo que sea. Pero
discutir. Algunos dirán que es poco. Pero por algo
se empieza. Pero en tren de imaginar, hagamos que
nos hemos dormido y que nos viene el sueño y en ese
sueño nos encontramos en el país que se prepara con
las elecciones. ¿Qué candidatos?– Consenso y Unidad.
Despierto uno también puede soñar. Piensen que país
diferente podría empezar a ser este, si le sacamos
del repertorio que tiene estructurado para encarar
próximos comicios el ítem “Candidatos”. En el
entendido que ya están aceptados por plenario,
congreso etc. etc. el Consenso y la Unidad. ¿Una
ventaja para ese sueño? Que se podría empezar a
dedicar neuronas, reflejos y esfuerzos a tanta cosa,
a tanto asunto que importa a la gente y sigue
esperando. Y una ventaja nada despreciable y que
cita el Senador proponente. Con esa formula es
seguro se gana en primera vuelta.
En
la realidad actual el tema de los candidato esta
llegando a punto de chocolate. Se nota una especie
de saturación en la gente, ante las idas y venidas
en torno a los dos nombres que todo el mundo da como
candidatos al firme. Uno de ellos ha llegado a decir
–citamos de memoria– que si el congreso no lo vota,
igual se presenta a las elecciones internas. Mas de
un año antes, el país entero esta volcado a una
campaña electoral. Giras, proclamaciones, actos,
empiezan a aparecer las cartelerias por las calles
de las ciudades. Locomotora electoral a todo vapor.
Mientras eso pasa y no lo ve el que no quiere, se
acerca el fin del año de trabajo en las Cámaras. El
verano con su receso, vacaciones y lo que conocemos
como la larga siesta esta a la vuelta de la esquina.
Si hoy pasa lo que hemos mencionado, no es difícil
de imaginar lo que será el 2009 de marzo en adelante
y con una oposición que va a jugar fuerte, tanto con
las armas permitidas y con las otras, que todos
sabemos va a ser al “todo vale y sálvese quien
pueda”. Tal vez sea una medida a considerar que con
el consenso y la unidad la cosa iría mucho mejor.
Finalizamos tomando prestadas una palabras de la
contratapa mencionada, donde el compañero Senador
dijo...”Tampoco
somos de los que se sientan en el cordón de la
vereda. Ni a ver pasar el cadáver del imperialismo,
ni a ver pasar los festejos de la derecha y
suicidarse festejando para adentro, bajito,
chiquitito, pequeñito, a salvo siempre, porque otros
compañeros se habían equivocado. Menos somos de los
que usando pieles de izquierda trabajan
incansablemente, para la derecha. Quinta columna que
obstruye y destruye al servicio de la reacción; a
veces estoicos pero siempre estólidos y por ende tan
fácilmente manejables por el más ordinario e
ineficiente de los "servicios" que tanto pululan y
tanto polucionan”.
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