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La crisis de los
Estados Unidos
por el profesor Luiz Alberto
Moniz Bandeira
Extracto del prefacio a la 2ª edición
de la obra de Luiz Alberto Moniz Bandeira -
Formación del Imperio Americano (De la guerra contra
España a la guerra en Irak), publicada por la
editorial Civilização Brasileira, en agosto de 2006
(...)
Los gastos con las guerras en Irak, donde los
Estados Unidos ya sufrieron más de 2.510 bajas, y en
Afganistán, donde las fuerzas de la OTAN pierden más
y más soldados cada año, sin conseguir dominar la
situación, contribuyen para agravar la perspectiva
de una grave y profunda crisis en su economía. De
acuerdo con la Heritage Foundation, ligada al
Partido Republicano, se espera que el déficit fiscal
se eleve a U$S 1 trillón por año, hasta 2017. Este
déficit se conjuga con el déficit comercial, que,
según anunció el Departamento de Comercio de los
Estados Unidos, en febrero de 2006, batió un nuevo
record, en 2005, alcanzando el monto de U$S 725,8
mil millones, cerca del 17% más que en 2004, cuando
había alcanzado el valor de U$S 617,6 mil millones.
El mismo
equivalió al 5,8% del PBI, contra el 5,3%, en 2004,
y el 4,5%, en 2003.[1] Esta tendencia, que se
acelera, llevó al Fondo Monetario Internacional, a
comienzos de 2004, a advertir que el déficit fiscal
y el creciente desequilibrio comercial, twin
deficits, estaban elevando la deuda externa de los
Estados Unidos en dichas proporciones que quebraba
todos los records y amenazaba la estabilidad de la
economía global, generando significant risks para
todo el mundo. [2]
Efectivamente, a partir del
primer mandato del presidente George W. Bush, los
Estados Unidos tomaron préstamos de los gobiernos y
bancos extranjeros más que en todas las
administraciones de 1776 a 2000. Su deuda externa
había alcanzado, el 30 de junio de 2003, la cifra de
U$S 6 trillones, de los cuales U$S 1,270 trillón
correspondían al principal, de acuerdo con el
informe del Departamento del Tesoro.[3] Desde el 30
de septiembre de 2004, la deuda externa de los
Estados Unidos continuó aumentando cerca de U$S.
1,54 mil millones por día y, el 27 de septiembre de
2005, ya había alcanzado U$S 7,9 trillones, el
equivalente al 64.2 % del PBI[4], y en junio de
2006, la deuda pública e intergubernamental alcanzó
el volumen de U$S 8,3 trillones[5].
De acuerdo con el World
Factbook, de la CIA, la deuda nacional de los
Estados Unidos, en 2005, representaba el 64.7% del
PBI, estimado en U$S 12.49 trillones, mientras que
la deuda externa de China, con un PBI calculado en
U$S 2,225 trillones, era del orden de U$S 242 mil
millones. Y, en el primer semestre de 2006, estaba
creciendo, en promedio, U$S 628 millones todos los
días. La deuda del gobierno federal, en junio de
2006, ya estaba en el entorno de U$S 8,3
trillones.[6] Y correspondían a los Estados Unidos,
en 2004, cerca del 22% de la deuda externa combinada
de 206 países, listados por el Factbook de la CIA,
por un valor total de U$S 38,54 trillones.[7]
La suba del precio del
petróleo, del cual la guerra en Irak ha sacado 1,5
millones de barriles/día del mercado, y del oro, así
como la valorización del euro son síntomas de la
profunda crisis que solapa la economía americana.
Los Estados Unidos emiten dólares, sin lastre, para
pagar la energía, commodities y manufacturas que
importan, y los países que les venden, tales como
Arabia Saudita, China y otros, con los mismos
dólares sin lastre compran bonos del Tesoro
Americano.
En otras palabras, son los
bancos centrales de otros países que continúan
financiando el déficit en la cuenta corriente de la
balanza de pagos de los Estados Unidos, que en 2005
alcanzó el record de U$S 805 mil millones, 25% más
que en 2005 y el equivalente al 6,4% del PBI.[8]
Las estadísticas del Departamento del Tesoro
indicaban, a fines de 2004, que los extranjeros
detentaban el 44% del débito federal poseído por el
público. Cerca del 64% de ese 44% estaba en poder de
los bancos centrales de otros países, la mayor parte
en los bancos centrales de Japón y de China. Sólo
China detenta cerca de U$S 854 mil millones, valor
más alto que el déficit de la cuenta corriente de la
balanza de pagos de los Estados Unidos. Esta
situación genera seguramente un enorme potencial de
riesgo para los Estados Unidos, si los bancos
parasen de comprar los bonos del Tesoro o comenzasen
a venderlos, masivamente, en el mercado.
Lo que aleja, por ahora, la
perspectiva del colapso es el hecho de que el dólar
es la moneda internacional de reserva. Aleja,
pero no elimina la amenaza. The most worlds
richest, most powerful country, depends on the
savings of the worlds poorest (los países más
ricos y más poderosos del mundo, dependen de los
ahorros de los países más pobres) exclamaron Bill
Bonner y Addison Wiggin, en su obra Empire of
Debt.[9] Pero, ¿hasta cuando? La burbuja financiera
de los Estados Unidos, inflada de esta forma, va a
estallar, día más día menos. El 28 de marzo de 2006,
el Asian Development Bank advirtió a sus miembros en
el sentido de que se preparasen para un posible
colapso del dólar, que, aunque fuese incierto,
tendría graves consecuencias para la economia
mundial.[10] El financista George Soros considera
que el estallido de la burbuja es inevitable y
previó que ocurriría en 2007.
Señales muy parecidas a las que
marcaron la decadencia y la caída del Imperio
Romano, descriptas tan magistralmente por Edward
Gibbon, ya se manifiestan y se acentúan en los
Estados Unidos, donde, sobre todo en la segunda
mitad del siglo XX, la polarización política y la
desigualdad económica se entrelazaron cada vez más,
haciendo prácticamente desaparecer a la clase media,
que constituyó el apoyo del centro político, dentro
del esquema bipartidista allá existente.
En 2002, cerca de 34,6 millones,
casi el total de la población de Argentina, vivían
en los Estados Unidos por debajo del nivel de
pobreza, contra 32,9 millones en 2001.[11] Pero, si
la decadencia del Imperio Romano duró muchos siglos,
la decadencia del Imperio Americano probablemente
llevará apenas algunas décadas. El desarrollo de los
medios de comunicación y de transporte imprimió
mayor velocidad a la civilización moderna. El
desarrollo de las herramientas electrónicas, la
tecnologia digital, imprimieron velocidad al tiempo.
Y la caída del Imperio americano será tan
vertiginosa, dramática y violenta como su ascensión.
St.
Leon, 27 de junio de 2006
Traducido
para LA ONDA digital por
Cristina Iriarte
LA
ONDA®
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