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Acuerdo bilateral
Argentina-Brasil
El arte del buen gobierno
y el interés nacional
por el profesor
Bernardo Quagliotti de Bellis
La dimensión de las crisis generalizada de la
economía uruguaya y el estancamiento y deterioro de
sus principales componentes, impone objetividad y
realismo en el análisis, para no repetir los
estereotipos ideológicos habituales de nuestra
sociedad; más aun ante los avances en las relaciones
políticas y comerciales de nuestros dos gran
vecinos, pues estamos presenciando desde hace un
tiempo que Uruguay es plenamente ignorado en la
región.
Quizás
convenga recordar -a grandes rasgos- períodos de
nuestra historia para identificar a sus principales
responsables. A partir de 1830, los cambios
constitucionales fueron transformando las ideas y
creencias de nuestra población – en muchos casos
envileciéndolas-
a la par que desde principios
del siglo XX, las grandes corrientes migratorias
iban incorporando pautas culturales que conformaban
un modelo de nación.
A partir de ese instante y en
el climax de la crisis mundial de 1929 , se fue
modificando paulatinamente nuestra inserción
mundial, productiva y política. La Segunda Guerra
Mundial y sus posteriores cambios de actores
hegemónicos en la conducción del comercio y de las
relaciones internacionales y la falta de visión de
nuestros gobernantes para proyectar un modelo de
nación que superara las canonjías coyunturales de ka
política marcada por CEPAL de sustitución de
importaciones, lo que permitió que privilegiadas
minorías en fortma ininterrupida hasta nustros
días, obstaculizaran -para finalmente degradar-
una economía agropecuaria e industrial actualizada y
competitiva, neutralizando -lo más grave- el
necesario y sostenido desarrollo científico y
tecnológico que exige el mundo contemporáneo
globalizado, desmejorando -simultáneamente- e4l
nivel académico y la investigación en los claustros
universitarios.
Gobernar
es, para el profesor Henry Kissinger (“Un mundo
restaurado”, 1973) -y lo cito no como exponente
de una política exterior hegemónica - un arte
difícil y peculiar. En el libro que he indicado, el
autor expresa: “Al
estadista no hay que juzgarlo solamente por sus
concepciones, porque al revés del filósofo, debe
ejecutar su visión. Y el estadista confronta
inevitablemente la inercia
de su material y el hecho de que las
otras potencias no son factores que puedan ser
manipuladas, sino fuerzas que deben ser conciliadas.
Su instrumento es la diplomacia que concilie las
aspiraciones particulares con un consenso general”.
Por ese camino se han dispuesto
a transitar juntos, Argentina y Brasil, conforme al
acuerdo al cual -razonable y felizmente acordaron
la semana pasada con motivo de la visita de la
presidente de Argentina y el de Brasil, luego de
dejar “atrás” los desacuerdos que ambos
países tuvieron en los debates de la recientemente
fracasada ronda de Doha.
Buena y acertada razón tiene
Kissinger cuando indica: “La política profunda
se nutre de la creación perpetua, de una
redefinición constante de metas. En efecto, el
espíritu de la política y el de la burocracia se
oponen diametralmente La esencia de la política es
su contingencia”.
Los valores conceptuales de
estas afirmaciones indican que el arte del buen
gobierno exige para conseguir el triunfo de las
ideas, objetividad en la elección de los hechos,
análisis en la elaboración de las estrategias y
determinación no militante en los momentos críticos.
Entre el conocimiento positivo y la mitología
militante, está el quid para el éxito en la decisión
política del gobernante. (A.A. Bravo,1985)
Mientras el presidente
uruguayo viaja periódicamente por países lejanos,
Argentina y Brasil consolidan sus relaciones en el
marco de un Mercosur (extremadamente bilateral)
quedando para el conocimiento de una época pasada el
libro que escribiera Miguel A., Scenna
“Argentina-Brasil, cien años de rivalidad”.Se
cumplen luego de 55 años, lo planificado por los
presidente de Chile (Gral. Ibáñez) Argentina,
Gral.Perón) y Brasil (Vargas) la unidad que pusiera
fin al funesto aislamiento que fue la clave de
nuestra indefensión, resumida en el lema inglés “divide
et impera”, que impuesto por Lord Pondonby lo
heredó y aplicó al actual “hegemón”.
