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EEUU: periodistas
arrestados sin motivo
por Amy Goodman
La
represión a los periodistas practicada por el
gobierno es una auténtica amenaza a la democracia.
Durante la Convención Nacional Republicana, que se
está celebrando esta semana en St. Paul, Minnesota,
la policía está sistemáticamente atacando a los
periodistas. Fui arrestada junto a dos de mis
compañeros, los productores de Democracy Now! Sharif
Abdel Kouddous y Nicole Salazar, cuando estábamos
haciendo la cobertura informativa del primer día de
la Convención. He sido injustamente acusada de un
delito menor. Mis colegas, que simplemente estaban
informando, podrían ser acusados de provocar
disturbios, un delito mucho más serio.
Las Convenciones Nacionales
demócrata y republicana se han convertido en caros y
prolongados eventos de teatro político, básicamente,
cuatro días enteros de publicidad para promocionar a
los principales candidatos a la presidencia. Del
otro lado de las rejas de seguridad, se han
convertido en importantes encuentros para los
movimientos de base, para que la gente se reúna–en
medio de las banderas, banderines, banderolas y
guirnaldas–para expresar los derechos enumerados en
la Primera Enmienda de la Constitución: “El Congreso
no aprobará ninguna ley que establezca la adopción
de una religión o la prohibición del libre ejercicio
de la misma; o que coarte la libertad de expresión o
de prensa, o el derecho del pueblo para reunirse
pacíficamente y solicitar al gobierno la reparación
de agravios.”
Detrás de toda la hipérbole
patriótica que acompaña a las Convenciones, y los
miles de periodistas y trabajadores de los medios
que acuden a cubrir los eventos organizados para la
ocasión, ocurren serias violaciones del derecho
básico a la libertad de prensa. Aquí, en las calles
de St. Paul, la prensa tiene la libertad de informar
sobre los eventos oficiales de la Convención
Nacional Republicana, pero no la libertad de
informar sobre la violencia policial y los arrestos
generalizados llevados a cabo contra aquellos que
han venido a hacer una petición a su gobierno,
manifestándose.
El 1º de septiembre era el Día
del Trabajo (celebrada en EE.UU.), y se estaba
llevando a cabo una manifestación contra la guerra
que contaba con una gran asistencia de gente, con
familias de esta misma ciudad, estudiantes,
veteranos y gente de todo el país que se había dado
cita para oponerse a la guerra. Los manifestantes
superaban enormemente en número a los delegados
republicanos.
Había un ambiente positivo y
festivo, unido a una creciente ansiedad por la
trayectoria que estaba tomando el huracán Gustav, y
por si Nueva Orleans sería devastada una vez más.
Más tarde, durante ese mismo día, se produjo una
manifestación espontánea no autorizada. Los policías
– uniformados con equipamiento antidisturbios, con
cascos, protectores para la cara, porras y latas de
gas pimienta—cargaron contra la manifestación.
Condujeron a manifestantes, peatones que pasaban por
ahí y periodistas que estaban trabajando hasta un
estacionamiento; allí los rodearon y empezaron a
esposarlos.
Nicole estaba grabando la
escena. La grabación de su propio arresto, muy
violento, resulta escalofriante. Policías con
uniforme antidisturbios la atacaron, y le gritaron:
“Contra el suelo”. En la grabación se puede escuchar
la voz de Nicole, repitiendo claramente “¡Prensa!
¡Prensa! ¿A dónde se supone que vamos?” Estaba
atrapada entre los coches estacionados. La cámara
cae al suelo en medio de los gritos de dolor de
Nicole. Le golpearon la cara contra el asfalto,
estaba sangrando por la nariz y tenía la bota o
rodilla de un pesado agente sobre su espalda. Otro
agente le tiraba de la pierna. Sharif fue lanzado
contra una pared y pateado en el pecho; su brazo
estaba sangrando.
Yo me encontraba en el Xcel
Center, sede de la Convención, entrevistando a los
delegados republicanos. Acababa de entrevistar a la
delegación de Minnesota, cuando recibí una llamada
telefónica que me informaba que Sharif y Nicole
habían sido brutalmente arrestados, en todo sentido.
El cineasta Rick Rowley, de Big Noise Films, y yo
fuimos caminando hasta donde se suponía que estaban
mis compañeros. Sin aliento, llegamos al
estacionamiento. Me acerqué a la barrera de policías
antidisturbios y pedí hablar con el oficial a cargo,
diciéndoles que habían detenido a periodistas
acreditados.
No habían pasado unos segundos
cuando me agarraron, me arrastraron hacia el otro
lado de la barrera policial, me retorcieron los
brazos, poniéndomelos a la fuerza tras la espalda, y
me esposaron con unas rígidas esposas de plástico
que se me clavaban en las muñecas. Pude ver a Sharif
con el brazo cubierto de sangre y su acreditación de
prensa colgándole del cuello. Volví a decir que
éramos periodistas acreditados, y fue ahí que un
agente del Servicio Secreto se acercó y me arrancó
del cuello mi acreditación de prensa para la
Convención. Me llevaron al garaje de la policía de
St. Paul, donde se habían habilitado jaulas para
detener a los manifestantes. Se me acusó de
obstrucción a las tareas de un oficial de paz.
Nicole y Sharif fueron llevados a prisión, acusados
de provocar disturbios.
El ataque y posterior arresto
contra mi persona y los productores de Democracy Now!
no fue un suceso aislado. Una organización de
videastas llamada I-Witness Video (Video soy
testigo) había sufrido una redada dos días antes.
Integrantes de otro grupo de documentalistas, el
Colectivo Glass Bead, fueron detenidos, y sus
cámaras y computadoras fueron confiscadas. El
miércoles, I-Witness Video sufrió otra redada y
finalmente fueron obligados a abandonar la casa en
la que habían montado su oficina. Cuando le pregunté
al jefe de policía de St. Paul, John Harrington,
cómo se supone que deben trabajar los periodistas en
semejante atmósfera, sugirió: “Incorporando a los
periodistas como acompañantes de nuestra fuerza de
patrullaje.”
La noche del lunes, horas
después de que fuéramos arrestados, y después de una
gran protesta pública, Nicole, Sharif y yo fuimos
liberados. Así fue nuestro Día del Trabajo. Gajes
del oficio.
Amy Goodman es la presentadora de Democracy Now!
www.democracynow.org, noticiero internacional diario
emitido en más de 700 emisoras de radio y TV en
Estados Unidos y el mundo.
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