Brasil prioriza integración
productiva sudamericana
Entrevista a Marco Aurelio García

“Están los que piensa que debemos integrarnos

a los EEUU, a Europa, Brasil está

por una integración productiva sudamericana”

 

El asesor especial para los temas internacionales de la presidencia de Brasil, Marco Aurelio García, en entrevista con los periodistas brasileños Ivanir Jose Bortort y Yara Aquino destacó el papel de la  producción de petróleo de la pre-sal en la contribución y  fortalecimiento de una estrategia de integración de las cadenas productivas en los países de América del Sur.

 

Un ejemplo de ello es la voluntad de PETROBRAS de contratar la construcción de aproximadamente 200 naves.

 

“Tenemos interés en estimular el proceso de la industrialización o de re-industrialización de América del Sur”, dijo.

 

En otro orden García reconoció que Brasil fue informado por el gobierno colombiano que este está dialogando con la FARC

en busca de una “tratativa negociada”. 

 

- El descubrimiento del yacimiento de petróleo de la pre-sal va a implicar un cierto cambio en este proceso de integración industrial con nuestros vecinos. ¿Cómo está usted considerando este proceso?

- Para citar solamente un número, PETROBRAS tiene que contratar la construcción de 200 naves. Hoy no existe en el mundo capacidad para la producción de 200 naves, entonces, el presidente Lula ha enfatizado que desea dar prioridad para la producción de este y de otros componentes, ligados a esa industria gigantesca, al Brasil y a América del Sur.

 

Entonces, tenemos que comenzar a inventariar [compilar, formar un repertorio] completamente sobre el estado del arte de la industria naval de Argentina, de Uruguay, Venezuela, Colombia, etc. Tenemos interés en que esta demanda estimule totalmente el proceso de industrialización o re-industrialización de Suramérica. Cuando comenzó el gobierno de Lula, la industria naval estaba muy debilitada. Se produjo, entonces, un salto, también a partir de la decisión de las estatales que comenzaron a producir las plataformas aquí, en Brasil.

 

- ¿Un modelo de este tipo presupone estabilidad económica, fiscal, que dispone la reglamentación de las legislaciones?

- La supranacionalidad es una cosa que normalmente va siendo aceptada, hay siempre un problema de sensibilidad y su gran o poca aceptación está vinculada con la capacidad que tiene para resolver los problemas substantivos. Si hubiese una base de supranacionalidad que resuelva los problemas de las asimetrías, los problemas sociales, que fortalezca a la democracia, aquélla será aceptada. Si no es así, no será aceptada.

 

¿En el caso europeo, dónde tropiezan los mecanismos supranacionales que la Unión Europea creó? Tropiezan por el hecho de que algunos países consideran que no existe una Europa social, que no se han resuelto problemas cruciales, mientras se intenta montar una institucionalidad, una burocracia. No sé si es eso, o no, no deseo entrar en la discusión de los europeos, pero lo que digo es que, de cualquier manera, el problema existe cuando las poblaciones de algunos o todos los países, no se reconocen en las instituciones, esto vale tanto desde el punto de vista nacional como Regional. 

 

- ¿Entonces desea decir que, desde el punto de vista industrial, Brasil va a tener una demanda de submarinos, de naves, de equipos, etc.?

- Tenemos interés en que esta demanda pueda estimular, concretamente, el proceso de industrialización y de re-industrialización de Suramérica. Del Brasil, evidentemente. Entonces en el fondo, usted observa lo siguiente: cuando comenzó el gobierno de Lula, el estado en que se encontraba la industria naval era muy débil. Hoy, se produjo un salto.¿A partir de qué? También del Estado.

 

- Con esta disponibilidad de energía, la matriz energética también comienza a ser revisada…?
- El tema de la energía tiene que concebirse de una manera más abarcadora. Vivimos una gran paradoja en la Región. La Región tiene las reservas más grandes de energía del mundo, si usted agrega el potencial hidroeléctrico, el petróleo, gas, bio-combustibles, sol, viento, y hasta la energía nuclear. Entonces tenemos, sin duda, la reserva más grande de energía del mundo y muy diversificada. ¿Cuál es la paradoja que tenemos aquí? Tenemos un gigantesco potencial de energía y tenemos crisis de energía en algunos países. Uruguay, vive siempre en el límite; la Argentina, en el límite; o Chile; o Paraguay, que vive esa cosa surrealista de tener Itaipú y experimentar apagones en Asunción, y así vamos. Entonces una de las cosas que vamos a tener que hacer es buscar soluciones colectivas para esto. Colectivas y diferenciadas.

