|
¿Es posible una política
cultural iberoamericana?
por el profesor Bernardo
Quagliotti de Bellis
Los organismos de integración iberoamericanos, se
destacan por una actitud escéptica respecto a
consensuar una política cultural seria,, positiva y
trascendente.. Evidentemente hay argumentos en
contra: reducida capacidad financiera y el
principio de subsidiaridad.
Esto ha llevado a que la cultura iberoamericana,
hasta ahora, no sea ni alegre ni entretenida. Lo
lamentable es que hablamos de integración regional o
continental, pero la triste realidad es que no
conocemos nuestras historias, nuestras costumbres,
nuestros modismos, ni nuestros paisajes.
Es
cierto que en muchos de los foros a alto y mediano
nivel que se han realizado enfocando una metodología
para la integración -tan mentada- de nuestros
países, lo único que resalta es lo atinente a temas
económicos y en menor grado lo referido a
infraestructura.
Aunque otros temas como la
lucha contra el desempleo, el logro de criterios
para el anunciado Banco del Sur, lo relacionado a
una posición compartida en la Ronda de Doha, a
establecer medidas equilibradas para enfrentar los
coletazos de la actual crisis financiera mundial,
no deberían ser una razón para prescindir de una
preocupación mayor y exigente en este siglo XXI:
alcanzar una política cultural iberoamericana común,
que no debe ser sólo la suma de medidas aisladas,
sino el instrumento imprescindible para establecer
un diálogo regional más intenso.
¿Qué debe entenderse por
cultura?
Aceptando la tesis de Samuel
Huntington sobre el deterioro civilizatorio, en
cuanto a que éste no alcance a ser real, para el
caso que nos ocupa -Iberoamérica- es necesario un
diálogo regional más intenso; un diálogo efectivo
que aliente a lograr más entendimientos, a un
cambio permanente de ideas que permita que nuestros
pueblos se conozcan mejor a través de una relación
cultural de nivel y que rescate de igual manera,
seriamente no discursivamente, el trasfondo
intelectual del pasado, con el loable propósito de
superar las lamentables tendencias modernas de
ciertos medios de comunicación, que por la falsa
utopía del “ranking” vienen desfigurando el
concepto de cultura , como en Uruguay es el caso de
aplaudidos programas argentinos televisivos.(Tinelli
; Caiga quien caiga; Intrusos, que configuran una
penetración decadente, hasta el extremo de ser el
director de ésta última distinguido en Punta del
Este ¡ ) ¡Vergüenza del perfil de la cultura
regional rioplatense¡ Para Uruguay, la penetración
de esa aculturación deformativa es alarmante,
máxime cuando los medios de comunicación locales
gozan de programas acordes a la identidad
nacional.
¿Qué es cultura?
Debe entenderse por cultura
-en el sentido más amplio de la palabra- como todo
lo creado por el hombre, no solamente el arte, la
música, la literatura, el teatro, la arquitectura,
sino también el diseño del sistema político,
económico y social, las buenas costumbres. . Para
lograr esto, lleva a considerar la necesidad de un
diálogo más intenso sobre el tema, en las reuniones
Cumbres o sectoriales. No se trata solamente de la
conformación y perfección del futuro, sino también
de un puente con el pasado. ¿Dónde quedaron los
puntos de referencia que en cada país iberoamericano
marcaron el quehacer generacional?
Del ayer al hoy
En tiempos anteriores,
resultaba más fácil reconocer los puntos culturales
comunes en Iberoamérica. Hoy más que nunca, la
política cultural intra-iberoamericana es necesaria
como ampliación de los enfoques regionales y
nacionales, de lo contrario la idea de la
integración que aspira a la conformación de la
“Patria Grande” no podrá alcanzarse y menos aún,
afirmarse, por más Cumbres Presidenciales que se
realicen. Quedarán para las futuras generaciones
solamente las fotos de los asistentes de tales
“Cumbres”.
En Europa, el tema CULTURA ha
sido largamente debatido llegándose a la conclusión
que si el objetivo de la política cultural de la
Unión Europea no puede ser la creación de una
cultura europea unitaria, ésta debe concentrarse, al
menos, en fomentar iniciativas individuales con
proyección europea. (Dieter Benecke). Así es fue
como funcionan en Europa diferentes programas
para e mantenimiento de la herencia cultural . Para
el intercambio científico el programa “Leonardo”,
para la promoción de artistas el programa
“Caleidoscopio”; para el mantenimiento de la
herencia cultural el programa “Rafael” ; el
programa de fomento de traducciones “Ariane”: , así
como la entrega de premios culturales y la promoción
de eventos.(Inter-Nationes, Bonn, 1993).
Cultura y desarrollo en tiempos
modernos
En ese mismo año 1993, la
revista “Desarrollo” de la Fundación CEDEAL, en su
número 23, publicó un artículo de dos especialistas
ecuatorianos en el tema cultura (Pedro A. Vives y
Josefa Vega) quienes expresaron que la relación
funcional y política entre la cultura y el
desarrollo arrastra una singular dificultad al
parecer compleja. Dificultad conceptual, operativa
y, en la práctica, de formulación de políticas
concretas.
En términos globales, cabe
entender que los obstáculos están concentrados en la
disociación existente entre culturas y crecimiento
económico, pues en la comprensión holística de la
estructura económica de los países iberoamericanos,
la cultura aparentemente ha sido improductiva,
aunque algunos de sus sectores ligados a la
utilización de la innovación tecnológica y
relacionados con la comunicación, se encuentren
entre los más dinámicos.
Juan Ansión -sociólogo y
antropólogo peruano- considera que “la antigua
visión eurocéntrica del desarrollo tenía
predeterminado el objetivo y el camino. Desde la
experiencia histórica de los países occidentales se
suponían “etapas” insoslayables del desarrollo, que
todo país necesitaba recorrer.”
En los tiempos modernos, esta
visión del desarrollo admitida por científicos e
intelectuales, encara que s el gran tema del siglo
XXI es saber elegir entre la diversidad de caminos y
también metas para poder construir una sociedad
planetaria que, más allá de un destino cada vez más
interconectado por causa-efecto de la globalización,
reconozca en la práctica el derecho a la diversidad
en un clima de pluralismo, tolerancia y diálogo. Y
esto es, a mi criterio, una asignatura pendiente
en el proceso de integración iberoamericana.
Para el citado Juan Ansión,
“mirando las cosas desde el Perú, nuestro supuesto
es que sólo así (una sociedad con fuertes lazos de
intercambio), se logrará sobrevivir a las múltiples
catástrofes que se viven y otras que se anuncian, y
poder construir una civilización de dimensión
regional , unida en torno a reglas claras, aunque
diversificada en lo cultural”.
La Cooperación Cultural ha de
estar enmarcada dentro de las grandes líneas de
política exterior, convirtiéndose en una de las
principales acciones a realizar con los otros. A
través de la Cooperación Cultural Iberoamericana, se
podrá construir una reforma educativa seria,
apolítica, identificando procesos de identidad
dinámicos y caminos de desarrollo coherentes con
quienes somos, sin necesidad de integrarnos a una
globalización que ni nos respecta ni nos tiene en
cuenta. .
Ha expresado el periodista
español-venezolano Fernando Vicario Leal:
“Aprendamos de verdad sin retórica, a sentir orgullo
del enriquecedor concepto de la interculturalidad.
Sólo así conseguiremos en América Latina, evaluar
positivamente algo que hasta le fecha no obtiene
buena nota”.
LA
ONDA®
DIGITAL |
|