¿La crisis mundial
está a medio tiempo?
por el profesor Bernardo Quagliotti de Bellis

700.000.000.000 de dólares, una cifra difícil de concebir, para alcanzar una cierta estabilidad financiera mundial.  La Humanidad en un caos económico. Considero que la palabra “caos” , que significa confusión y desorden propio de un ámbito sin dirección, es la exacta  expresión que  está siendo empleada por actores contrarios   al  modelo neoliberal deshumanizado , que condena a la mayoría de los humanos al subdesarrollo, con el fin de reabrir la concepción de un nuevo “orden mundial”. Hay que sumar  otras crisis tan o más graves que la financiera, por las cuales está atravesando 

la sociedad mundial.

 

La proyección del mundo contemporáneo, anticipa que el conocimiento y el aparato productivo y la cultura de la sociedad son los componentes del poder nacional, más aún en este siglo XXI.

 

En el polémico documento “Santa Fe IV”, que cuatro asesores le presentaran  a   George W. Bush, continuando lo indicado anteriormente  en  los documentos “Santa Fe I, II y III “ redactados  para George Bush padre, durante sus dos administraciones, en el introito se lee::

 

 “La historia nos dice con toda claridad que, cuando una gran potencia fracasa en valorar su interés  interés nacional y permite que su cultura central se desgaste y sea absorbida por un sistema de valores hostil, su caída es previsible. Spengler y Toynbee han examinado este fenómeno con gran detalle Muchos creyeron, incluido el prominente  especialista Francis Fukuyama, que con el fin de la Guerra Fría y la casi universal adopción de las instituciones económicas capitalistas por parte de las naciones del mundo, íbamos a experimentar “el fin de la historia”. Nada podría estar más lejos de la verdad. La globalización de las instituciones capitalistas , a pesar de que se trata de motores excepcionalmente poderosos de desarrollo y cambio económico, está sujeta a excesos e inestabilidades y a la consecuente `producción masiva  de dolor y penurias personales” .

 

Muchos creyeron que con el fin de la guerra fría capitalista/soviética y la casi universal adopción de las instituciones económicas capitalistas por gran parte de las naciones del mundo,  sin visualizar que la globalización de las instituciones capitalistas estaría  -como lo está-  sujeta a excesos e inestabilidades, acompañada por dolor y penurias para  grandes sectores de los pueblos.

 

El fin de la historia, según Fukuyama

La  situación financiera  mundial actual, me lleva a recordar el libro de Francis Fukuyama, titulado “”El fin de la historia y el último hombre” (Ed. Planeta  1992). inspirado en  las ideas de Hegel y Kojève.  El tema central de la obra es el ocaso  de la evolución histórica, final  al que  -según el polémico autor-  se llegará en el mundo y en cada país, con el fin de dar satisfacción a los hombres que, al coincidir ello, surgiría un  “último hombre” satisfecho en sus necesidades y también al verse reconocido como ser humano.

 

Anteriormente, en 1965, la escritora francesa  Susanne Labin escribió un pequeño libro titulado “Faltan cinco minutos”. Esta expresión era un aviso, en lenguaje metafórico, que anunciaba lo que la autora consideraba iba a ocurrir ante la inestabilidad política y económica internacional, una serie de profundos cambios  que estarían  en un  llegar  relativamente próximo.

 

Actualmente, en el siglo XXI y ante las diversidad de  crisis   ¿tiene utilidad una advertencia como aquélla? En nuestros días “¿Habremos llegado al borde de una situación extrema, a algo que tendrá un resultado inexorable, no deseado y, por eso mismo imprevisto?  “¿Se ha llegado a alguna cornisa?,  preguntaba con angustia el  destacado  geopolítico argentino Hugo Gastón Sarno, recientemente desaparecido.

 

La “estabilidad” es un término que utiliza y desarrolla  Fukuyama  en su nuevo libro “La construcción del Estado hacia un nuevo orden mundial en el siglo XXI”, para describir el momento, condición o circunstancia óptima de un país, como resultado de una gestión estatal eficaz y eficiente, en donde la política consiste en regular el ejercicio del poder del Estado, dentro de un Estado de Derecho.

 

Los hechos que han sucedido recientemente en el plano financiero mundial  -no cito otros grandes temas como drogas, seguridad personal,  agresión ambiental, etc.-  da cierta razón al juicio de Fukuyama cuando reconoce que hay un desconcierto en definir la dignidad humana (pág. 398) , aunque en su obra no emite juicio crítico a un fenómeno que tiene vigencia mundial: la corrupción en las instituciones democráticas  -al igual que en las no democráticas-  acción que pervierte todo el sistema en su misma base de desarrollo. 

 

Se trata de un tema que se encuentra popularizado , que es de conocimiento del hombre común, que no es debidamente atacado por el hombre intelectual, pues donde no se preserva la moral, la sociedad se  convierte en un “far west”, en la “ley de la jungla”  y la tan proclamada democracia deja de ser democracia aunque se le siga proclamando.  Y -pregunta Sarno-  “¿cómo piensa Fukuyama que así se llegará a la culminación de un “fin de la historia”?