 

Evidentemente el país que tiene el mayor potencial de hidroeléctrico del mundo, y esto es seguro, tal vez no tiene el mayor potencial de combustibles fósiles, si lo debemos comparar con el de Oriente Medio, o con el de Rusia. A pesar de que los descubrimientos de gas sean sensacionales, la expansión de las reservas venezolanas y brasileñas también es expresiva. Sacando esto, que podría ser objeto de discusión, desde el punto de vista de la hidroelectricidad, que es energía renovable, no contaminante y barata, nosotros tenemos el mayor potencial del mundo. Sin embargo, todavía no hemos resuelto nuestros problemas de energía.

Tomemos el ejemplo del Brasil. Aquí en Brasil, una de las razones del apagón se debió a la ausencia de redes de conexión. Cuando las zonas de interconexión se establecieron, el gobierno hizo una inversión que prácticamente dobló las ligazones de redes en el Brasil. Aunque aumentó el consumo, con el crecimiento de la economía, que provocó el crecimiento del consumo doméstico. Cerca de 7 millones de personas recibieron “Luz Para Todos”.

 

Pero cuando esta red se estableció, los riesgos del desabastecimiento disminuyeron. Estamos haciendo nuevas inversiones, que nos garantizan la elevación del techo de protección. En la misma situación se coloca América del Sur. Si, cuándo construimos las hidroeléctricas de Madeira [del Río Madeira: Jirau y Santo Antonio] y otras que vengan, si debemos hacer una binacional con los bolivianos y con los argentinos, (Garabí), todo esto va a tener un uso multinacional.

Estamos delante de una perspectiva de consolidación, de una especie de división del potencial de la energía del continente, deseamos decir que cada país tiene, como Bolivia, el gas - pero si lo desea, puede tener electricidad. Brasil, que no tiene tanto gas, pero sí suficiente petróleo, también tiene bio-combustibles. Uruguay está comenzando a invertir en bio-combustibles y ahora descubrió petróleo.

 

Porque incluso encuentro que una de las cosas interesantes es el tipo de polémica que la pre-sal está produciendo en Brasil. No es una discusión vinculada, básicamente, a la sostenibilidad de la energía. ¿No es esto? ¿Lo que se está discutiendo exactamente en Brasil? Es lo que nosotros vamos a hacer con los excedentes, cuál será la utilización del excedente petrolífero que se va a producir en Brasil?' 'No deseamos exportar el petróleo bruto. Por lo tanto decidimos construir dos grandes refinerías, una en Maranhão y otra en Ceará. Que se van a dedicar a la exportación de gasolina Premium para el mundo, para agregar valor.

 

Es evidente que deseamos compartir con otros países las inversiones necesarias para la producción de la exploración de la pre-sal, el impacto que eso tendrá sobre la economía brasileña es gigantesco.

 

-¿Usted cree que una visión económica de la Región, fortalece al Mercosur, que esa será una divisa a consolidar?

- Creo que esto ayudará mucho. Esto no nos excusará de tomar otras medidas, que hoy son claras. Necesitamos consolidar la estructura física, la conectividad entre los países, precisamos consolidar la infraestructura de la energía, porque es autónoma del programa del reservorio pre-sal. En tercer lugar, necesitamos fortificar los mecanismos financieros, porque en nuestro Bloque del Sur es importante la cuestión de la cantidad de obras que es necesario realizar.

 

También necesitamos consolidar la política social, sobre todo una serie de programas de frontera que son muy importantes, que benefician a las poblaciones de nuestro país y también a la de países vecinos. Vamos a tener que pensar, también, en otros mecanismos financieros, esta experiencia que estamos iniciando con la Argentina del comercio en divisa nacional, podría generalizarse a otros países. Tiene beneficios muy fuertes. Por otra parte, necesitamos agilizar ciertos mecanismos de garantía en la Región.