En estos tiempos, próximos a
cumplirse el bicentenario independentista que dio
lugar a la creación de veinte Estados, los pueblos
iberoamericanos, tienen aun una obligación
pendiente. Deben resolver política, cultural,
económica y tecnológicamente, la creación de la
siempre soñada Nación de Repúblicas, no
lograda aun, a pesar de las “conversaciones” que se
registran cumbre tras cumbre.
Espacio geográfico, sociedad y
voluntad nacional
La organización del espacio es
permeable a la gravitación de los factores de poder
que se ejercen en la utilización e los recursos,
dado que no existe un determinismo convergente y
totalizado; porque la vida social es contingente y
modificable por el accionar protagónico de la
comunidad.
Uruguay -para citar nuestro
caso- sólo podrá lograr su desarrollo integral a
través de una estrategia (de la cual carece) que
ordene y acondicione el territorio, modificando la
convergencia de la infraestructura de transporte,
energía, comunicaciones, con ejes de articulación y
desarrollo territorial organizando su pequeño
espacio insertado entre los dos mayores Estados de
Sudamérica. En tal esquema son significativos los
ejes transversales bioceánicos y los ejes
longitudinales. Los primeros proyectan al
Uruguay hacia el “hnterland” del Cono Sur. Los
segundos incorporan vinculaciones entre Argentina
y Brasil. Demás está decir, la función que deben
cumplir los puertos para todo el Mercosur atlántico.
Lamentablemente, ni el IIRSA,
ni nuestro vecinos reconocen la importancia que el
UIruguay tiene en esta “cuenca del sesague”,
así calificada la Cuenca del Plata por la
Internacional Law Associaton, o, recordando otra
metáfora histórica “el anillo del Plata”
así calificada por los jesuitas de la época
colonial.
Los presidentes Kirchnerr (en
ese entonces) y Lula da Silva, acordaron la
construcción de obras viales y ferroviaria que unen
directamente a sus países por el que denominaron “Corredor
de integración del Mercosur” , conocido también
como Proyecto OCCOVI.
Uruguay, en tanto, sigue
debatiendo sin llegar a una decisión, respecto a la
constr4ucción de un puerto en aguas profundas en su
costa atlántica, que tanto necesita el “hinterland”
del Cono Sur atlántico.
Y me remito a dos notables
visiones del devenir platense, planteadas a mediados
del siglo XIX: 1) El esclarecido argentino Juan B.
Alberdi manifestó: “El Estado Oriental tiene
en su situación geográfica un doble pecado y es de
ser necesario a la integridad del Brasil y a la
integridad de la república Argentina. ¿Por qué
motivo? Porque en las orillas de los afluentes del
Plata, de que es llave principal el Estado Oriental,
están situadas las más bellas provincias argentinas.
El resultado de esto es que el Brasil no puede
gobernar sus provincias fluviales sin la Banda
Oriental; ni Buenos Aires puede dominar las
provincias litorales argentinas sin la cooperación
de esa Banda Oriental”.
En las
“Memorias” de Itamaraty del año 1896, me encontré
con un informe que puntualizaba una descripción de
vías de comunicación en el “hinterland” del Cono
Sur -particularmente en vías férreas- y la
importancia del sistema portuario de la época. El
informe indicaba:
Desvaneciendo conceptos políticos, habilitaría a la
República Oriental del Uruguay a desempeñar su
función internacional en la América del Sur,
tranquilidad exterior para desenvolver sus elementos
de prosperidad como está, admirablemente colocada en
el estuario del Plata para unir Brasil y Artentina
.
José M. da Silva Paranhos, Barón de
Río Branco”.
Hoy Uruguay sigue pensando
-como lo dijera recientemente el Presidente Dr
Tabaré Vázquez- volver a ser la “Suiza de América”.
¿Qué significado tiene ese calificativo?. ¿Un nuevo
sistema colegiado de gobierno, como se inspiró Don
José Batlle y Ordóñez a principios del siglo XX?. Es
importante tener en cuenta que Batlle estudió y
aplicó muy bien los conceptos de un buen gobierno
de Krause y de Ahrens, que muchos de los
gobernantes actuales nunca han leído.
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