|
Un
tema en debate: los biocombustibles
Informe Oxfam:
incentivar cultivos, ¿para
combustibles o para alimentos?
por el profesor Bernardo Quagliotti de Bellis
[i]
Según la ONG BRITÁNICA OXFAM,
el uso de biocombustibles está acelerando el cambio
climático e incrementando el precio de los
alimentos. En su informe “Otra verdad incómoda ”, es
tajante al afirmar que estos combustibles orgánicos
no son una alternativa a la crisis de los
combustibles fósiles, elevando además
las tasas de hambre y pobreza.
El
futuro de los motores “flex-fuel”
En 1890 se construyó el primer
motor que funcionó con aceite de maní y a partir de
ese acontecimiento, se descubrió que es posible
producir biocombustibles mediante una variedad
infinita de materias agrícolas como ser: árboles de
rápido crecimiento, caña de azúcar, maíz, soja, etc,
etc. Los brasileños fueron los precursores en la
materia a partir de la primera gran crisis
petrolera, colocando a sus autos “flex fuel”,
que funcionan con etanol -extraído de la caña de
azúcar- que puede mezclase a la gasolina.
A medida que sube el precio del
petróleo y se profundizan los problemas del medio
ambiente, aumentan -a juicio de la Organización de
las Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación (FAO) , las posibilidades de sustituir
combustibles fósiles por la bioenergía renovable.
Alexander Müller, Subdirector General de FAO para el
Desarrollo sostenible, en un comunicado ha afirmado
que “El abandono paulatino del petróleo ha
empezado ya. Durante los próximos 15 a 20 años,
veremos como los biocarburantes cubrirán
completamente el 25% de las necesidades de energía
mundiales”
La FAO considera que los
cultivo para lograr bioenergía podrían tener en las
economías rurales, fundamentalmente en los países de
bajos ingresos con el objetivo de diversificar sus
fuentes de energía. A su vez, FASOI considera que
ello significaría un nuevo brote de vida para
productos como el azúcar, cuyos precios
internacionales, últimamente, han sufrido un
descenso considerado.
Eric Holtz-Giménez -Director
General de Food First de Estados Unidos- señaló que
Europa aspira a que los agrocombustibles satisfagan
-en un comienzo- aproximadamente un 6 % de la
energía que necesitarán los transportes terrestres
en el 2010 y, un 20 % en el 2020. Para alcanzar esas
metas, los países europeos deberían comprometer -en
conjunto- comprometer el 70 % de su superficie
cultivable . Para el caso de Estados Unidos, tal
compromiso obligaría a que la totalidad de las
cosechas de maíz y soja tendrían que ser utilizadas
para la elaboración del biodiésel o etanol, hecho
que provocaría una crisis alimentaria de grandes
proporciones.
Recientemente trascendieron
estudios que confirman que tanto en Estados Unidos
como en países europeos, no alcanzan las tierras
para cumplir con las metas impuestas -citadas
anteriormente- de desarrollo de biocombustibles.
¿Cómo resolverán
el desafío?
Explotando las “tierras vacías” de Iberoamérica y de
hecho -como lo indiqué en artículos anteriores en
CRONICAS- ya lo están haciendo con la compra
de campos apto para el cultivo, y, como lo denunciar
la “Food First Institer for food and Developement
Policiy de USA”
“Es por eso que los países de
la OCDE miran al hemisferio Sur para cubrir sus
necesidades.
En octubre de 1999, la Food
First -en ocasión del seminario internacional sobre
Agroecología realizado en la ciudad argentina de La
Plata- Miguel Altieri , Ing. Agr. Profesor de la
University de California- - fundamentó diez razones
que a su juicio, explican por qué la
biotecnología no garantizará la seguridad
alimentaria, ni protegerá el ambiente, ni reducirá
la pobreza en el tercer mundo. “Los
biocombustibles son una tragedia ecológica y social.
Con su producción se creará un problema muy grande
de soberanía alimentaria, ya que hay miles de
hectáreas de soja, caña de azúcar y palma africana
que se van a expandir lo que va a producir una
deforestación masiva muy grande”. Esto ya
está pasando en Colombia y en el área amazónica en
Brasil. “Los problemas de la agrircultura
industrial busca potenciase de una forma tremenda”.
Etanol, una nueva geografía
mundial
En marzo de 2007, el presidente
G.W. Bush visitó Brasil y le propuso al presidente
Lula da Silva una “OPEP de los combustibles”,
conformando una “alianza estratégica en el rubro
, con el propósito de convencer a la sociedad
mundial que es posible cambiar los hábitos
energéticos”. Entre los que manifestaron su
oposición -“en nombre de las masas
subalimentadas del sur”- el primero de los
líderes políticos que expusieron advertencias de los
resultados finales fue Fidel Castro, luego del
acuerdo Brasil-Estados Unidos respecto a la
producción de etanol.
El documento “Sustainable
Energy” -preparado por UN-Energy (un grupo que
agrupa a todas las instituciones y programas de
Naciones Unidas que se ocupan de la energía) si
bien subraya las ventajas de los sistemas
bioenergético, advierte: “Los impactos
económicos y sociales de la bioenergía deben ser
evaluados con cuidado antes de tomar decisiones
sobre el desarrollo del sector y sobre la naturaleza
de las tecnología, las políticas y las estrategias
de inversión que vayan a adoptarse”.