Hoy en día, el problema no es prestarle cierta cantidad de dinero al país A, B o C, para realizar una obra. La negociación de las condiciones, es generalmente un trabajo de ingeniería financiera que se decide rápidamente.

 

 El gran problema, muchas veces, son las garantías. Entonces como es que se hace esto. El convenio de crédito recíproco es un mecanismo, cuenta-aceite, cuenta-gas, cuenta-esto, cuenta-aquello. Éste es un problema que también necesitamos sofisticar más. Diría que, finalmente, todo esto, asociado a otra cosa, también importante, es crear mecanismos de compensación de las asimetrías.

 

- ¿Cómo esto es posible?

- Esta institucionalidad se consolida reforzando los mecanismos existentes y creando otros. En el caso del Mercosur, tenemos una estructura en Montevideo que es muy frágil. Entonces necesitaría ser consolidada, pero considerablemente, de modo que el Mercosur pueda tener una capacidad de iniciativa más grande. Ahora tenemos un Parlamento, que puede ser un elemento importante. Una particularidad es que los países menores, muchas veces, se preocupan, porque el Parlamento pueda quedar bajo una hegemonía brasileña. Esta es una necedad. El Parlamento Europeo  no está dominado por Alemania, Francia, el Reino Unido o Polonia, sino por las fracciones y las tendencias que son partidarias.

 

-¿Considera que vamos a caminar hacia este modelo?

- Espero que sí.

 

- ¿El debate interno de Bolivia sobre la conducción de su política económica y el social por el presidente Evo Morales, incluyendo el referéndum, es una  preocupación?

- Encuentro que preocupa básicamente a los bolivianos y a todos nosotros, porque Bolivia es un país que tiene una localización específica en el continente. Entonces, todo que ocurre allí se refleja de una manera general en Suramérica. Tenemos una opinión muy positiva sobre la evolución de la Región, en estos últimos años. Todos los presidentes de la Región fueron elegidos en pleitos o disputas masivas.

 

América del Sur está viviendo una nueva situación. Lo que he dicho es que no avanzamos si permanecemos aferrados a procesos políticos que pueden no adaptarse exactamente dentro del modelo que es nuestro y de otros países de la Región. En algunos países, cristalizaron las instituciones, están muy “esclerosadas”, quizás este sea el término apropiado, dado que aquéllas no lograron reflejar o traducir la nueva dinámica social.

 

Entonces, si un río de gran volumen va a pasar por un canal muy estrecho, este canal se ve afectado y llamo la atención sobre tres países donde se produjo este problema-Venezuela, Bolivia y Ecuador - y la solución encontrada era más o menos la misma: constituyente, es decir, una especie de refundación institucional del país. La gente dice: “pero existe mucha agitación”. Es evidente. Cuando uno tiene un rediseño del equilibrio de fuerzas políticas, es normal que suceda esto. Existe gente que desea evaluar a Suramérica, a partir de los textos de la teoría política del siglo 19.

 

-¿Desde el punto de vista de nuestras relaciones económicas

- Bolivia tiene un problema crucial hoy, desde el punto de vista económico .Es un país con un potencial gigantesco de expansión: hoy produce casi 50 millones de metros cúbicos de gas por día, y sólo al Brasil, exporta 30 millones. Bolivia, cuyo consumo interno se expandió bastante, tenía importantes compromisos de venta con la Argentina, que está renegociando. Tiene, a su lado, también un país con una demanda gigantesca: Chile. Sería una demanda de 30, 40 millones, si las negociaciones con Chile progresan, como están progresando, para encontrar una solución a la salida al mar (mediterraneidad de Bolivia) etc., Bolivia podría transformarse en un gran exportador para otros mercados: Asia, Estados Unidos, México. Calculo que tendría una demanda potencial de 100 millones de metros cúbicos, si no más. El problema es que tiene que ampliar la producción.

