Hay pendiente
Un homenaje...
por Félix Duarte

En la semana pasada, a raíz de las declaraciones de un testigo, volvió a primer plano el caso de los asesinatos en la dictadura, más conocido como “Los fusilados de Soca”. También en esa semana que pasó –Y en acto público– fue colocada una placa, acreditando que una escuela pasa a llevar el nombre de Elena Quinteros, un caso emblemático, si lo hay, sobre los detenidos desaparecidos en tiempos de la dictadura militar, esa etapa tan oscura, de nuestra Historia reciente. Son estos dos hechos puntuales.  Pero miles de otros hechos así existen por anónimos caminos.

 

Volvamos al caso de Soca. El día 9, cuando declaró el testigo citado antes, Roger Rodríguez en su nota refiere que ese testigo le confió que estando preso, una de las cautivas, que después apareció muerta en Soca, le dijo....”nos van a matar. Decile a la organización que no se habló nada, que no somos traidores, que echamos para adelante” ¿Cuánta infinidad de esos testimonios habrán existido en el anonimato de las prisiones, en la rutina de la tortura? Cuanto valor acumulado, que nunca se conoció, hizo posible mantener lucidez en esos largos tiempos de prisión.

 

Pero esos referentes no son todo cuando reinaba el despotismo. Las familias destruidas. El exilio alimentando una diáspora nutrida hacia los cuatro rumbos. El miedo hecho Institución. Destituidos por miles en aquello de las letras A, B y C. Es difícil juntar en pocas líneas el sacrificio y el dolor de un pueblo. La tristeza que daban los gurises que crecían en aquellos años. Quien hoy, ya con años encima, de tanto en tanto no acaricia esos libros que estuvieron diez años enterrados. Y recuerda cuando un libro ubicado en un “rastrillaje” era un boleto a la mazmorra.

 

Ese dolor anónimo, ese sacrificio sabiendo que poco o nada se iba a conseguir hasta mucho tiempo después, en cierto modo fue casi una “vacuna” que impidió bajar la guardia en el aguante y dio fuerza a la espera. Sino ¿Como se explica lo que asombró a tantos aquel día del acto en el Obelisco? Bajando por Ponce para ingresar a la calle de la Fuente, al entrar al Parque, desde cada árbol, llegando por miles desde todos lados, ahí estaban banderas del Frente y de los partidos... ¿En donde habían estado 12 años? ¿Cómo las habían podido esconder? ¿Cómo?

 

La gente lo había podido hacer, con dolor y con mucha rabia y con no poco miedo, porque era un pueblo en el que había crecido una esperanza. El Frente Amplio había logrado plantar una esperaza y no pudo la dictadura, a pesar de todo lo que hizo apagar ni matar esa esperanza. Asi de simple es la cosa. No busquemos un milagro ni el yuyo mágico de una curandera. Y asi fue que terminada la dictadura y cuando la derecha se jugaba una fija de que el Frente estaba acabado, en veinte años –que en Historia no es nada– el Frente Amplio entraba al Gobierno del país.

 

Ahora, eso del homenaje del título ¿Qué cosa es eso? En realidad no pensamos en un homenaje con acto en la calle con mucha gente. No es eso. Tampoco sería con oratoria, ni habría himno ni gente del Gobierno en pose de himno, con mano en el corazón y rostro apropiado al solemne momento. Que es distinto a rostro de piedra. Tabaré no besaría niños, ni esas criaturas de túnicas blancas darían flores a Daisy, a Julia ni a María. De hecho no ocurriría que un mes antes se nombraran las comisiones para organizar el evento. Por una sencilla razón. No habría tal evento.

 

Lo de poner “homenaje” fue un inocente ganchito y porque hay una costumbre nacional a los homenajes. Ese panorama que desplegamos en forma muy resumida es apenas para motivar a esta fuerza política que hoy esta en el gobierno, a que no crea que es por generación espontánea que esta donde esta. Es el resultado de la vida que circuló por esas cuatro décadas que hay detrás de este presente. Y en esas cuatro décadas hay gente que contribuyo con semillas muy valiosas, no solo en tiempos de la dictadura, sino en todos esos años que hicieron posible este presente.

 

Nadie acusa a nadie de no haber hecho camino con un gobierno diferente. Nadie puede pretender que en pocos años se arreglaran estructuras de siglos ni problemas producidos por esas estructuras, que se instalaron para generar riquezas de algunos a partir de la pobreza de amplias mayorías. Pero no es justo que hoy estén pasando las cosas que pasan en la interna, incluso mostrando realidades que tanto criticamos en los que estaban antes. El Frente debe mirar por encima del hombro, reconocer que tiene una deuda con el pasado. Y una responsabilidad de seguir siendo Gobierno. Si a eso le quieren decir homenaje. Que sea un homenaje a ese pasado.

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