Europa es ya el productor más
importante de biodiédel, elaborado con semillas de
colza, sojas y girasol, destacándose Alemania,
Ucrania. En México y en la India los costosos
paquetes tecnológicos de la también denominada
“revolución verde”, vienen favoreciendo
exclusivamente a una minoría de grandes
terratenientes ricos, practicándose una política de
concentración de tierras y quedando los pequeños y
medianos productores en una situación muy
desfavorable.
A juicio de Robert Bailey
-asesor de políticas en Oxfam- “En la carrera
por suministrar biocombustibles a los países
industrializados y al resto del mundo, los pobres
están siendo aplastados”.
Brasil: etanol,
política de Estado
Entre los 120 países con
potencial para producir etanol, se destaca Brasil,
país con cultura azucarera, grandes extensiones de
tierra a cultivar, y últimamente alta tecnología
para producir etanol, últimamente aplicada en la
industria automotriz y, en menor escala, en la
generación de energía conforme al “Programa
Proálcool”
Según estimaciones de la
“Compañía Nacional de Abastecimiento” (CONAB) la
zafra de caña de azúcar de Brasil en la pasada
cosecha 2006/2007, llegó a 471 millones de
toneladas, un 9,2 % superior al período anterior.
Ello se debió a la expansión de la frontera
agrícola: ( en caña de azúcar un 5,5 % y al aumento
de la productividad, un 3,5 %), desarrollo que se
da en áreas de pastizales degradados en la región
Centro-Sur, lejos de la floresta amazónica, con un
rinde de siete mil litros de alcohol de caña de
azúcar por hectárea .
A partir del 2003, la flota de
autos “flex-fuel” (nafta con etanol) alcanzó a casi
2 millones de vehículos a lo que habría que sumar el
consumo de carburante en motocicletas ( 3,8
millones) y otros pequeños vehículos. Un informe de
Itamaraty indica que la capacidad instalada para la
producción de alcohol en Brasil está estimada en
18.000 millones de libros por año . El “Programa de
Aceleración del Crecimiento” (PAC) indica una
importante proyección al 2011, como resultado del
cultivo de 2 millones más de hectáreas. En julio,
Brasil aumentó la provisión de energía a la
Argentina de los 600 MWh a unos 860 MWh a un costo
que promedia entre R$ 200 y R$ 250 e4l MWh.
Biodiversidad en América Latina
En un extenso artículo, la
periodista Astrid Barnet (Agencia de Noticias
Biodiversidad) , señala que grandes plantaciones de
caña de azúcar, palma africana y soja ya están
sustituyendo bosques, pastizales y praderas en
Argentina, Brasil, Colombia y Paraguay.
“El cultivo de la soja ha
provocado la deforestación de 21 millones de
hectáreas de bosques de Brasil; 14 millones en
Argentina y 2 millones en Paraguay. En respuesta a
la presión del mercado global, próximamente se
espera –solo en Brasil- la deforestación adicional
de 60 millones de hectáreas de su territorio. En el
caso de Paraguay, una buena parte de su bosque
atlántico ha sido deforestado para el cultivo de
soja, lo que significa el 29 % de la utilización de
las tierras agrícolas del país.
Mientras en Argentina y Brasil
los promedios de pérdida de suelo se encuentran
entre las 19 y 30 toneladas por hectáreas, en el
oeste estadounidense la pérdida de cobertura de
suelo promedia las 16 toneladas por hectárea de
soja, dependiendo del clima entre otros factores”
En Argentina, se estima que la
producción continuada de soja, ya ha provocado la
pérdida cercana al millón de toneladas métricas de
nitrógeno y de 227.000 toneladas métricas de fósforo
a nivel nacional. En el caso de Bolivia, donde su
producción se expande hacia distintas áreas del
Este, ya sufre de suelos compactos y degradados.
Cien mil hectáreas antiguamente productoras de soja
han sido abandonadas para pastoreo, lo que conlleva
a una mayor degradación de los mismos.
La opinión de la OCDE
El informe
“Biocombustibles: ¿es el remedio peor que la
enfermedad? de la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), ésta
pone en duda la rentabilidad y el beneficio
medioambiental del uso de combustibles biológicos.
El informe denuncia que la
creciente demanda de biocombustibles, tendrá
consecuencias económicas a nivel mundial, ante el
dilema ¿comida? o ¿combustibles? , ya que puede
causar serias consecuencias. OCDE considera que la
obsesión por los biocarburantes puede suponer una
amenaza para el medio ambiente y la biodiversidad,
pues -dice- si se toman en cuenta la acidificación
de la tierra, el uso de fertilizantes , la pérdida
de biodiversidad y la toxicidad del uso de
pesticidas agrícolas durante el proceso de
producción de bioetanol o biodiesel, su impacto
medioambiental, puede superar fácilmente el de la
gasolina o el diesel mineral.
[1]
Secretario General Asociación Sudamericana de
Geopolítica
Presidente de Academia Uruguaya de
Ge4opolítica y Estrategia
LA
ONDA®
DIGITAL |