 

Tomamos la decisión de invertir porque creímos que no sólo teníamos que asegurar la producción para el consumo brasileño, sino también para asegurar condiciones mejores para el funcionamiento económico de Bolivia. Más allá de esto, existe una idea de que Bolivia puede agregar valor a su gas. Braskem [compañía del sector petroquímico] desea montar una gran planta allí, pero sólo puede hacerlo si existe oferta disponible de gas. Necesita ampliar la producción.

-
Después de la liberación de Ingrid Betancourt, el presidente Luiz Inácio Lula del Silva fue señalado como la persona ideal, el negociador ideal entre las FARC [fuerzas armadas revolucionarias de Colombia] y el gobierno colombiano para la liberación de los demás rehenes.¿Cómo ve Usted esto?

- Es evidente que el gobierno colombiano tuvo éxitos militares y políticos muy grandes en relación a las FARC. Siempre fuimos enfáticos en nuestros diálogos con el gobierno colombiano, antes de que el presidente Lula hubiese asumido la presidencia, en el período de transición entre su elección y asunción. Dijimos siempre que estábamos a disposición del gobierno colombiano para todo y cualquier tipo de esfuerzo de mediación. Brasil, diferentemente de otros países, no tenía y no tiene contactos con las FARC, ni el gobierno brasileño, ni los partidos que están en el gobierno, que permitieran establecer cualquier tipo de interlocución. Suiza mantenía contactos con las FARC, Francia también.

 

La prensa brasileña y la colombiana, por lo menos esa revista Cambio habían sido dulces (blandas) en la difusión de documentos. Por ejemplo, en lo que dice respecto de mí, aparezco muy bien en tales documentos de Reyes (Raúl Reyes, líder de las FARC, muerto en marzo de este año). Dice: “este inefable” Aurélio, que se opone a la participación de las FARC en el foro de São Paulo.

 

Dicen que van a intentar el contacto con el gobierno brasileño, pero no habido ninguna manifestación concreta de que se haya producido o tenido lugar, cualquier tipo de contacto. No habríamos hecho esto sin el conocimiento y el asentimiento, del gobierno colombiano. Cuando tuvo lugar la negociación para la primera tentativa de liberación de tres rehenes, yo estuve allí, por decisión del presidente, y en ese momento el gobierno brasileño tomó una precaución: consultar a Colombia, si ellos estaban de acuerdo. Cuando fui para allá, el presidente Lula llamó por teléfono a Uribe [Alvaro Uribe, presidente de Colombia] y le preguntó si él tendría algún problema. Contestó que no. Cuando estaba en Colombia, recibí seis llamadas de Uribe.

Nuestra actitud, respecto a Colombia, siempre fue de equilibrio absoluto, y esto es curioso, porque muchas veces nos acusan, o de omisión, estimamos que es un problema interno, que lamentablemente Colombia tiene que resolver, y estamos dispuestos a ayudar, pero deben decirnos como ayudar,-o los términos de las relaciones con las FARC, dicen que nos dejamos seducir por las FARC, y digo que esto no es verdad. Por el contrario, siempre tuvimos una actitud muy crítica respecto a las acciones de las FARC.

 

- ¿Hoy está siendo negociada una solución?

- No. Estuvimos ayudando en otras cuestiones periféricas a esto. Respecto a la solución interna, lo máximo que se hizo fue hablar con la gente del gobierno, que nos informaron que habría un nuevo esfuerzo, que duraría unos meses, para ver si se llegaba a una solución negociada.

 

- ¿Esto después de la liberación de Ingrid Betancourt?

- Después de la liberación de Ingrid.

 

- ¿Hay tratativas para una solución negociada?

- El gobierno colombino tiene una tratativa, en la cual no estamos participando.

 

-¿Del gobierno colombiano con las FARC?

- Eso es por lo menos, lo  que me informó el Alto Comisionado para la Paz de Colombia, Luis Carlos Restrepo: que, por parte del gobierno, habría un interés en retomar las tratativas. Otros funcionarios del gobierno, sin embargo, tienen una visión un poco escéptica sobre la posibilidad de resolución.