 

Nuevos desafíos geopolíticos

Estos años son de intensa actividad geopolítica, donde presenciamos desplazamientos de poder, reacomodos en las ideologías, aparición de nuevos protagonistas, tienen que ver con un nuevo eje del poder global., destacándose la emergencia de grandes economías como la de China e India, así como algunas de la Unión Europea y la emergencia económica y política de países como Brasil en Iberoamérica y los del Sudeste asiático. Todo el conjunto desafía plenamente al poder unipolar de Estados Unidos.  ¿Ha comenzado la decadencia del sistema unipolar?

 

John Cavanagh  -Director del Instituto de Políticas en Washington, es de los que cree que Estados Unidos se encuentra en declive y, conjuntamente con otros analistas calculan que en menos de una década dejará de tener el estatus de la mayor superpotencia económica, pues militarmente ninguna otra está en condiciones de competir con Washington cuyo presupuesto actual es de 400.000 millones de dólares anuales, cifra que iguala el presupuesto militar de todos los países del mundo juntos.

 

En ese entonces, habrá comenzado una nueva etapa histórica: el mundo post-estadounidense, cuya característica más importante es que las democracias deberán convivir con otros sistemas.

 

El futuro del poder

Pero en el futuro no bastarán las armas y el dinero para convertirse en una superpotencia. John Moore, profesor de la Universidad de Harvard considera que es imposible, actualmente, ignorar la creciente fuerza que va adquiriendo la sociedad civil globalizada; y también tener en consideración que hay claros indicios que el mundo se encamina a conformar un mundo multipolar.

 

Francis Fukuyama, respecto a este tema, opinó recientemente  “En 1989 escribí un ensayo titulado ¿El fin de la historia?. Allí sostenía que las ideas liberales habían triunfado de manera concluyente al terminar la Guerra Fría. Pero hoy, el dominio estadounidense sobre el sistema mundial está perdiendo pie. Rusia y China se ofrecen como modelos haciendo gala de una combinación de autoritarismo y modernización que presenta un claro desafío a la democracia liberal.

 

En lugar de las grandes ideas, a Rusia y China las impulsa el nacionalismo, que asume formas muy diferentes en cada una de ellas. Pero la Rusia de hoy, de todos modos, es muy diferente de la ex Unió Soviética. El nacionalismo chino, orgullosamente exhibido en las recientes Olimpíada, es mucho más complejo”.

 

En relación a Estados Unidos, más allá de la gravedad y solemnidad de las cortas expresiones de George Bush ante la rueda de prensa anunciando el paquete de medidas para rescatar el sistema financiero estadounidense; más aún, a pesar del acuerdo logrado entre los candidatos presidenciales Obama y McCain al respeto, sorprendentemente  en la Cámara de Representantes, fueron los diputados republicanos quienes quisieron hundir el plan , señalando una crisis en la estructura política del partido oficialista.

 

Otras opiniones de expertos señalan que el sistema económico de Estados Unidos ha sufrido en los últimos años, un grave deterioro  dado que las políticas fiscales han sido totalmente  irresponsables. Un hecho salta a la vista: Estados Unidos ha dejado de ser una nación  acreedora, para convertirse en una nación deudora; el país más endeudado del mundo con una deuda externa de aproximadamente ocho millones de millones  de dólares.

 

El papel de Europa

A pesar de sus actuales problemas, de sus cambios políticos, la economía europea se va consolidando. ¿Será ésta un desafío para Estados Unidos?

 

Ante la crisis financiera mundial los jefes de Estado de Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia se comprometieron la semana pasada a ayudar a los bancos europeos en apuros, aunque la idea de sancionar a sus ejecutivos fracasaron.

 

Angela Merkel, Gordon Brown, Silvio Berlusconi y Nicolás Sarkozy se comprometieron en dar prueba de flexibilidad en la aplicación de las reglas en materia de ayuda estatal a las empresas, así como en los principios del mercado único. Recientemente, varios bancos europeos en dificultades pudieron,  a través de su nacionalización,  sortear sus dificultades, aunque utilizar para ello dinero del Estado podría contradecir las reglas europeas de la competencia.

 

4 presidentes sudamericanos en Manaos

El martes 30 de setiembre Manos fue el lugar de encuentro de los presidentes de Brasil (Lula), Venezuela (Chávez), Bolivia (Morales) y Ecuador (Correa) donde en la agenda a tratar figuró en primer término la crisis financiera de Estados Unidos, donde fijaron una posición común para evitar que se abata con toda su fuerza sobre los países al sur del Río Bravo.

 

El presidente de Brasil fue categórico:  “No considero  justo que nosotros que pasamos hambre   en el siglo XX, que comenzamos  a mejorar un poco en el siglo XXI, seamos sacrificados porque el sistema financiero internacional se convirtió en un Casino en el que las personas apostaban a ganar dinero fácil sin ninguna responsabilidad.

 

El mismo sistema financiero que se pasó las últimas tres décadas diciendo lo que nosotros debíamos hacer, no se lo aplicó a sí mismo. La ironía del destino, es que la actual crisis afecta a los países ricos; y son precisamente los países emergentes los que habrán de sustentar hoy el crecimiento de la economía mundial. El importante Programa de Aceleración del Crecimiento va a continuar funcionando, lo mismo que las obras de infraestructura”.

 

1) Secretario General Asociación Sudamericana de Geopolítica

Presidente de la Academia Uruguaya de Geopolítica y Estrategia

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