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Caracoles eran
los de antes!!
por El Perro Gil
elperrogil@gmail.com
Siendo
yo niño cantaba
una tonada inocente
de un bichito que,
presente,
en los libros siempre
estaba.
A su casita
arrastraba
en un andar más que
lento,
y le cantaba contento
“para los rayos del
sol
saque cuernos caracol”,
en unos cuantos
intentos.
Con el tiempo fui
creciendo
y aquel simpático
bicho
se hizo asqueroso
capricho
que mis plantas va
comiendo.
Por eso estoy
persiguiendo
a esta plaga
arrastrada,
para la cual no hallo
nada
que ponga fin a sus
días.
Y pensar que antes
sentía
que el caracol, me
gustaba...
Hoy están en mi
jardín
arrastrados
visitantes,
dejando estelas
brillantes
en prueba de su
festín.
Procuré ponerles fin
usando medios acordes
que me pusieron al
borde
de una crisis
financiera,
mas, lejos de que
murieran,
hacía que los
engorde...
Probé poniéndoles sal
y gasté unos cuantos
kilos,
ya que soy fiel al
estilo
de no escatimar
insumos,
y así es que se
hicieron humo...
Con tanta sal, ¿quién
aguanta?,
mas la salitre fue
tanta
que quemó todo a su
paso
y del jardín fue el
ocaso:
ni caracoles ni
plantas...
Al poco tiempo cambié
toda la tierra
salada;
tal labor fue
compensada
y un lindo jardín
logré.
Pero también aprecié
unos gordos y
robustos
caracoles que dan
gusto,
se ve que los
engordé...
Ahora sí, que algo
sé:
¡¡Ni siquiera los
asusto!!
Intenté darles
veneno,
y me aconsejaron
pues,
“cuidado con lo que
usés,
que no hay cura, y no
es bueno,
matar mascotas de
pleno
porque después no hay remedio”.
Así que cambié de
medio
y seguí el método
añejo
de aplicar aquel
consejo
que me dieron con
criterio.
“Hay que juntar
caracoles...
sin asco y que no te
vean,
hervirlos en la
batea,
y dejar que eso se
pudra...”
A los días esa
“purga”,
gedía como es debido
y aquel cóctel
obtenido
de tan inmunda
manera,
tenía una cualidad
fiera:
¡¡Estaba bien
repodrido!!
Regué las plantas por
tandas,
y con máscara
antigás,
para poder soportar
esa tremenda baranda.
No sé, si en verdad
anda
y es efectivo el
conjuro,
pero a esta altura lo
dudo
pues vislumbro en mi
jardín
un reverendo festín
de caracoles
cojudos!!!
En tanto, el perro se
arrastraba por culpa de las lombrices!!
LA
ONDA®
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