 

-¿La posición del Brasil, en este caso, es diplomática, donde puede ayudar, desde que convocatoria?
- Al principio del gobierno Lula, el entonces Secretario General de la ONU [Organización de Naciones Unidas], Kofi Annan, llamó por teléfono al presidente, pidiendo la ayuda de Brasil. En ese momento, la ayuda significó concretamente en que nosotros poníamos a disposición un territorio aquí (Brasil) para las negociaciones. Consultamos al presidente colombiano y le dijimos: 'Está a las órdenes un espacio aquí para las negociaciones, para el intercambio de prisioneros”. '

-
¿Para el Brasil, y el continente, es importante una solución ya que hoy es un área complicada, dónde hay tráfico de drogas y un conflictos en curso?

- Vamos a ver el lado positivo: Colombia es un gran país, éste es el problema. Un país con territorio y población gigantescos, tiene una economía pujante. Para Brasil, una Colombia pacificada, sin los problemas que tiene hoy, es importante. Estas reticencias que hubo en determinados momentos en el proceso de integración, derivaban mucho de la situación interna. Entonces, la resolución de la situación interna es, para nosotros un punto básico. El gobierno brasileño tuvo, durante todo este período, a pesar de lo que se dijo de manera irresponsable, una actitud de sensibilidad enorme en relación a la situación colombiana. Nunca se perdió el diálogo.

 

¿Cuántas veces el presidente Uribe se movilizó para hablar con el presidente Lula, para intercambiar opiniones? Deseo insistir en esto, nuestra agenda con Colombia no está centrada en los aspectos negativos, ella es eminentemente positiva.

 

- En Venezuela, presidente Hugo Chávez nacionalizó una compañía de cemento. ¿Este tipo de actitud estatizante, puede tener cierta consecuencia, desde el punto de vista de la disposición de los inversionistas, a continuar invirtiendo en el continente?

- Encuentro que no. Algunos inversionistas pueden asustarse, pero no creo que sea un problema. En primer lugar, porque creo que la decisión de estatizar determinado sector está ligada a un determinado modelo de desarrollo de la economía venezolana. En el pasado, sufrimos la plaga de las privatizaciones - en el Brasil, no fue tan así, pero me estoy divirtiendo mucho, observando ahora a aquellos que deseaban privatizar PETROBRAS, porque ahora la defienden con uñas y dientes. El problema que se coloca siempre es que las inversiones demandan ciertas garantías. El buen inversor, que sabe de estas cosas, va más allá de las apariencias.

Venezuela es un país que, finalmente, decidió industrializarse, para salir de la “maldición del petróleo”. Por lo tanto, es un campo importante. Los intereses del Brasil están asociados a una integración productiva de América del Sur. Brasil ha hecho esta opción, hay gente a la que no le gusta la misma, piensa que debemos integrarnos a los Estados Unidos, a Europa. Tenemos relaciones muy buenas con los dos, pero optamos por un proceso de integración de América del Sur, que consideramos mejor para Brasil y para América del Sur.

 

- ¿En el viaje que usted hizo a Paraguay, se discutió la cuestión de los brasileños que tienen propiedades de tierra en ese país?

- No me ocupé de este tema, tengo la impresión de ese problema está evolucionando en forma tranquila. Evidentemente es posible que el presidente [Fernando] Lugo tome algunas iniciativas de reforma agraria allí. ¿Quiénes somos nosotros para criticar la reforma agraria en otros países, si la estamos haciendo aquí también? El presidente Lugo y el ministro de Agricultura paraguayo, dieron una serie de declaraciones de que harían esto (reforma agraria) de forma muy ordenada.

 

- ¿Si hubiese una reforma agraria que alcance a algunos brasileños que son grandes productores en Paraguay, el Brasil intentará ayudar?

- Éste es un problema interno de Paraguay allí. Siempre tenemos una política de protección de los ciudadanos brasileños en el exterior, ésta es una regla general. Ahora, espero que estas cuestiones se resuelvan de forma positiva, entre otras cosas, porque algunos de estos sectores agrícolas son muy productivos. Claro que los paraguayos tienen preocupaciones justas, no desean transformarse exclusivamente en una economía de exportación, desean resolver los problemas sociales, alimentar al pueblo. Pero ésta es nuestra política también. ¿Cómo vamos a criticar en otro país a la política que practicamos aquí?

 

El Presidente Lugo se ha revelado como un hombre de gran habilidad, que sabe que la transición de Paraguay, después de más de 60 años del régimen del partido Colorado, no es una cosa que se va a hacer en un crujir de dedos.

 

- Con el fortalecimiento de la economía y de la moneda brasileña, nuestras compañías están ampliando sus negocios en los países de América del Sur y sus industrias en nuevos mercados. ¿Cómo ve usted este proceso?

- Lo veo como un hecho positivo, incluso porque tenemos dos problemas aquí. Tenemos hoy una relación comercial muy desequilibrada a favor de Brasil. Tenemos un superávit en la balanza comercial con todos los países de la Región, menos con Bolivia, en función de las importaciones de gas. Esto demuestra que la relación comercial muchas veces no resuelve las asimetrías existentes entre las economías de América del Sur, por el contrario, las agrava. Una de las formas por la cual podemos compensar esto, más allá de los mecanismos multilaterales, -como fondos, programas de infraestructura y de los financiamientos que el Brasil ha propiciado para la construcción de obras en estos países-, es exactamente por intermedio de inversiones. Brasil ha sido demandado, en gran medida, a estimular a los países que precisan inversiones.

-
¿Hay áreas específicas en las cuales Brasil y los socios tengan preferencia?

-  Depende mucho del país. Hay inversiones en el área petrolífera, del gas y de los minerales. PETROBRAS está presente en Argentina, Colombia y en Perú. Tenemos firmas mineras, como el Vale, y tenemos presencia fuerte en el área industrial, qué nos interesa, porque una de las formas de establecer una relación más equilibrada con los países de la Región es ayudarlos a llevar adelante un proceso de la industrialización, sea complementario a nuestras industrias, en las industrias de Argentina, sea un proceso autónomo. Brasil ha estimulado mucho el desarrollo industrial y agrícola de Venezuela.

 

- ¿El diseño que está siendo pensando por el gobierno brasileño, es de una integración económica aún mayor?

- Éste es por lo menos el movimiento que hemos intentado estimular. Ahora, nuestra economía es una economía de mercado, tenemos la posibilidad de estimular inversiones, dirigirlas, pero no decir para donde va una planta fabril. Pero las políticas gubernamentales son básicas en este particular.

 

- ¿Cómo están siendo utilizadas las instituciones de fomento que tenemos para esto?

- Se están utilizando básicamente para la cuestión de la infraestructura. Estamos financiando una iniciativa tripartita entre Brasil, Bolivia y Chile, para una obra que permitiría la apertura de una carretera entre Porto Alegre y Chile, pasando por la Argentina, que cambiará totalmente la integración Pacífico-Atlántico. Ahora, el Brasil abrió una línea de crédito importantísima para ese proyecto Bolivia Hacia el Norte y está dispuesto a financiar una línea de transmisión de energía desde Itaipú hasta Asunción, en Paraguay.

 

- Específicamente en el caso de Paraguay, se llegó a hablar de un Plan Marshall (principal plan de EEUU para la reconstrucción de los países aliados de Europa, en los años siguientes a la Segunda Guerra Mundial, que recibió el nombre del secretario de Estado, George Marshall), un plan de desarrollo económico. Usted estuvo antes de las elecciones con Fernando Lugo en representación del Brasil.¿Qué se resolvió?

- Tenemos que ser cuidados cuando hablamos sobre esto, para no parecer que deseamos decirle a los paraguayos lo que ellos tienen que hacer, porque ellos saben muy bien qué hacer. Diría que allí vamos a tener dos grandes problemas. Uno de ellos está en Itaipú, para lo cual tenemos la expectativa de continuar negociando, como negociamos hasta ahora. En el gobierno anterior, de Nicanor Duarte, el Brasil hizo una serie de movimientos que mejoraron totalmente la relación entre dos países, respecto a esta hidroeléctrica, que tiene gran importancia para nosotros, desde el punto de vista de la energía. Para Paraguay, más que esto, tiene gran importancia desde el punto de vista financiero. Una parte expresiva de los recursos que obtiene Paraguay vienen de Itaipú.

 

Entonces, es normal que ellos deseen mejorar las condiciones de la remuneración de la energía. Optamos por una conducta serena. Estuve hace poco, antes de la asunción de (Fernando) Lugo, conversé con él en dos oportunidades, estuve con su equipo y llegamos a un acuerdo de que no negociaríamos para la prensa, aunque sí en la mesa de negociación.  Hay una serie de demandas que nos parecen razonables, otras no.

 

- ¿Cómo será esta negociación?

-  Ellos propusieron una agenda que nos pareció buena, que no significa que estemos de acuerdo con todo lo que fue consignado allí. Pero nos parece un excelente itinerario para las negociaciones. Al mismo tiempo los directores brasileño y paraguayo de Itaipú ya habían hablado algunas veces y las conversaciones habían sido muy positivas. Las negociaciones, en el caso brasileño, serán conducidas por los Ministerios de Relaciones Exteriores y de Minas y Energías, ellas estarán mucho más facilitadas. La segunda cuestión está ligada a la idea de un proyecto de un desarrollo más grande de Paraguay. Es un país que tiene una agricultura importante, nosotros podemos ofrecerle cooperación agrícola.

 

Tengo la impresión de que, en Paraguay, es esencial saber si los paraguayos desean desarrollar un programa industrial para el país. Tienen un activo importantísimo, que es tener energía, tienen la mayor proporción de energía per capita del mundo.

 

Esa energía, en gran parte es exportada, aunque podría ser utilizada para abastecer a la eventual demanda de la industria paraguaya. Los propios paraguayos nos han dicho que desean cambiar la imagen del país, del país de la falsificación. Estoy seguro de que habría interés de parte de empresarios brasileños y de que algunas compañías brasileñas se están preparando para anunciar inversiones allí, en el área de los bienes de capital.

 

Encuentro que existe la posibilidad de extender esto a otros sectores, como el de bienes de consumo, para el mercado interno y también para las exportaciones. Otro capítulo que discutimos allí, tiene más tiempo, es el de la industria de bio-combustibles. Ellos podían entrar perfectamente en la producción del etanol, del bio-diesel. En fin, la instalación de un nuevo presidente crea condiciones y posibilidades para repensar la vocación económica del país y, en función de esto, considerar en que pueden ayudar con eficacia, Brasil y otros países de la Región.

-
¿Es un proceso con el modelo tradicional de inversiones privadas? ¿En donde es preciso instalar, las agencias brasileñas de promoción que pueden invertir? ¿Un proyecto compartido entre los dos países?

- Allí, los paraguayos fijarán las condiciones, y este modelo, de cierta manera, es el que creemos se puede ampliar a otros países, como Uruguay. Otra cuestión importante es que Brasil firmó un nuevo acuerdo automotor con la Argentina. Por primera vez, después de mucho tiempo, es un acuerdo de seis años de duración, que, entonces, crea estabilidad. Los acuerdos anteriores eran anuales, lo que no producía mucho impacto. Con este acuerdo de seis años, uno de los primeros efectos que constatamos es que la Argentina retomó su producción automotriz, aunque estos últimos años ha perdido muchas industrias de auto-partes

 

Sin embargo, tiene posibilidad de recuperar la industria de las auto-partes, porque este acuerdo, con una duración de seis años, tiene ciertos efectos de proyección sobre la industria automotriz. Aceptamos esto. Este acuerdo va a ser ampliado a Paraguay y a Uruguay. Esto implicaría que tenemos la posibilidad de hacer que Paraguay y Uruguay, también participen de este proceso de división del trabajo.

 

- ¿Cómo es  el modelo de este acuerdo?

- Establece condiciones muy favorables a este proceso del re-industrialización de la Argentina. La industria automotriz brasileña aceptó. Para tener una idea, muchas compañías que estaban en Córdoba [Argentina] habían venido al Brasil, pero ahora ellas pueden volver a su país de origen. Por otra parte, tenemos posibilidad de que Paraguay y Uruguay entren en este acuerdo. Estuvimos discutiendo con el ministro de Argentina la posibilidad de que, a partir de compras muy importantes que el país hará al EMBRAER [Empresa Brasileña de Aeronáutica], sobre el inicio de un proceso de integración con la industria aeronáutica de Argentina, que fue muy importante en el pasado.

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